PSIBlog da Psicologia da Educação UFRGS

agosto 23, 2008

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Entrevista a Lacan – “Freud per sempre”

Filed under: — admin @ 12:07 pm

Origem: Entrevista realizada a Jacques Lacan por la periodista y escritora italiana Emilia Granzotto el 21 de noviembre de 1974 para la revista Panorama en Roma.

Introdução: Alberto Santiere

Fonte: http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=11433

A ra√≠z de la iniciativa de Olga M√°ter y de Alejandra Freschi convertida en la presente traducci√≥n de la entrevista realizada a Jacques Lacan por la periodista y escritora italiana Emilia Granzotto, elSigma ofrece la integridad de esta versi√≥n a sus lectores. Se trata de un material hist√≥rico en el que nos encontramos con un Lacan claro y preciso en sus conceptos, empe√Īado en dirigirse a un p√ļblico m√°s amplio que el acad√©mico.

El 21 de noviembre de 1974, al momento del reportaje, el ámbito psicoanalítico estaba atravesado por las vicisitudes de una época en transformación violenta. El mundo pulsional des-cubierto por Freud habla precisamente de ello como parte de la condición humana de todos los tiempos.

En el medio local se expand√≠a m√°s el pensamiento lacaniano mediante la fundaci√≥n de la Escuela Freudiana de Buenos Aires ‚Äďla primera escuela lacaniana no fundada por Lacan imbuida por la transmisi√≥n de Oscar Masotta‚Äď acontecida cinco meses antes.
La irrupci√≥n de Paris como una de las capitales pujantes del psicoan√°lisis tras el eclipse progresivo de la Escuela Inglesa, ¬Ņhabr√° motivado a su vez que un a√Īo antes se eligiera al primer franc√©s para desempe√Īar la presidencia de la IPA: Serge Lebovici?

Nos situamos a 35 a√Īos de la muerte de Freud ‚Äďel genial escritor de la huella psicoanal√≠tica que nos recorre‚Äď, y en los 73 a√Īos de edad de Lacan ‚Äďprominente te√≥rico y orador que avanz√≥ con novaciones sustanciales para nuestro quehacer en cuanto al pensamiento acerca del sujeto y a las implicancias cl√≠nicas de los nuevos abordajes‚Äď.
En 1974. Lacan tom√≥ la direcci√≥n ‚Äďen el Departamento de Psicoan√°lisis fundado cinco a√Īos antes por Serge Leclaire‚Äď de una c√°tedra del ‚ÄúChamp Freudien‚ÄĚ. Pronuncio la ‚ÄúConferencia de Roma‚ÄĚ, y estaba al instante de la entrevista, a 20 d√≠as de sumergirse ‚Äď‚Äúentre nudos‚ÄĚ‚Äď en la primera clase del Seminario R.S.I. que dictar√≠a hasta mayo del ‚Äô75.

Alberto Santiere

Del original: ‚ÄúFreud per sempre‚ÄĚ
Colloquio con Emilia Granzotto. Publicado en la revista Panorama de Roma – Italia, 21 noviembre de 1974, pp. 159 sg.
Versi√≥n en Franc√©s: Freud pour toujours ‚Äď Entretien avec Jacques Lacan
www.ecole-lacanienne.net/documents/1974-11-21.doc
Traducido por: Olga Mabel M√°ter ‚Äď licmater@fibertel.com.ar e Alejandra Freschi ‚Äď alejandra_freschi@hotmail.com

El malestar de la civilización moderna. La dificultad de vivir. El miedo y el sexo. La palabra como tratamiento de la neurosis. La angustia de los científicos. El psicoanalista viviendo lo más paradojal expone su doctrina y las razones de su fidelidad al maestro.

