{"id":2437,"date":"2021-11-15T16:31:33","date_gmt":"2021-11-15T19:31:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ufrgs.br\/odela\/?p=2437"},"modified":"2021-11-15T16:32:55","modified_gmt":"2021-11-15T19:32:55","slug":"formas-historicas-del-estado-en-america-latina-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ufrgs.br\/odela\/en\/2021\/11\/15\/formas-historicas-del-estado-en-america-latina-3\/","title":{"rendered":"Formas hist\u00f3ricas del Estado en Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Por Georgette Ram\u00edrez Kuri<\/em><strong><em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">*<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, algunos Estados se han enriquecido a costa del saqueo, explotaci\u00f3n y dominio de otros Estados. A partir de que las relaciones capitalistas se hicieron predominantes en el mundo moderno, la divisi\u00f3n internacional del trabajo (DIT) fue perfil\u00e1ndose como proyecci\u00f3n de la relaci\u00f3n capital-trabajo en escalas m\u00e1s amplias que la del burgu\u00e9s-trabajador; diferencias entre ciudades de un mismo pa\u00eds, entre pa\u00edses o de regi\u00f3n a regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Actualmente en la mundializaci\u00f3n, Estados cuya poblaci\u00f3n mayoritariamente es trabajadora -productores de valor a partir de vender su fuerza de trabajo- viven realidades diametralmente opuestas a otros Estados cuya poblaci\u00f3n mayoritariamente vive del plusvalor o valorizaci\u00f3n del capital; por lo tanto, no puede explicarse a todos los Estados bajo las mismas conceptualizaciones. De ello deriva la sociedad -en abstracto- como universalidad diferenciada cuyas dimensiones concretas nos reclaman explicarla en sus particularidades dentro de la unidad total.<\/p>\n<p>El Estado capitalista dependiente que se ha desarrollado en Am\u00e9rica Latina requiere, pues, un an\u00e1lisis concreto a partir de la propia historia que encarna, de sus contradicciones particulares, de la manera en que se ha insertado en la DIT y las implicaciones materiales que se expresan en el espacio mediante la divisi\u00f3n territorial del trabajo (DTT).<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[1]<\/a><\/p>\n<p>La lucha de clases misma tambi\u00e9n se expresa en diferentes escalas, una de las cuales puede dilucidarse en la relaci\u00f3n Estado-sociedad siguiendo las preguntas \u00bfqu\u00e9 sectores o fracciones de clase detentan el poder pol\u00edtico y c\u00f3mo lo ejercen? levantadas por Jaime Osorio. Ya Vania Bambirra hab\u00eda planteado que Estado y clase se conjugan en una pr\u00e1ctica expresiva de la lucha de clases, aunque en escalas espec\u00edficas del espacio social, de igual manera en que los cepalinos abrieron la pauta para pensar a Am\u00e9rica Latina como un problema particular en sus relaciones con la econom\u00eda capitalista mundial desde finales de la d\u00e9cada 1940.<\/p>\n<p>Se gener\u00f3 un intenso debate que extendi\u00f3 sus discusiones -al menos- por tres d\u00e9cadas m\u00e1s, contin\u00faa siendo necesario profundizar en las particularidades hist\u00f3ricas de las formaciones sociales latinoamericanas: en la dimensi\u00f3n temporal, tanto estructurales como coyunturales; en la dimensi\u00f3n espacial, tanto nacionales como regionales y en sus contradicciones escalares frente al capitalismo mundial.<\/p>\n<p>De hecho, en el actual proceso de &#8220;mundializaci\u00f3n&#8221; o valorizaci\u00f3n del capital a escala mundial, es imprescindible situar al Estado como eje central del mismo. Dentro del capitalismo dependiente en espec\u00edfico, es necesario profundizar en la legalidad espec\u00edfica y las formas particulares desde las cuales el Estado ha posibilitado la instauraci\u00f3n de la l\u00f3gica capitalista en la regi\u00f3n aunque, en tanto Estado dependiente, se inserte -al mismo tiempo- en escalas m\u00e1s amplias regidas por reglas generales, como aquellas que la econom\u00eda mundial impone, acuerdos y tratados regionales, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Concordando con Georgina Calder\u00f3n, \u201ccuando Marx describe y explica la acumulaci\u00f3n originaria lo hace a trav\u00e9s de considerar los procesos que lleva a cabo apoyado y sostenido por el Estado a trav\u00e9s de las formas legales\u201d. (2018:24) No es casualidad que las formas hist\u00f3ricas que ha tomado el Estado latinoamericano desde la conformaci\u00f3n de los estados nacionales en la regi\u00f3n &#8211; Estado olig\u00e1rquico, Estado desarrollista y Estado contrainsurgente- correspondan temporalmente a cada patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de capital, cuya instauraci\u00f3n se corresponde con las etapas transitorias de un patr\u00f3n a otro.<\/p>\n<p>En este sentido, las diferencias entre acatar reglas generales de escala mundial, acordar normatividades al interior de la regi\u00f3n y establecer una legalidad particular a escalas nacional y local, llevan al Estado latinoamericano a entrar en importantes contradicciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y sociales en todas las escalas, es decir, contradicciones entre las escalas del espacio social. Para comprenderlas, es imprescindible partir del devenir hist\u00f3rico y -por lo tanto- te\u00f3rico de los procesos sociales latinoamericanos, en donde el Estado ha sido determinante.<\/p>\n<p><strong>Estado olig\u00e1rquico exportador<\/strong><\/p>\n<p>Como resultado de las luchas independentistas criollas durante el siglo XIX, el Estado nacional se consolid\u00f3 en la regi\u00f3n latinoamericana mediante la alianza de las clases terrateniente latifundista del espacio rural y la burguesa comercial del espacio urbano, tomando como primera forma el Estado olig\u00e1rquico de explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n excluyente, basado en -por una parte- principios ideol\u00f3gicos liberales expresados en su constituci\u00f3n pol\u00edtica e instituciones nacionales, y -por la otra- en pr\u00e1cticas pol\u00edticas conservadoras y represivas para mantener los privilegios clasistas y de concentraci\u00f3n de poder pol\u00edtico frente a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, conformada por criollos mestizos, campesinos ind\u00edgenas, esclavos africanos, inmigrantes disidentes, obreros sindicalizados, principalmente.