Jacques Lacan, 73 a√Īos, parisino, psicoanalista. Ap√≥stol de Sigmund Freud. Se define como un ‚Äúfreudiano puro‚ÄĚ y ha fundado en Par√≠s una escuela freudiana que repropone infatigablemente, desde hace veinte a√Īos el retorno a las doctrinas del maestro y su relectura ‚Äúen sentido literal‚ÄĚ. Es considerado como her√©tico del psicoan√°lisis oficial que lo acusa de histrionismo (Emilio Servadio, Presidente del Centro Psicoanal√≠tico de Roma, lo ha definido como ‚Äúprofeta de opereta‚ÄĚ) y lo ha expulsado de instituciones y sociedades.

Es venerado como un dios por sus seguidores, para los cuales √©l es ‚Äúun genio que comunica por flashes‚ÄĚ. Pol√≠ticamente de izquierda, pr√≥ximo al grupo marxista mao√≠sta que dirige la revista Tel quel[1]. Padre espiritual, se ha dicho, de todos los izquierdistas franceses. Es igualmente un personaje legendario por el tono de profeta con el cual √©l despliega sus escritos, incomprensibles para cualquiera que no conozca profundamente los misterios del psicoan√°lisis, definido, en uno de sus ensayos, ‚Äúcomo nada m√°s que un art√≠fice al cual Freud ha dado los fundamentos estableciendo que su conjunto engloba la noci√≥n de tales fundamentos‚ÄĚ.

Sus conferencias y lecciones de los mi√©rcoles en la Facultad de Derecho de la Sorbonne son seguidas por una multitud de auditores, a pesar del lenguaje hablado tan confuso, as√≠ como sus escritos. El mismo dice: ‚ÄúYo hablo a media palabra, es conocido, y al final nadie comprende nada‚ÄĚ.

Mezcla palabras muy complejas (homeostasis, anamorfosis, afánisis) con neologismos que inventa a quemarropa (el más célebre es serhablante, sea el ser hablante, sea el hombre). Utiliza indiferentemente términos de jerga o directamente eufemismos buenazos al límite del ridículo; el falo, protagonista y dios feroz de la religión psicoanalítica, deviene simplemente e irónicamente en el lenguaje de Lacan, pito.

Bajo, cabello gris corto cepillado y siempre cuidadosamente peinado, una vaga semejanza que no le desagrada con Jean Gabin, ese monstruo sagrado de la cultura francesa se viste siempre como un dandi: camisa blanca bordada, cerrada al cuello con una banda abotonada como los sacerdotes, saco de terciopelo color ciruela o damasco por lo cual el tejido re√ļne lo brillante y lo mate. En su consultorio de la calle 5 de Lille, con su sof√° imperio, Lacan recibe √©l Todo-Par√≠s que cuenta.
Lacan se proclama estructuralista, est√° convencido que ling√ľ√≠stica y psicoan√°lisis son hermanas, y que los analistas ‚Äúdeber√≠an tener una cultura sociol√≥gica, ling√ľ√≠stica y metaf√≠sica‚ÄĚ. Sus ensayos est√°n compilados en un volumen que se titula Escritos, ha vendido decenas de miles de ejemplares.

Panorama le ha solicitado a Lacan hablar de psicoanálisis, de sus métodos, en la técnica y la doctrina.

Emilia Granzotto (autora del libro “Caterina da Siena”. Umile e sapiente vergine domenicana)

Emilia Granzotto: -Profesor Lacan, se escucha cada vez más a menudo hablar de la crisis del psicoanálisis: se dice que Sigmund Freud está pasado de moda, la sociedad moderna ha descubierto que su doctrina ya no es suficiente, para comprender al hombre ni para interpretar a fondo su relación con el medioambiente, con el mundo.

Jacques Lacan: -Esas son historias. Primero, no hay crisis. El psicoanálisis no tiene del todo localizados sus límites, al contrario. Hay todavía muchas cosas por descubrir en la práctica y en la doctrina. En psicoanálisis no hay una solución inmediata, pero solamente a la larga, espera investigar los por qué.