<\/p>\n<p>Las rep\u00fablicas independientes mantuvieron pr\u00e1cticas pol\u00edticas racistas y de dominaci\u00f3n excluyente, negando los derechos pol\u00edticos de las sociedades latinoamericanas y forzando a las clases dominadas a la explotaci\u00f3n, carentes de salud, educaci\u00f3n, vivienda -incluso salario-, mediante la coerci\u00f3n y violencia expresadas en el peonaje por deudas, sometimiento econ\u00f3mico y militar, persecuciones y hasta la eliminaci\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p>As\u00ed se impuso el monopolio del uso de la fuerza por parte del Estado mediante las fuerzas armadas (FFAA), legitimando su funci\u00f3n y profesionalizaci\u00f3n en operaciones como la conquista militar de territorios de los pueblos originarios y la delimitaci\u00f3n de fronteras nacionales. Siguiendo a Ruy Mauro Marini,<\/p>\n<blockquote>\n<p>La creaci\u00f3n del Estado, cuya ultima ratio es el monopolio de la fuerza, constituye, pues, condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> para el surgimiento de naciones aptas a integrarse al mercado mundial, integraci\u00f3n que, a su vez, refuerza la tendencia a la centralizaci\u00f3n del poder pol\u00edtico y militar. (1994:128)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La fase olig\u00e1rquica del Estado latinoamericano posibilit\u00f3 la implantaci\u00f3n del capitalismo en la regi\u00f3n mediante el proceso de despojo de las comunidades originarias de sus territorios, la expropiaci\u00f3n de bienes de la Iglesia y la abolici\u00f3n de la esclavitud en algunas naciones para \u201cliberar\u201d a la fuerza de trabajo, todo lo cual form\u00f3 parte de la acumulaci\u00f3n originaria del capital en las formaciones sociales latinoamericanas, significando una acelerada acumulaci\u00f3n capitalista basada en sociedades agrarias fuertemente estratificadas, combinando las relaciones de trabajo no asalariado -como la servidumbre- y el redoblamiento de la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo -por ejemplo mediante la tienda de raya-.<\/p>\n<p>De esta manera es que Am\u00e9rica Latina comienza su inserci\u00f3n al sistema mundial capitalista que, siguiendo a Marini,<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta depende, en lo fundamental, de la capacidad de los nuevos grupos dirigentes criollos para imponer su hegemon\u00eda sobre las oligarqu\u00edas locales y asegurar su poder sobre un territorio dado, al tiempo que proceden a someter a los sectores no integrados, por lo general ind\u00edgenas. De hecho esto, que representa una segunda acumulaci\u00f3n originaria, se diferencia de la que tuvo lugar en la colonia, a medida en que se orienta a sentar la base de Estados nacionales. (1994:128)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Paralelamente, el aparato de Estado se fue institucionalizando mediante procesos como la instauraci\u00f3n de la burocracia y la centralizaci\u00f3n del registro c\u00edvico y estad\u00edstico de la poblaci\u00f3n; la regulaci\u00f3n y estatizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n e instrucci\u00f3n p\u00fablica, obligatoria y laica; la modernizaci\u00f3n de infraestructura bajo financiamiento y pr\u00e9stamos extranjeros; la unificaci\u00f3n del sistema bancario y la institucionalizaci\u00f3n de la moneda nacional.<\/p>\n<p>La estructura estatal resultante r\u00e1pidamente se puso en funci\u00f3n de las necesidades del capital, gener\u00e1ndose as\u00ed las condiciones materiales para el tr\u00e1fico ferroviario y mar\u00edtimo de las mercanc\u00edas hacia el mercado mundial, mediante inversiones financieras y de infraestructura en comunicaciones y transportes.<\/p>\n<p>En realidad, el proceso de modernizaci\u00f3n latinoamericana signific\u00f3 la sujeci\u00f3n de nuestras econom\u00edas a los intereses y necesidades productivas (alimenticias e industriales) del capitalismo mundial, dej\u00e1ndonos en la periferia y conden\u00e1ndonos al capitalismo dependiente en su primera fase olig\u00e1rquica, caracterizada por un r\u00e9gimen pol\u00edtico de exclusi\u00f3n y explotaci\u00f3n en el que predomin\u00f3 la concentraci\u00f3n de tierras (latifundio) y riquezas en esta clase dominante que, conforme se fue desarrollando, fue coludi\u00e9ndose en alianza con los capitales extranjeros tendientes al monopolio imperialista.<\/p>\n<p>Tanta exclusi\u00f3n estructural propici\u00f3 condiciones para la resistencia social e inconformidades que desembocaron en movimientos de insurgencia, lucha revolucionaria y organizaci\u00f3n obrera que exigieron mejores condiciones laborales y aumentos salariales, as\u00ed como el reconocimiento de sus derechos pol\u00edticos. Se conform\u00f3 una fuerte oposici\u00f3n social tanto al orden olig\u00e1rquico como al intervencionismo imperialista, expresada en diferentes frentes.<\/p>\n<p>Las clases dominadas respondieron al Estado olig\u00e1rquico ubicando precisamente a la oligarqu\u00eda exportadora (terratenientes y burgues\u00eda comercial) y al imperialismo como enemigo a combatir mediante un proceso de transformaci\u00f3n social del orden de cosas, fuera por la v\u00eda de la revoluci\u00f3n o la reforma. Las clases dominantes se enriquec\u00edan del modelo olig\u00e1rquico en alianza con capitales extranjeros, se conformaban en \u00e9lites que se beneficiaban de situarse en el mercado internacional bajo discurso de progreso y modernizaci\u00f3n pero sin generar arraigo patri\u00f3tico ni identidad nacional.<\/p>\n<p>De manera general, en los centros urbanos surg\u00edan sectores sociales medios de profesionales, maestros, comerciantes, trabajadores por cuenta propia, servidores p\u00fablicos y peque\u00f1os rentistas, que tambi\u00e9n pugnaban por su inclusi\u00f3n pol\u00edtica mediante la formaci\u00f3n de sindicatos obreros, partidos pol\u00edticos -dem\u00f3cratas, socialistas, comunistas, y corrientes de pensamiento -nacionalistas y antiimperialistas-, as\u00ed como las ligas agrarias campesinas y los levantamientos ind\u00edgenas en el espacio rural, se conformaban como oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>El desarrollo de la clase obrera y sus condiciones particulares en cada sociedad se determinaron por el grado de incidencia de los capitales extranjeros en la econom\u00eda -inversiones rentistas o productivas-, los sectores de producci\u00f3n -agr\u00edcolas o industriales-, la diversificaci\u00f3n de los productos -monocultores o no-, los procesos de industrializaci\u00f3n, la formaci\u00f3n de centros urbanos, la composici\u00f3n poblacional -migraciones, antecedentes de servidumbre ind\u00edgena y esclavitud africana-, el desarrollo de transportes y comunicaciones -servicios y movilidad-, el volumen de la clase obrera y su capacidad de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante las primeras d\u00e9cadas del siglo XX surge paulatinamente en la regi\u00f3n latinoamericana la clase obrera como sujeto hist\u00f3rico social que se fue aglomerando en movimientos sindicales para defender la mejora de sus condiciones concretas -salarios dignos, jornada laboral, derecho a sindicalizarse, etc.- y -cuando se opt\u00f3 por la v\u00eda electoral- mediante partidos pol\u00edticos que planteaban nuevas demandas y estrategias de lucha y resistencia, como el Partido Radical en Chile, Partido Socialista -Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui- y el APRA -Haya de la Torre- en Per\u00fa, la Uni\u00f3n C\u00edvico Radical y el Movimiento Nacional Justicialista en Argentina, el varguismo en Brasil, por mencionar algunos.