Segundo: Freud. ¬ŅC√≥mo se puede juzgar que est√° pasado de moda si nosotros no lo hemos comprendido totalmente? Lo que, sabemos es que ha hecho conocer cosas perfectamente novedosas que no se hab√≠an imaginado antes que √©l, problemas‚Ķ desde el inconsciente hasta la importancia de la sexualidad, del acceso a lo simb√≥lico, a la sujeci√≥n a las leyes del lenguaje.

Su doctrina ha puesto en cuestión la verdad, un asunto que importa a cada uno, personalmente. Nada tiene que ver con una crisis. Yo repito: se está lejos de los objetivos de Freud. Es también porque su nombre ha servido para cubrir muchas cosas, desviaciones, los epígonos[2] no han seguido siempre fielmente el modelo, esto ha creado la confusión.

Despu√©s de su muerte, en el ‚Äė39, mismo algunos de sus alumnos han pretendido hacer el psicoan√°lisis de otra manera, reduciendo su ense√Īanza a algunas peque√Īas f√≥rmulas banales: la t√©cnica como rito, la pr√°ctica reducida al tratamiento del comportamiento y, como objetivos, la readaptaci√≥n del individuo a su medioambiente social. Es decir la negaci√≥n de Freud, un psicoan√°lisis acomodaticio, de sal√≥n.

El lo había previsto. Decía que hay tres posiciones imposibles de sostener, tres intervenciones imposibles: gobernar, educar y psicoanalizar. Hoy poco importa qué responsabilidades tiene el gobernante, y todo el mundo se pretende educador. En cuanto a los psicoanalistas, desgraciadamente, ellos prosperan como los magos y los curanderos. Proponer a la gente ayudarlos significa el éxito asegurado y la clientela detrás de la puerta. El psicoanálisis es otra cosa.

- ¬ŅQu√© exactamente?

- Yo lo defino como un sympt√īme[3], revelador del malestar de la civilizaci√≥n en la cual nosotros vivimos. No es, por supuesto, una filosof√≠a, yo aborrezco la filosof√≠a, hace mucho tiempo que ella no dice nada interesante. No es tampoco fe, y no me gusta llamarla ciencia. Decimos que es una pr√°ctica que se ocupa de lo que no marcha bien, terriblemente dif√≠cil porque ella pretende introducir en la vida cotidiana lo imposible y lo imaginario. Hasta ahora, ella ha obtenido ciertos resultados, pero no tiene todav√≠a reglas y se presta a toda clase de equivocaciones.

No hay que olvidar que se trata de algo totalmente nuevo, que tiene relaci√≥n con la medicina, o con la psicolog√≠a o con las ciencias afines. Ella es tambi√©n muy joven. Freud ha muerto hace a penas 35 a√Īos. Su primer libro La interpretaci√≥n de los sue√Īos ha sido publicado en 1900, y con muy poca repercusi√≥n. Creo que ha tenido 300 ejemplares vendidos por aquellos a√Īos. Ten√≠a tambi√©n muy pocos alumnos, que pasaban por locos, y ellos mismos no se pon√≠an de acuerdo sobre la manera de poner en pr√°ctica y de interpretar lo que hab√≠an aprendido.

- ¬ŅQu√© es lo que no marcha bien en el hombre?

- Hay una gran fatiga de vivir, resultado del camino hacia el progreso. Se espera del psicoan√°lisis que descubra hasta donde se puede ir arrastrando esta fatiga, este malestar de la vida.

- ¬ŅQu√© empuja a la gente a psicoanalizarse?

- El miedo. Cuando le pasan cosas, mismo cosas que ha querido, que él no comprende, el hombre tiene miedo. Sufre por no comprender y poco a poco entra en un estado de pánico, es la neurosis. En la neurosis histérica el cuerpo enferma por el temor de estar enfermo, sin estarlo en realidad. En la neurosis obsesiva el miedo pone cosas bizarras en la cabeza… pensamientos que uno no puede controlar, fobias en las cuales formas y objetos adquieren significaciones diversas y espantosas.

- ¬ŅPor ejemplo?

- Llega a la neurosis de sentirse empujado por una necesidad horrorosa, de ir a verificar decenas de veces si la canilla est√° verdaderamente cerrada o si tal cosa est√° bien en su sitio, sabiendo con certeza que la canilla est√° como debe ser, y que todo est√° en su sitio. No hay p√≠ldora que cure esto. T√ļ debes descubrir por qu√© se llega y saber lo que esto significa.

- ¬ŅY el tratamiento?

- La neurosis es una enfermedad que se trata con la palabra, ante todo con la suya. √Čl debe hablar, contar, explicar,… el mismo Freud lo define as√≠ ‚Äúasunci√≥n de la parte del sujeto de su propia historia, en la medida en que ella est√° constituida por la palabra dirigida a otro‚ÄĚ.

El psicoan√°lisis es el rey de la palabra, no hay otro remedio. Freud explicaba que el inconsciente, no es tan profundo m√°s bien es inaccesible a la profundidad conciente. Y dec√≠a tambi√©n que en este inconsciente ‚Äúeso habla‚ÄĚ: un sujeto en el sujeto, transcendiendo al sujeto. La palabra es la gran fuerza del psicoan√°lisis.

- ¬ŅPalabra de qui√©n?; ¬Ņdel enfermo o del psicoanalista?

- En psicoan√°lisis, los t√©rminos enfermo, m√©dico, medicina, no son exactos, no son utilizados. Mismo las f√≥rmulas pasivas que son utilizadas habitualmente no son justas. Se dice ‚Äúhacerse psicoanalizar‚ÄĚ. Eso es falso. Quien hace el verdadero trabajo en an√°lisis es el que habla, el sujeto analizando, mismo si lo hace sobre al modo sugerido por el analista que le indica como proceder y lo ayuda por las intervenciones. Las interpretaciones le son abundantes, parecen al principio dar sentido a lo que el analizando dice.

En realidad la interpretaci√≥n es m√°s sutil, tiende a borrar el sentido de las cosas por las cuales el sujeto sufre. El objetivo es mostrarle a trav√©s de su propio relato que su sympt√īme, digamos la enfermedad, no est√° en relaci√≥n con nada, est√° desprovista de todo sentido. Mismo si en apariencia es real, no existe.

Las vías por las cuales esta acción de la palabra procede demandan una gran práctica y una paciencia infinita. La paciencia y la medida son los instrumentos del psicoanálisis. La técnica consiste en saber medir la ayuda que uno da al analizante; es por esto que el psicoanálisis es difícil.

- Cuando se habla de Jacques Lacan, se asocia inevitablemente ese nombre a una f√≥rmula: ‚Äúel retorno a Freud‚ÄĚ; ¬Ņqu√© significa esto?

- Exactamente lo que he dicho. El psicoanálisis es Freud. Si uno quiere hacer psicoanálisis, es necesario referirse a Freud, a sus términos, a sus definiciones, leídos e interpretados en su sentido literal. Yo he fundado en París una escuela freudiana justamente para eso.

De esto hace veinte a√Īos y m√°s que yo vengo explicando mi punto de vista: el retorno a Freud significa simplemente despejar el campo de las desviaciones y de los equ√≠vocos, de las fenomenolog√≠as existenciales, por ejemplo el formalismo institucional de las sociedades psicoanal√≠ticas, retomando la lectura de su ense√Īanza seg√ļn los principios definidos y catalogados en su trabajo. Releer Freud quiere decir solamente releer Freud. Aquel que no haga esto en psicoan√°lisis utiliza formas abusivas.

- Pero Freud es dif√≠cil. Y Lacan se dice lo vuelve incomprensible. ¬ŅSe reprocha a Lacan de hablar, sobre todo de escribir, de tal manera que solo algunos iniciados puedan esperar comprender?