<\/p>\n<p>En el Estado se manten\u00edan gobernantes que representaran los intereses olig\u00e1rquicos en alianza con capitalistas extranjeros, mismos que defend\u00edan desde pr\u00e1cticas autoritarias a mano de reg\u00edmenes dictatoriales que se perpetuaban en el poder. Fueron pr\u00e1cticas pol\u00edticas recurrentes el fraude electoral, las restricciones en el padr\u00f3n seg\u00fan criterios desiguales de estratificaci\u00f3n social como los requisitos de propiedad y riqueza para ejercer el voto, lo cual exclu\u00eda a las comunidades ind\u00edgenas, que sol\u00edan constituir la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, bas\u00e1ndose adem\u00e1s en el discurso positivista racial que acusaba al indio como \u201ccausa de todos los males\u201d y obst\u00e1culo para la modernizaci\u00f3n agr\u00edcola y su inserci\u00f3n al mercado exterior.<\/p>\n<p>La fase olig\u00e1rquica del Estado muestra que, desde la fundaci\u00f3n de \u00e9ste, se han reproducido las contradicciones capitalistas en nuestras sociedades, tanto respecto al intercambio desigual con las econom\u00edas centrales, como en las desigualdades sociales al interior de las naciones latinoamericanas, cuyo n\u00facleo conservador recurri\u00f3 tempranamente a la represi\u00f3n de la protesta social y a leyes especiales para deportar opositores, como mecanismos autoritarios para mantenerse en el poder.<\/p>\n<p>En este mismo sentido, el Estado censuraba a la prensa y conced\u00eda subsidios, exenciones fiscales y otorgamiento de tierras a capitalistas extranjeros, principalmente estadounidenses, al tiempo que permiti\u00f3 la existencia del trabajo no remunerado y la dr\u00e1stica reducci\u00f3n salarial en el caso de la clase trabajadora urbana. Para las clases dominadas latinoamericanas, el avance imperialista de Estados Unidos en la regi\u00f3n constituy\u00f3 una amenaza para el desarrollo nacional, por lo que se plante\u00f3 que deb\u00eda ser combatido.<\/p>\n<p>Fueron erigi\u00e9ndose identidades nacionalistas y antiimperialistas como corrientes de pensamiento que acompa\u00f1aban la lucha de clases y los ideales revolucionarios latinoamericanistas. Entre las expresiones m\u00e1s importantes reconocemos el desarrollo intelectual de Sim\u00f3n Bol\u00edvar y el posterior bolivarismo,<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[2]<\/a> de los cubanos Jos\u00e9 Mart\u00ed desde fines del XIX y Jos\u00e9 Antonio Mella, el peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui, el mexicano Jos\u00e9 Vasconcelos, el nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo, los argentinos Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3, Manuel Ugarte y Deodoro Roca.<\/p>\n<p>Estos procesos de principios de siglo<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[3]<\/a> obedec\u00edan tambi\u00e9n a la actualizaci\u00f3n de la doctrina Monroe en el \u201ccorolario Roosevelt\u201d mediante el cual Estados Unidos asum\u00eda el papel de gendarme en todo el continente. La obediencia y buen comportamiento que Estados Unidos ped\u00eda a cambio de \u201cprotecci\u00f3n\u201d se sintetiz\u00f3 en la m\u00e1xima que tal presidente decret\u00f3: \u201cNo hables mucho y utiliza la estaca.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed hizo uso de su poder\u00edo militar y econ\u00f3mico para intervenir en los pa\u00edses del Caribe y Centroam\u00e9rica bajo la pol\u00edtica del garrote o <em>The big stick<\/em> (1904-1934) bajo diversos pretextos, desde guerras civiles, bancarrota y deuda externa, hasta en luchas partidistas y conflictos sociales, combinando medidas pol\u00edticas, financieras y b\u00e9licas -intervenciones armadas- para asegurar sus intereses comerciales y financieros.<\/p>\n<p>Otra estrategia conjunta de intervencionismo fue la \u201cdiplomacia del dolar\u201d desde la cual Estados Unidos impuso representantes diplom\u00e1ticos y bancarios -como el <em>National City Bank of New York<\/em>&#8211; para entrometerse en asuntos internos sobre econom\u00eda y finanzas, liberando pr\u00e9stamos en d\u00f3lares a cambio de controlar las aduanas, interviniendo los bancos nacionales y activando inversiones de infraestructura.<\/p>\n<p>Todo ello en pos de evitar la bancarrota por deuda externa o el d\u00e9ficit en la balanza de pagos, buscando esencialmente expandir los intereses financieros y bancarios de Estados Unidos y consolidar los <em>big business<\/em> como unidades econ\u00f3micas en la regi\u00f3n. Las naciones m\u00e1s afectadas fueron Hait\u00ed (1910-1920), Rep\u00fablica Dominicana (1912-1924) y Nicaragua (1910-14), donde se establecieron protectorados financieros.<\/p>\n<p>Hacia la segunda d\u00e9cada del siglo, tuvo lugar la oleada de intervenciones militares para instalar reg\u00edmenes dictatoriales en Centroam\u00e9rica y la invasi\u00f3n al puerto de Veracruz (1914) en plena revoluci\u00f3n mexicana. En la mayor\u00eda de las naciones centroamericanas se instauraron FFAA represoras de los opositores al gobierno, que representaban los intereses de la burgues\u00eda comercial y la aristocracia terrateniente exportadora de alimentos.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, con los movimientos de independencia y la consolidaci\u00f3n de los Estados nacionales en la regi\u00f3n qued\u00f3 establecido el nuevo orden desde el Estado olig\u00e1rquico, que remplaz\u00f3 al r\u00e9gimen de dominio colonial espa\u00f1ol, en cuyos postulados positivistas se fundaron las reformas y proyectos hacia la modernizaci\u00f3n de las naciones para viabilizar su inserci\u00f3n econ\u00f3mica al mercado mundial. Hacia la segunda mitad del siglo XIX, \u00e9ste se encontraba liderado por el imperialismo brit\u00e1nico y pautado por la competencia intereuropea por los mercados y por el expansionismo militar de enclaves econ\u00f3micos estadounidenses en el Caribe, M\u00e9xico y Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p><strong>Estado desarrollista industrial<\/strong><\/p>\n<p>El predominio del capitalismo como modo de producci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina se concret\u00f3 con el Estado olig\u00e1rquico y mediante un patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de capital espec\u00edfico, el primario exportador, que se desarrolla -precisamente- desde la consolidaci\u00f3n de Estados nacionales hasta la d\u00e9cada de 1930, cuando las oligarqu\u00edas latinoamericanas buscan dinamizar sus capitales en nuevos sectores econ\u00f3micos, como el petrolero, el de infraestructura, agroindustrial y de servicios en ciudades y puertos.<\/p>\n<p>En las experiencias m\u00e1s avanzadas del capitalismo dependiente latinoamericano -Argentina, Brasil y M\u00e9xico: en menor medida en Chile y Uruguay- se comenz\u00f3 a plantear la industrializaci\u00f3n nacional durante el periodo de entreguerras como proceso de desarrollo y modernizaci\u00f3n, form\u00e1ndose una burgues\u00eda industrial de capital nacional sin gran influencia o penetraci\u00f3n extranjera. Lo anterior, como consecuencia -en parte- de la gran depresi\u00f3n capitalista a escala mundial. De hecho,<\/p>\n<blockquote>\n<p>El giro de la pol\u00edtica rooseveltiana no se entiende fuera del contexto creado por la crisis en que entra la econom\u00eda mundial despu\u00e9s de 1929. [&#8230;] Pero hab\u00eda otra raz\u00f3n, todav\u00eda, para el cambio de la pol\u00edtica estadounidense: esta ten\u00eda que adecuarse a las nuevas condiciones surgidas en la regi\u00f3n tras la primera guerra mundial, que eran estimuladas por la profundizaci\u00f3n de la crisis internacional. (Marini, 1993:173)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>La crisis del 29 perjudic\u00f3 a las econom\u00edas latinoamericanas con el descenso del precio de las materias primas, la repatriaci\u00f3n de las inversiones estadounidenses y europeas, las trabas a la exportaci\u00f3n de nuestros productos y el encarecimiento de los productos industrializados por la devaluaci\u00f3n de nuestras monedas. Resultado de ello, hubo una desocupaci\u00f3n masiva, aumentaron las migraciones campo-ciudad y hacia los centros mineros o petroleros, los bajos salarios, el desempleo, la pobreza, la indigencia y la formaci\u00f3n de barrios marginales con condiciones de vida y viviendas precarias en los espacios urbanos, adem\u00e1s de que tuvieron que incumplirse los pagos a la deuda externa y reducirse las importaciones.<\/p>\n<p>Si a caso, los pa\u00edses mejor posicionados emprendieron un proceso de industrializaci\u00f3n para satisfacer las necesidades locales -de mercado interno- que sustituyera las importaciones de bienes manufacturados y bienes capitales hechas a Europa y Estados Unidos. La excepci\u00f3n a la regla fueron Venezuela y Honduras, puesto que sus econom\u00edas se sustentaban en la renta petrolera -en el primer caso- y los precios del banano estables -en el segundo-; en cambio M\u00e9xico, Chile y Bolivia padecieron el descenso de exportaciones minerales y Argentina, Uruguay y Brasil la baja de precios en carnes y cereales.<\/p>\n<p>Contrario a las ideas liberales que permearon discursivamente durante el precedente predominio olig\u00e1rquico, el Estado intervino en la econom\u00eda mediante pol\u00edticas proteccionistas tratando de recuperar la estabilidad, desarrollando actividades productivas, aumentando la recaudaci\u00f3n con impuestos arancelarios y realizando juntas reguladoras para organizar la producci\u00f3n seg\u00fan las demandas del mercado externo, situaci\u00f3n que las clases dominadas, especialmente los sectores populares, enfrentaron v\u00eda la b\u00fasqueda de la soberan\u00eda econ\u00f3mica y la lucha por la liberaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Frente a las insurgencias sociales, hab\u00eda que legitimar esta nueva forma de intervenci\u00f3n del Estado y en Am\u00e9rica Latina se resolvi\u00f3 de dos maneras: por la v\u00eda consensual buscando alianzas con amplios sectores de la poblaci\u00f3n -incluso con la clase trabajadora-, o por la v\u00eda coercitiva que mantuviera una estructura de dominaci\u00f3n pol\u00edtica y explotaci\u00f3n econ\u00f3mica favorable a las \u00e9lites locales -entre las cuales estaban los militares- en alianza con capitales extranjeros -principalmente estadounidenses- para seguir produciendo alimentos y materias primas de exportaci\u00f3n, ajenos a las necesidades propias de la poblaci\u00f3n que las produc\u00eda.<\/p>\n<p>A los gobiernos que, durante este periodo, optaron por la v\u00eda consensual y alcanzaron una relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha con los sectores populares de las sociedades latinoamericanas, se les calific\u00f3 como populistas, puesto que se conduc\u00edan bajo la pr\u00e1ctica pol\u00edtica del \u201cpopulismo\u201d dando concesiones a sus demandas sindicales y de derechos laborales a cambio de un respaldo social amplio para realizar reformas constitucionales hacia una mayor inserci\u00f3n econ\u00f3mica al sistema capitalista mundial.<\/p>\n<p>Se puede convenir que un gobierno populista se caracteriza por ser interventor en el \u00e1mbito econ\u00f3mico alentando procesos de industrializaci\u00f3n nacional, de estatizaci\u00f3n de empresas -en sectores estrat\u00e9gicos como los energ\u00e9ticos-, as\u00ed como regulando subsidios y protecci\u00f3n aduanera a la producci\u00f3n local. Igualmente, los gobiernos populistas latinoamericanos se particularizaron por implementar pol\u00edticas asistenciales mediante la utilizaci\u00f3n del gasto p\u00fablico para la redistribuci\u00f3n del ingreso con miras a ampliar el mercado interno.<\/p>\n<p>Fue el caso de Brasil, M\u00e9xico y Argentina durante los gobiernos de los Generales Get\u00falio Vargas (1934-45; 1951-54), L\u00e1zaro C\u00e1rdenas (1934-40) y Juan Domingo Per\u00f3n (1946-55), respectivamente. Los gobiernos populistas respondieron a una situaci\u00f3n de crisis procurando un cambio en las relaciones sociales desde el poder estatal permitiendo experiencias democr\u00e1ticas de participaci\u00f3n popular directa y priorizando el car\u00e1cter nacionalista del gobierno.<\/p>\n<p>En los tres casos, presentaron un estilo personalizado de gesti\u00f3n del poder pol\u00edtico en el cual las FFAA mantuvieron protagonismo y un considerable peso en las decisiones de gobierno, adem\u00e1s de cumplir su funci\u00f3n represiva mediante el uso monop\u00f3lico de la violencia contra quienes se opusieran a los intereses estatales.<\/p>\n<p>En cambio, a los gobiernos que optaron por la v\u00eda coercitiva y basaron sus gobiernos en relaciones clientelares sostenidos mediante fraudes electorales apoyados directamente por corporaciones monop\u00f3licas de Estados Unidos en alianza con las oligarqu\u00edas locales, se les calific\u00f3 como patriarcales, puesto que centralizaron la autoridad de las FFAA us\u00e1ndolas como ej\u00e9rcitos privados de los reg\u00edmenes impuestos, por lo cual tambi\u00e9n se les conoce como \u201cdictaduras patriarcales\u201d cuyo proceso de modernizaci\u00f3n se limit\u00f3 al discurso, alcanzando un incipiente desarrollo industrial que beneficiara las necesidades locales de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Estado desarrollista latinoamericano, fuera bajo gobiernos populistas o patriarcales, se caracteriz\u00f3 por imponer su autoridad pol\u00edtica mediante el despojo, el sometimiento y el racismo, en sociedades compuestas por criollos mestizos, campesinos ind\u00edgenas y afroamericanos, inmigrantes disidentes y obreros sindicalizados, dej\u00e1ndoles en la marginaci\u00f3n econ\u00f3mica y la exclusi\u00f3n social. A diferencia de los gobiernos populistas en los tres pa\u00edses latinoamericanos m\u00e1s extensos territorialmente y m\u00e1s avanzados econ\u00f3micamente, los gobiernos patriarcales tuvieron lugar en el grueso de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>En consecuencia, las insurgencias en la regi\u00f3n se agudizaron propag\u00e1ndose los levantamientos campesinos, la formaci\u00f3n de ligas agrarias, organizaciones obreras, sindicatos, movimientos y organizaciones feministas, partidos pol\u00edticos. Se articularon movimientos populares contra la ocupaci\u00f3n extranjera del territorio y el gobierno nacionales, por lo cual se les conoce como movimientos de liberaci\u00f3n nacional, obedeciendo a la falta de una pol\u00edtica democr\u00e1tica y una econom\u00eda nacional que priorizara las demandas de la propia sociedad frente a los mandatos hegem\u00f3nicos de Estados Unidos, lo cual disgreg\u00f3 a los pa\u00edses de la regi\u00f3n en naciones dependientes del imperialismo.