- Yo lo s√©. Tengo la reputaci√≥n de ser un confuso que oculta su pensamiento en las nubes de humo. Me pregunto por qu√©. A prop√≥sito del an√°lisis repito con Freud que es ‚Äúel juego intersubjetivo a trav√©s del cual la verdad entra en lo real‚ÄĚ. ¬ŅEst√° claro? Pero el psicoan√°lisis no es algo simple.

Mis libros son famosos incomprensibles. ¬ŅPero por qu√©? Yo no los he escrito para todos, para que sean comprendidos por todos. Al contrario, yo no me he preocupado un instante de disfrutar con algunos lectores. Yo ten√≠a cosas que decir y las he dicho. Me basta con tener un p√ļblico que lee, si no comprende tanto peor. En cuanto al n√ļmero de lectores, yo he tenido m√°s suerte que Freud. Mis libros son tan le√≠dos que me asombra.

Estoy convencido que dentro de diez a√Īos como m√°ximo, quien me leer√° me encontrar√° transparente como un bonita copa de cerveza.

- ¬ŅCu√°les son las caracter√≠sticas del lacanismo?

- Es un poco pronto para decirlo porque el lacanismo todavía no existe. Se percibe apenas el olor, como un presentimiento.
Quien crea que sea, Lacan es un se√Īor que practica desde hace cuarenta a√Īos el psicoan√°lisis y que lo estudia desde tanto tiempo. Creo en el estructuralismo y en la ciencia del lenguaje. Yo escrib√≠ en uno de mis libros que ‚Äúa lo que nos conduce el descubrimiento de Freud es a la importancia del orden en el cual hemos entrado, en el cual estamos, si se puede decir, nacidos por segunda vez, saliendo del estado llamado justamente ‚Äėinfans‚Äô, sin palabra‚ÄĚ.

El orden simb√≥lico sobre el cual Freud ha fundado su descubrimiento est√° constituido por el lenguaje, como momento del discurso universal concreto. Es el mundo de las palabras quien cre√≥ el mundo de las cosas, inicialmente confusas en el todo devenir. Solo las palabras dan un sentido consumado a la esencia de las cosas. Sin las palabras nada existir√≠a. ¬ŅQu√© ser√≠a del placer sin el intermediario de la palabra?

Mi idea es que Freud enunciando en sus primeras obras (La interpretaci√≥n de los sue√Īos, M√°s all√° del principio del placer, T√≥tem y Tab√ļ) las leyes del inconsciente, ha formulado, precursor de los tiempos, las teor√≠as con las cuales Ferdinand de Saussure ha abierto el camino a la ling√ľ√≠stica moderna.

- ¬ŅY el pensamiento puro?

- Sometido, como todo el resto, a las leyes del lenguaje, solo las palabras pueden introducirlo y darle consistencia. Sin el lenguaje, la humanidad no dar√≠a un paso adelante en las b√ļsquedas sobre el pensamiento. As√≠ el psicoan√°lisis. Cualquiera sea la funci√≥n que se quiera atribuirle, agente de curaci√≥n, de formaci√≥n o de sondeo, s√≥lo hay un medio para servirse: la palabra del paciente. Y cada palabra demanda una respuesta.

- ¬ŅEl an√°lisis como dialogo, entonces? Hay personas que lo interpretan m√°s bien como un suced√°neo laico de la confesi√≥n‚Ķ

- Pero qué confesión. Al psicoanalista uno no confiesa nada. Uno va a decirle simplemente todo lo que le pasa por la cabeza. Palabras precisamente. El descubrimiento del psicoanálisis, es el hombre como animal hablante. Es el analista a quien le corresponde poner en serie las palabras que escucha y de darle un sentido, una significación. Para hacer un buen análisis, es necesario un acuerdo, una afinidad entre el analizando y el analista.
A trav√©s de las palabras de uno, el otro busca hacerse una idea de lo que se trata, y encontrar m√°s all√° del sympt√īme aparente el nudo dif√≠cil de la verdad. Otra funci√≥n del analista es explicar el sentido de las palabras para hacer comprender al paciente lo que puede esperar del an√°lisis.