<\/p>\n<p>Dichos movimientos buscaban construir nuevas correlaciones de fuerza para enfrentar al poder olig\u00e1rquico e imperialista que imped\u00eda el desarrollo productivo y la consciencia nacional en v\u00edas de terminar con la dependencia, generar un mercado interno y \u201cmodernizar\u201d los pa\u00edses. En Centroam\u00e9rica, los movimientos de liberaci\u00f3n nacional se reconocieron influenciados por el proceso revolucionario mexicano, destacando como l\u00edderes Farabundo Mart\u00ed en El Salvador (1929-32) y Augusto C\u00e9sar Sandino en Nicaragua (1926-34).<\/p>\n<p>Igualmente, el antiimperialismo fue una idea movilizadora de masas en esto movimientos y en los procesos revolucionarios de Bolivia (1952) &#8211; donde los ind\u00edgenas tomaron las tierras para repartirlas alcanzando la segunda reforma agraria en la regi\u00f3n-, de Guatemala (1944-54) -cuyo eje central fue tambi\u00e9n la reforma agraria con un fuerte componente ind\u00edgena y antiimperialista- y de Cuba (1959), as\u00ed como en las Ligas Campesinas en Brasil y los movimientos campesinos en Per\u00fa y Colombia que desembocan en la organizaci\u00f3n de la lucha armada en el espacio rural.<\/p>\n<p>De esta manera, el distinto grado de desarrollo industrial y econ\u00f3mico alcanzado por los pa\u00edses de la regi\u00f3n, marcaron el rumbo social durante las siguientes d\u00e9cadas del siglo XX. Las sociedades en resistencia y los movimientos populares de liberaci\u00f3n nacional tuvieron diferentes logros, seg\u00fan su grado de organizaci\u00f3n pol\u00edtica y condiciones espec\u00edficas a enfrentar. En cualquier caso, fuera Estado populista o patriarcal, las FFAA tuvieron un papel fundamental sin el cual no hubiera sido posible pasar del predominio olig\u00e1rquico al capitalismo como modo de producci\u00f3n generalizado en Am\u00e9rica Latina. Incluso \u201cLos casos en que la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica y militar es m\u00e1s tard\u00eda no hacen sino confirmar su importancia decisiva para asegurar la viabilidad nacional.\u201d (Marini, 1994:130)<\/p>\n<p>Por su parte y para este momento, Estados Unidos ven\u00eda remplazando las intervenciones militares abiertas por la colaboraci\u00f3n continental con las FFAA de las naciones latinoamericanas desde inicios del siglo XX, mediante la pol\u00edtica de \u201cbuena vecindad\u201d promovida por Roosevelt desde la Uni\u00f3n Panamericana.<\/p>\n<p>El primer pa\u00eds en optar por la cooperaci\u00f3n militar con Estados Unidos fue Brasil en 1922, mediante un acuerdo bilateral para recibir una misi\u00f3n naval norteamericana para la reorganizaci\u00f3n de su armada; diez a\u00f1os despu\u00e9s firmaron el acuerdo de asistencia militar, proyecto que se hizo extensible a todos los pa\u00edses de la regi\u00f3n en la II guerra mundial. Posteriormente, Brasil le cedi\u00f3 a Estados Unidos su base naval ubicada en la ciudad de Natal colindante al mar atl\u00e1ntico sur y establecieron la Comisi\u00f3n de Defensa Conjunta.<\/p>\n<p>Aunque el desarrollo de la industria nacional alcanz\u00f3 el funcionamiento como patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de capital en la regi\u00f3n contribuyendo al crecimiento del mercado interno mediante el proceso de sustituci\u00f3n de importaciones y modificando -en cierta medida- la estructura de las econom\u00edas latinoamericanas, no rompi\u00f3 sus relaciones de dependencia respecto a las econom\u00edas imperialistas. Al contrario, tales relaciones se agudizaron puesto que la inserci\u00f3n de los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina al capitalismo mundial implic\u00f3 la subsunci\u00f3n formal y real de sus econom\u00edas a la acumulaci\u00f3n de capital a escala internacional.<\/p>\n<p>A excepci\u00f3n de Brasil,<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[4]<\/a> este patr\u00f3n industrial para el mercado interno se instaur\u00f3 paulatinamente en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina durante el periodo 1930-1945 y se mantuvo por tres breves d\u00e9cadas (1945-1975). Se consolid\u00f3 en la regi\u00f3n la estructura pol\u00edtica del Estado, se institucionalizaron las FFAA detentando el uso monop\u00f3lico de la violencia, se alcanz\u00f3 la industrializaci\u00f3n y la modernizaci\u00f3n de sus centros urbanos. Se nutri\u00f3 la sociedad capitalista de una burgues\u00eda industrial y comercial y de la clase trabajadora, proceso que complejiz\u00f3 la lucha de clases agudizando sus contradicciones.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n del Estado olig\u00e1rquico al Estado formalmente capitalista en su fase populista o patriarcal no rompi\u00f3 con la subordinaci\u00f3n de los intereses locales al mercado internacional, sino que profundiz\u00f3 las relaciones de dependencia respecto a las econom\u00edas centrales y sus pr\u00e1cticas imperialistas de dominaci\u00f3n pol\u00edtica y explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. Es as\u00ed como la vinculaci\u00f3n al mercado mundial sienta las bases del desarrollo econ\u00f3mico latinoamericano y determina su estructura productiva perif\u00e9rica y dependiente.<\/p>\n<p><strong>Estado contrainsurgente exportador<\/strong><\/p>\n<p>Con la hegemon\u00eda ganada por Estados Unidos en la II guerra mundial, Am\u00e9rica Latina fue forzada al esquema econ\u00f3mico imperialista mediante la importaci\u00f3n masiva de capitales en inversi\u00f3n privada y maquinaria estadounidenses, as\u00ed como capital p\u00fablico de este mismo pa\u00eds para infraestructura, principalmente desde al Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En el \u00e1mbito pol\u00edtico-militar, la regi\u00f3n fue integrada mediante el Tratado Interamericano de Asistencia Rec\u00edproca (TIAR) firmado en 1947 -al comienzo de la Guerra Fr\u00eda y el estadounidense Departamento Estatal Antinarc\u00f3ticos (DEA) creado al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p>El sucesor de Roosevelt, Harry Truman (1945-53) puso en marcha la llamada diplomacia at\u00f3mica -luego de hacer detonar la primera bomba at\u00f3mica en la historia de la humanidad-, propaganda que consisti\u00f3 en mostrar el poder\u00edo nuclear de Estados Unidos sobre el resto del mundo para disuadir a los pa\u00edses \u201cenemigos\u201d en conflictos diplom\u00e1ticos e impulsar los intereses armamentistas del complejo industrial militar estadounidense. En an\u00e1lisis de Marini,<\/p>\n<blockquote>\n<p>la contrapartida de la hegemon\u00eda estadounidense fue la configuraci\u00f3n de una nueva forma de dependencia m\u00e1s compleja y, al mismo tiempo, m\u00e1s radical que la que hab\u00eda prevalecido anteriormente. La profundizaci\u00f3n de esta nueva dependencia y las luchas libradas en su contra estuvieron en la base de los grandes acontecimientos sociales, pol\u00edticos y culturales que marcaron la historia de Am\u00e9rica Latina en la segunda mitad del siglo XX.(1993:176)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Ello despert\u00f3 rechazo a las inversiones extranjeras entre ciertas fracciones burguesas nacionalistas y en los sectores populares de las sociedades latinoamericanas. Al interior de las clase dominantes se desataron pugnas entre los sectores olig\u00e1rquicos y la burgues\u00eda industrial, pues los primeros tend\u00edan a aliarse con capitales extranjeros mientras que los segundos buscaban el enriquecimiento v\u00eda el desarrollo de la industria nacional.<\/p>\n<p>Por su parte, las clases dominadas conformadas por campesinos y obreros generaban amplios movimientos populares de lucha enmarcadas desde una convicci\u00f3n antiimperialista que, si bien estaba presente en la regi\u00f3n desde el siglo XIX, recobr\u00f3 fuerza en el Caribe, Centroam\u00e9rica y M\u00e9xico durante los a\u00f1os treinta y cuarenta debido a la temprana injerencia estadounidense. Luego fue retomada decisivamente en el resto de la regi\u00f3n hacia los a\u00f1os cincuenta:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El elemento antiimperialista es uno de los factores que va a favorecer, va a empujar el surgimiento de la izquierda revolucionaria, en la medida en que esta trata de asumir de forma no tradicional, con una propuesta m\u00e1s fuerte, m\u00e1s radical, el enfrentamiento al avance imperialista. (Marini, 1989:181)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Este resurgimiento antiimperialista se explica porque la penetraci\u00f3n de capitales imperialistas en la esfera productiva vino a agudizar los problemas de las sociedades latinoamericanas puesto que cay\u00f3 el crecimiento de las econom\u00edas y se evidenci\u00f3 su tendencia al estancamiento. Otro elemento a considerar en este momento hist\u00f3rico es la importancia que adquirieron los Partidos Comunistas para la izquierda revolucionaria en la regi\u00f3n, todo lo cual sum\u00f3 a la agitaci\u00f3n caracter\u00edstica de la d\u00e9cada 1950.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, en esta d\u00e9cada tuvo lugar el ascenso de la lucha de clases, las movilizaciones populares -campesinas y obreras-, la creciente presencia de la hegemon\u00eda estadounidense en lo econ\u00f3mico, lo militar y lo pol\u00edtico, incluso con influencia y apoyo directo a reg\u00edmenes dictatoriales, conocidos como \u201cdictaduras patriarcales\u201d y -frente a ellos- una amplia lucha desde sectores dominados y dominantes de la sociedad, pues las fracciones burguesas con aspiraciones nacionalistas buscaban el control del Estado para priorizar sus intereses frente a los capitales extranjeros.<\/p>\n<p>Para la d\u00e9cada 1960, se transitaba hacia la consolidaci\u00f3n de la burgues\u00eda nacional industrial como clase dominante bien posicionada en el bloque de poder. Mientras continuaba la acumulaci\u00f3n de capital a escala local, la burgues\u00eda industrial imperialista llevaba d\u00e9cadas invirtiendo en sectores clave donde las burgues\u00edas latinoamericanas no ten\u00edan presencia, como el automotriz y la petroqu\u00edmica.<\/p>\n<p>Ello posibilit\u00f3 su alianza interburguesa, favorable a la penetraci\u00f3n de capitales extranjeros en los sectores productivos de la industria, m\u00e1s all\u00e1 de las anteriores formas de penetraci\u00f3n que se limitaban a los \u00e1mbitos comercial y financiero. Sin embargo, respecto al desarrollo de la industria nacional las burgues\u00edas latinoamericanas mantuvieron una posici\u00f3n de rechazo a los capitales privados, apostando a los pr\u00e9stamos y financiamientos por parte del Estado que generaran la infraestructura necesaria hacia la industrializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta posici\u00f3n se enmarc\u00f3 en el <em>desarrollismo<\/em>, expresi\u00f3n sistematizada por la CEPAL cuyo planteamiento fue que el desarrollo econ\u00f3mico desde la industria traer\u00eda consigo la redistribuci\u00f3n del ingreso mediante el crecimiento del empleo y de los salarios, as\u00ed como el aumento de la productividad en el campo; de esta manera, se resolver\u00edan los problemas sociales sin mayores decisiones pol\u00edticas desde el Estado.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esta idea, las soluciones de la CEPAL resultaban infructuosas puesto que la realidad superaba sus planteamientos: la industrializaci\u00f3n atrajo poblaci\u00f3n de los espacios rurales hacia los centros urbanos que crec\u00edan aceleradamente nutriendo, por ende, el ej\u00e9rcito industrial de reserva mediante el desempleo y subempleo urbano, manteniendo a las clases dominadas en la miseria y a los sectores medios en el empobrecimiento. Se formaron monopolios -tanto extranjeros como nacionales- que concentraron las \u201cbondades\u201d del desarrollo industrial y la tecnificaci\u00f3n de la producci\u00f3n, impidiendo que llegaran a los sectores medios y bajos de las sociedades latinoamericanas.<\/p>\n<p>Mientras que el desarrollismo ha sido ubicado como ideolog\u00eda burguesa, el marxismo se ha considerado parte del pensamiento de izquierda, ambos con fuerte presencia en los a\u00f1os sesenta; en este marco, la teor\u00eda de la dependencia fue el posicionamiento pol\u00edtico e ideol\u00f3gico m\u00e1s firme y la lucha armada o guerrilla rural fue la v\u00eda combativa por la que opt\u00f3 la izquierda revolucionaria que llev\u00f3 al triunfo a la Revoluci\u00f3n cubana reci\u00e9n en 1959.<\/p>\n<p>Las guerrillas latinoamericanas fueron expresiones a lo largo y ancho de la regi\u00f3n, teniendo en com\u00fan -entre su diversidad- \u201cel antiimperialismo, el tercermundismo y la aceptaci\u00f3n de la v\u00eda armada como un camino viable para lograr la liberaci\u00f3n nacional y la revoluci\u00f3n social\u201d. (Gallego et.al., 2015:358)<\/p>\n<p>En este contexto, la declaraci\u00f3n del sistema socialista cubano vino a cuestionar, de facto, el esquema de alineamiento con Estados Unidos, d\u00e1ndole un gran impulso a los movimientos campesinos que comenzaban a tener mayor peso en el rumbo de la lucha de clases:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La lucha armada era considerada como una respuesta leg\u00edtima a la violencia institucionalizada, especialmente en aquellos pa\u00edses que sufrieron condiciones pol\u00edticas proscriptivas y represivas, o prolongados reg\u00edmenes militares. (Gallego et.al., 2015:358)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Surgen, pues, m\u00faltiples movimientos revolucionarios obreros, campesinos, guerrilleros, marxistas, partidos comunistas, etc.