- Es una relación de extrema confianza.

- M√°s bien un intercambio. En el cual lo importante es que uno habla y el otro escucha. Mismo en silencio. El analista no hace preguntas, y no tiene idea. Da solamente las respuestas que quiere dar a las cuestiones que suscitan su oportuna voluntad. Pero, a fin de cuentas, el analizando va siempre donde el analista lo lleva.

- Eso es la cura. ¬ŅY las posibilidades de curaci√≥n? ¬ŅSe sale de la neurosis?

- El psicoanálisis tiene éxito cuando desembaraza del campo, tanto del symptome como de lo real, así llega a la verdad.

- ¬ŅSe puede explicar este concepto de una manera menos lacaniana?

- Yo llamo symptome a todo lo que viene de lo real. Y lo real es todo lo que no va, lo que no funciona, lo que hace obstáculo a la vida del hombre y a la afirmación de su personalidad. Lo real vuelve siempre al mismo sitio, se lo encuentra siempre ahí con las mismas manifestaciones. Los científicos tiene una bella fórmula: que no hay nada de imposible en lo real. Hace falta ser muy caradura para hacer afirmaciones de este género, o bien como yo lo sospecho, poseer una ignorancia total de lo que se hace, y de lo que se dice.

Lo real y lo imposible son antit√©ticos; no pueden ir juntos. El an√°lisis empuja al sujeto hacia lo imposible, le sugiere considerar al mundo como es verdaderamente, es decir, imaginario y sin ning√ļn sentido. Mientras que lo real, como un ave voraz, no hace m√°s que nutrirse de cosas sensatas, de acciones que tienen un sentido.

Siempre se escucha repetir, que es necesario dar un sentido a esto y aquello, a sus propios pensamientos, a sus propias aspiraciones, a los deseos, al sexo, a la vida. Pero de la vida nosotros no sabemos nada de nada, aunque los científicos quieran dar explicaciones.

Mi temor es que por su error, lo real, cosa monstruosa que no existe, terminará por tomar la delantera. La ciencia esta substituyendo a la religión, con tanto despotismo, de oscuridad y de oscurantismo. Hay un dios átomo, un dios espacio, etc. Si la ciencia o la religión le ganan, el psicoanálisis ha terminado.

- ¬ŅCu√°l es la relaci√≥n hoy entre la ciencia y el psicoan√°lisis?

- Para mi la √ļnica ciencia verdadera seria a seguir, es la ciencia ficci√≥n. La otra, la que es oficial, quien tiene sus altares en los laboratorios avanza a tientas sin destino y comienza incluso a tener miedo de su sombra.

Parece que ha llegado tambi√©n para los cient√≠ficos el momento de la angustia. En sus laboratorios as√©pticos, revestidos de sus batas almidonadas, esos viejos ni√Īos que juegan con cosas desconocidas, manipulando aparatos cada vez m√°s complicados, e inventando f√≥rmulas cada vez m√°s rec√≥nditas, comienzan a preguntarse lo que podr√° sobrevenir ma√Īana y lo que terminar√°n por aportar sus investigaciones siempre nuevas. En fin, dir√≠a yo, ¬Ņy si fuera demasiado tarde? Se los llama bi√≥logos, f√≠sicos, qu√≠micos,… para m√≠ son locos.