- en el grueso de Am\u00e9rica Latina, el Estado recrudeci\u00f3 su rasgo autoritario llevando la lucha pol\u00edtica a una situaci\u00f3n de guerra mediante la contrainsurgencia:<\/p>\n<p>Hay que entender que la contrainsurgencia es un enfoque militar de la lucha pol\u00edtica, porque la lucha pol\u00edtica supone el juego de diferentes sectores, distintas fracciones, fuerzas y victorias que no implican el aniquilamiento del adversario, simplemente, el que pierde pasa a la oposici\u00f3n y desde la oposici\u00f3n tiene la oportunidad, a trav\u00e9s de la lucha pol\u00edtica, de volver a asumir el poder. En este modelo del proceso de lucha pol\u00edtica, concebido y practicado por la burgues\u00eda hasta 1960, la aplicaci\u00f3n de la contrainsurgencia considera la lucha pol\u00edtica como un proceso en que hay que aniquilar, destruir al enemigo. Por eso es un enfoque militar que sustituye al pol\u00edtico. (Marini, 1989:207)<\/p>\n<p>Respecto a Am\u00e9rica Latina, en la pol\u00edtica estadounidense destacaron dos presidentes en la d\u00e9cada 1960, John F. Kennedy y Richard Nixon, por implementar la Alianza para el Progreso en conjunto con una pol\u00edtica exterior m\u00e1s agresiva, que enmarcaron los programas de modernizaci\u00f3n y desarrollo mediante la ayuda militar y el apoyo a las dictaduras militares en los pa\u00edses sudamericanos.<\/p>\n<p>Para ello, se crearon el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en ingl\u00e9s). No obstante, las insurgencias continuaron ampli\u00e1ndose hacia diferentes trincheras y combin\u00e1ndose con el ascenso de masas en las diversas organizaciones de izquierda revolucionaria.<\/p>\n<blockquote>\n<p>La cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n parec\u00eda algo m\u00e1s o menos simple; las dificultades aparecer\u00edan m\u00e1s tarde en la pr\u00e1ctica, debido al hecho de que desde 1964 los Estados Unidos implementaron la contrarrevoluci\u00f3n a gran escala. Aunque ya en 1961, cuando asciende Kennedy, se empieza a poner de pie la doctrina de la contrainsurgencia logrando, finalmente, a partir del golpe militar en Brasil, iniciar el proceso de ofensiva contrarrevolucionaria en Latinoam\u00e9rica. (Marini, 1989:206)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Oficialmente, Estados Unidos implement\u00f3 la Doctrina Nixon (1969) para reforzar la capacidad militar en los pa\u00edses latinoamericanos cuyo alineamiento era m\u00e1s estrecho -aquellos bajo reg\u00edmenes dictatoriales- y defini\u00f3 mediante el Pent\u00e1gono la Contrainsurgencia como una lucha para la cual todos estos pa\u00edses deb\u00edan prepararse mediante \u201cmedidas militares, paramilitares, pol\u00edticas, econ\u00f3micas, psicol\u00f3gicas y c\u00edvicas tomadas por el gobierno para vencer la insurgencia subversiva\u201d. (Gallego et.al., 2015:394)<\/p>\n<p>Esta ofensiva se intensific\u00f3 en los a\u00f1os setenta; la v\u00eda de la lucha armada fue fuertemente reprimida hasta su derrota, espec\u00edficamente a partir del 1975. En consecuencia y de manera paulatina, se present\u00f3 una efervescencia intelectual en las universidades, ganando terreno como trinchera de lucha pol\u00edtica, mientras que las organizaciones populares disminuyeron su capacidad de acci\u00f3n. En el mejor de los casos, de ellas se desprend\u00edan cuadros que volv\u00edan a conformar movimientos de masas, llamados movimientos sociales que no ten\u00edan propiamente un eje conductor de izquierda, sino que se manten\u00edan aut\u00f3nomos frente a la agenda y acci\u00f3n directa revolucionarias.<\/p>\n<p>La Contrainsurgencia se aplic\u00f3 con brutalidad en toda la regi\u00f3n, alcanzando la coordinaci\u00f3n militar entre las dictaduras de los pa\u00edses sudamericanos con la Operaci\u00f3n Condor (1975) bajo financiamiento y apoyo de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA) para la represi\u00f3n y aniquilaci\u00f3n del enemigo interno, principal objetivo de las Dictaduras de Seguridad Nacional. Tal esquema de coordinaci\u00f3n regional se replic\u00f3 en la Operaci\u00f3n Centroam\u00e9rica (1977) ejercida hasta 1981.<\/p>\n<p>Evidentemente, esta nueva fase contrainsurgente modific\u00f3 la correlaci\u00f3n de fuerzas en las sociedades y Estados de Am\u00e9rica Latina, orillando tambi\u00e9n a una nueva fase de redefinici\u00f3n de lucha. Tras la derrota a la izquierda revolucionaria en los pa\u00edses del sur, se sigui\u00f3 hacia los pa\u00edses centroamericanos -precisamente- cuando ascend\u00edan las masas y emerg\u00edan con vigor reivindicando el antiimperialismo y el marxismo revolucionarios.<\/p>\n<p>En la esfera econ\u00f3mica, este reacomodo en la correlaci\u00f3n de fuerzas obedec\u00eda a que el patr\u00f3n industrial de reproducci\u00f3n de capital se agot\u00f3 definitivamente en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n hacia fines de los a\u00f1os setenta, entrando en una etapa transitoria hacia el neoliberalismo exportador de especializaci\u00f3n productiva, mejor ubicado como reprimarizaci\u00f3n exportadora.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este momento resurgi\u00f3 el planteamiento cepalino con el neo-desarrollismo como modelo alternativo para las burgues\u00edas nacionales, preocupado por el desarrollo econ\u00f3mico tanto en la esfera distributiva como productiva, encabezada por Fernando Fanjzylber, quien argument\u00f3 que el desarrollo requiere un Estado activo aunque menos intervencionista en el contexto de econom\u00edas abiertas cuyo \u00e9nfasis deb\u00eda estar en la acumulaci\u00f3n de conocimientos con base en el progreso t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Como apunt\u00f3 Marini, \u201cEn el plano de las ideas, surgieron corrientes de tanta significaci\u00f3n para el avance de la conciencia latinoamericana, como el desarrollismo cepalino y la teor\u00eda de la dependencia.