Reci√©n ahora, cuando ellos est√°n destruyendo el universo, se les ocurre preguntarse si por casualidad esto no podr√≠a ser peligroso. Y ¬Ņsi todo estallara?; ¬Ņsi las bacterias tan amorosamente criadas en los blancos laboratorios se transmutaran en enemigos mortales?; ¬Ņsi el mundo fuera arrollado por una horda de esas bacterias con toda la mierda que lo habita, comenzando por los cient√≠ficos de los laboratorios? A las tres posiciones imposibles de Freud, gobernar, educar, psicoanalizar, yo agregar√≠a una cuarta: la ciencia. Salvo que ellos, los cient√≠ficos, no saben que est√°n en una posici√≥n insostenible.

- ¬ŅEs una visi√≥n pesimista de lo que com√ļnmente se define como el progreso?

- En absoluto, yo no soy pesimista. No pasará nada. Por la simple razón que el hombre es bueno para nada, incluso incapaz de destruirse. Una calamidad total promovida por el hombre, personalmente yo encontraría eso maravilloso. La prueba que finalmente él hubiera tenido éxito en fabricar algo con sus manos, con su cabeza, sin intervención divina, natural u otra.

Todas esas bellas bacterias bien alimentadas se pasean en el mundo, como los saltamontes bíblicos, significarían el triunfo del hombre. Pero eso no pasará. La ciencia tiene su buena crisis de responsabilidad. Todo entrará en el orden de las cosas, como se dice. Yo lo he dicho, lo real irá ganando como siempre, y nosotros estaremos perdidos como siempre.

- Otra de las paradojas de Jacques Lacan. Se le reprocha no solamente la dificultad del lenguaje y la oscuridad de los conceptos, los juegos de palabras, las bromas ling√ľ√≠sticas, los retru√©canos a la francesa, y precisamente las paradojas. El que escucha o quien lee tiene el derecho de sentirse desorientado.

- Yo no agrado del todo, digo cosas muy serias. Salvo que yo utilice las palabras, como los científicos utilizan sus alambiques y sus artilugios electrónicos. Yo busco siempre remitirme a la experiencia del psicoanálisis.

- Usted dice: lo real no existe. Pero el hombre medio sabe que lo real es el mundo, todo lo que lo rodea, lo que se ve con el ojo desnudo, se toca…

- En primer lugar, saquemos este hombre medio que para comenzar no existe, es solamente una ficci√≥n estad√≠stica, existen individuos y es todo. Cuando yo escucho hablar del hombre de la calle, de sondeos, de fen√≥menos de masa o de cosas parecidas, pienso en todos los pacientes que he visto pasar sobre el div√°n de mi consultorio en cuarenta a√Īos de escucha. No hay uno, quien sea de alguna manera parecido al otro, ni uno con las mismas fobias, las mismas angustias, la misma manera de contar, el mismo miedo de no comprender. El hombre medio ¬Ņqui√©n es? ¬Ņyo, usted, mi portero, el presidente de la Rep√ļblica?

- Nosotros hablamos de lo real, del mundo que todos nosotros vemos…

- Precisamente. La diferencia entre lo real, a saber lo que no va, y lo simb√≥lico y lo imaginario, a saber la verdad, es que lo real es el mundo. Para constatar que el mundo no existe, que no es, basta pensar en todas las cosas banales que una infinidad de personas est√ļpidas creen ser el mundo. Y yo invito, a los amigos de Panorama, antes de acusarme de paradojal, a reflexionar acerca de lo que ellos acaban de leer.

- Cada vez más pesimista, se diría…

- Eso no es verdad. Yo no me ubico ni entre los alarmistas ni entre los angustiados. Cuidado si un psicoanalista no ha superado su estado de angustia. Es verdad, hay alrededor nuestro, cosas horripilantes y devoradoras como la televisión, por las cuales la mayoría de nosotros se encuentra regularmente fagocitada. Pero es solamente porque las personas se dejan fagocitar, ellos llegan a inventarse un interés por lo que ven.

Despu√©s, hay otros artilugios monstruosos tambi√©n devoradores, los cohetes que van a la luna, las investigaciones en el fondo del mar, etc.,‚Ķ todas cosas que devoran, pero no hay por qu√© hacer un drama. Yo estoy seguro que cuando nos cansemos de tantos cohetes, de la televisi√≥n y de todas sus malditas investigaciones vac√≠as, encontraremos otras cosas para ocuparnos. Hay una reviviscencia de la religi√≥n, ¬Ņno?; ¬ŅY qu√© mejor monstruo devorador que la religi√≥n, un mercado continuo, para divertirse durante siglos como ya ha sido demostrado?

Mi respuesta a todo esto es que el hombre siempre ha sabido adaptarse al mal. El solo real concebible al cual nosotros tendríamos acceso es precisamente este, será necesario inventarse una razón. Dar un sentido a las cosas como se diría. De otro modo, el hombre no tendría angustia. Freud no habría devenido célebre y yo sería profesor de colegio.

- Las angustias: ¬Ņson siempre de este tipo o bien hay angustias ligadas a ciertas condiciones sociales, a ciertas etapas hist√≥ricas, a ciertas latitudes?

- La angustia del cient√≠fico que tiene miedo de sus propios descubrimientos puede parecer reciente, pero qu√© sabemos nosotros de lo que ha pasado en otras √©pocas, de los dramas de otros investigadores? La angustia del obrero remachado a la cadena de montaje como al remo de una galera, es la angustia de hoy en d√≠a. ¬ŅO simplemente est√° ligada a las definiciones y a las palabras de hoy?

- ¬ŅPero qu√© es la angustia para el psicoan√°lisis?

- Algo que se sit√ļa en el exterior de nuestro cuerpo, un temor, un temor de nada que el cuerpo, pueda motivar. En suma, el miedo al miedo. Muchos de esos miedos, muchas de esas angustias, al nivel donde nosotros los percibimos, tienen algo que ver con el sexo.

Freud decía que la sexualidad, para el animal parlante que llamamos hombre, no tiene remedio ni esperanza. Uno de los deberes del analista es encontrar en las palabras del paciente el lazo entre la angustia y el sexo, ese gran desconocido.

- Ahora que se pone al sexo en todas las salsas, sexo en el cine, sexo en el teatro, en la televisi√≥n, en los diarios, en las canciones, en la playa, uno escucha decir que las personas est√°n menos angustiadas por los problemas ligados a la esfera sexual. Los tab√ļes han ca√≠do, se dice, el sexo no da m√°s miedo…

- La sexomanía galopante es solamente un fenómeno publicitario. El psicoanálisis es una cosa seria que mira, repito, una relación estrictamente personal entre dos individuos: el sujeto y el analista. No existe un psicoanálisis colectivo, como no existen angustias o neurosis de masa.

Que el sexo sea puesto al orden del d√≠a y expuesto en todas las esquinas de las calles, tratado de la misma manera que cualquier detersivo en los carruseles televisivos, no constituye absolutamente una promesa de alg√ļn beneficio. No digo que est√© mal. Por supuesto, esto no sirve para curar las angustias y los problemas singulares. Esto es parte de la moda, de esta falsa liberaci√≥n que nos ha sido provista por la supuesta sociedad permisiva. Pero no sirve al nivel del psicoan√°lisis.

Referências

[1] Revista Tel quel, publicación de difusión en Francia.

[2] Ep√≠gono: T√©rmino que se√Īala ‚ÄúEl que sigue las huellas de otro. Se dio esta denominaci√≥n a los hijos de los siete h√©roes que en la guerra contra Tebas perecieron al mando del rey Adrasto de Argos y fueron vengados por aquellos diez a√Īos despu√©s.‚ÄĚ Agrega el diccionario: ‚ÄúSeguidor de una escuela o estilo anterior.‚ÄĚ. Gran Enciclopedia Universal Tomo 14 p√°gina 4278. (2005).

[3] Se respeta como se presenta en la versi√≥n original, debido a las connotaciones te√≥rico-cl√≠nicas que implica dicho significante en la ense√Īanza lacaniana.

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