\u201d (1993:176) Es en este marco que el pensamiento cr\u00edtico latinoamericano se revoluciona, erigiendo una propia construcci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Am\u00e9rica Latina como objeto de estudio y sujeto de transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Hubo, pues, cambios en lo econ\u00f3mico mediante el paso de un patr\u00f3n de acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de capital a otro, una fase del Estado contrainsurgente a otra y de una modificaci\u00f3n en el discurso ideol\u00f3gico en las relaciones de Am\u00e9rica Latina con Estados Unidos. Todo lo anterior, dej\u00f3 relegada la \u201cdemocracia\u201d en el discurso, puesto que la estructura y funcionamiento del Estado que entraba en vigencia imped\u00eda que en la pr\u00e1ctica se realizara un proceso democr\u00e1tico que, sin duda, buscar\u00eda ir en sentido contrario al proyecto burgu\u00e9s imperialista que se impon\u00eda en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n existente entre imperialismo, dependencia y Estado debe considerarse a partir de los estadios que atraviesa la conformaci\u00f3n hist\u00f3rica del Estado y del capital hasta llegar a la mundializaci\u00f3n capitalista que presenciamos hacia la segunda d\u00e9cada del siglo XXI. A su vez, la redefinici\u00f3n del Estado latinoamericano no se entiende sin tomar en cuenta las modificaciones al interior de su estructura y hacia su pol\u00edtica exterior respecto al imperialismo norteamericano.<\/p>\n<p>Las contradicciones entre las escalas del espacio social o interescalares que derivan de estas relaciones, son resultado de un proceso dial\u00e9ctico de internacionalizaci\u00f3n-internalizaci\u00f3n del capitalismo mundial desde el lugar hist\u00f3rico de Am\u00e9rica Latina. En palabras de Osorio,<\/p>\n<blockquote>\n<p>All\u00ed radica la internalizaci\u00f3n local de las contradicciones del sistema mundial. En estas condiciones las posibilidades de que el Estado-naci\u00f3n del mundo subdesarrollado y dependiente pueda generar imaginarios de comunidad se ven restringidas, cuando no anuladas, prevaleciendo por el contrario su dimensi\u00f3n de poder desp\u00f3tico y autoritario. En esta l\u00f3gica reside el que sean Estados-naci\u00f3n dependientes y subdesarrollados los eslabones d\u00e9biles de la cadena de dominio y poder que el capital articula y unifica en el sistema mundial. (2017:83-84)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, donde la historia pol\u00edtica se ha determinado por el autoritarismo que impide la existencia de sociedades democr\u00e1ticas y donde el Estado \u201ccl\u00e1sico\u201d burgu\u00e9s se compone estructuralmente de otro tipo de relaciones que comandan su funcionamiento d\u00e1ndole una forma particular al Estado latinoamericano. Es decir, que<\/p>\n<blockquote>\n<p>La condici\u00f3n de dependencia (o periferia) no es solamente un problema externo. Grupos locales en las naciones perif\u00e9ricas sacan provecho de sus alianzas con el capital transnacional, financiero e industrial, por lo que tambi\u00e9n participan en el curso de estos procesos, lo que no niega la presencia de contradicciones y conflictos. Esto explica la paradoja de que mientras en los pa\u00edses dependientes se empobrecen, aumente el n\u00famero de grandes fortunas de empresarios del mundo perif\u00e9rico en las listas de los principales millonarios del planeta, particularmente asentadas en Am\u00e9rica Latina. (Osorio, 2009:151-152)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><strong>Sobre la autora<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">*<\/a> Licenciada, maestra y candidata a doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM). Docente en la Licenciatura en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras (UNAM) y en la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Universidad Rosario Castellanos de la Ciudad de M\u00e9xico. El presente texto ha sido extra\u00eddo y adaptado de G. Rmz. Kuri, Geopol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina: Imperialismo y Estado en el capitalismo dependiente (M\u00e9xico: UNAM, Tesis doctoral, 2021).<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[1]<\/a> La DIT se traduce en t\u00e9rminos espaciales como divisi\u00f3n territorial del trabajo, condicionada por la capacidad t\u00e9cnica y tecnol\u00f3gica que cada formaci\u00f3n social desarrolla, misma que les permite producir y transformar su espacio delimitado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[2]<\/a> El bolivarismo ser\u00eda la idea y convicci\u00f3n de conformar una gran naci\u00f3n, Nuestram\u00e9rica -excluyendo a Estados Unidos- entre las rep\u00fablicas hispanoamericanas resultantes del proceso de independencia respecto a la Corona espa\u00f1ola que tuvo lugar a lo largo del siglo XIX. Esta idea fue sembrada por Sim\u00f3n Bol\u00edvar y sus s\u00e9quitos, habiendo trascendido los siglos XIX y XX, para ser retomado por el proyecto bolivariano del Estado venezolano a inicios del siglo XXI.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[3]<\/a> La excepcionalidad de la Revoluci\u00f3n Mexicana confirma la regla, pues logr\u00f3 implementar una serie de cambios hacia otro rumbo pol\u00edtico en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[4]<\/a> En la experiencia concreta de Brasil, el patr\u00f3n industrial para el mercado interno se extendi\u00f3 de la d\u00e9cada 1930 hasta la de 1990, manteniendo un desarrollo industrial nacional significativo hasta el a\u00f1o 2015 cuando entra en un proceso de desaceleraci\u00f3n y reprimarizaci\u00f3n econ\u00f3mica por los efectos de la crisis capitalista iniciada en 2008.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Calder\u00f3n, G. 2018 \u201cDos escalas del desarrollo desigual\u201d, <em>Territorialidades m\u00faltiples. Tiempo, espacio y pensamientos cr\u00edticos<\/em> (M\u00e9xico: FFyL-UNAM) pp.15-48.<\/p>\n<p>Gallego, M. Gil, F. y Eggers-Brass T. 2006 (2015) <em>Historia Latinoamericana 1700-2005. Sociedades, culturas, procesos pol\u00edticos y econ\u00f3micos <\/em>(Buenos Aires: Maipue).<\/p>\n<p>Marini, R. M. 1989 (2012) \u201cElementos para un balance hist\u00f3rico de treinta a\u00f1os de izquierda revolucionaria en Am\u00e9rica Latina\u201d, <em>El Maestro en rojo y negro<\/em> (Quito: Instituto de Altos Estudios Nacionales IAEN), pp.179-222.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; 1993 (2012) \u201cLa idea de la integraci\u00f3n latinoamericana\u201d, <em>El Maestro en rojo y negro<\/em> (Quito: IAEN), pp.163-178.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; 1994 (2012) \u201cLas ra\u00edces del pensamiento latinoamericano\u201d, <em>El Maestro en rojo y negro.<\/em> (Quito: IAEN), pp.125-139.<\/p>\n<p>Osorio, J. 2009 <em>El Estado en el centro de la mundializaci\u00f3n. La sociedad civil y el asunto del poder <\/em>(M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica &#8211; Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana).<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; 2017 \u201cCapitalismo, Estado y sistema mundial: contradicciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas\u201d,\u00a0 <em>Revista Cr\u00edtica Marxista<\/em>, n.44, pp.57-85.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Georgette Ram\u00edrez Kuri* Hist\u00f3ricamente, algunos Estados se han enriquecido a costa del saqueo, explotaci\u00f3n y dominio de otros Estados. 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