{"id":2666,"date":"2024-12-20T14:51:36","date_gmt":"2024-12-20T17:51:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ufrgs.br\/odela\/?p=2666"},"modified":"2024-12-20T14:56:04","modified_gmt":"2024-12-20T17:56:04","slug":"los-debates-del-estado-en-america-latina-en-clave-del-presente-y-del-futuro-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ufrgs.br\/odela\/en\/2024\/12\/20\/los-debates-del-estado-en-america-latina-en-clave-del-presente-y-del-futuro-3\/","title":{"rendered":"Los debates del Estado en Am\u00e9rica Latina en clave del presente y del futuro"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Por Juan Camilo Arias Mej\u00eda<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">*<\/a><\/p>\n<p>En primer lugar, aunque los proyectos de Estado neoliberales se hicieron hegem\u00f3nicos a partir de la era de reformas y ajustes estructurales que tuvieron lugar en los a\u00f1os 1980, las perspectivas cr\u00edticas que interrogan la relaci\u00f3n Estado-Dependencia-Mercado mundial cobran de hecho mayor vigencia que nunca. Pues como dec\u00eda Canclini (1984), aunque las teor\u00edas de la dependencia pudieron haber pasado de moda en algunos c\u00edrculos acad\u00e9micos cediendo el paso a los tecno pol\u00edticos y a una visi\u00f3n del Estado-empresa, la dependencia misma en tanto hecho social que profundiza la desigualdad y saqueo de la naturaleza, no solo sigui\u00f3 su curso en la era neoliberal, sino que se ha tornado cada vez m\u00e1s profunda y ominosa.<\/p>\n<p><strong>El Estado contrainsurgente y la internalizaci\u00f3n de la dependencia: revisitando la cuesti\u00f3n del Estado a partir del pensamiento de Ruy Mauro Marini<\/strong><\/p>\n<p>La corriente dependentista ofreci\u00f3 una perspectiva que relacion\u00f3 los procesos de conformaci\u00f3n del Estado y la sociedad en la regi\u00f3n con la expansi\u00f3n y consolidaci\u00f3n de un capitalismo dependiente, el cual agrupa algunos de los rasgos constitutivos del imperialismo en las sociedades modernas. Tales mecanismos si bien pueden prescindir hasta cierto grado del ejercicio directo de la coerci\u00f3n, se sustentan a su vez en adecuaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas que permiten la extracci\u00f3n de recursos naturales, la exportaci\u00f3n de capital bajo la forma de deuda p\u00fablica y la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo.\u00a0 Esto es, un capitalismo <em>sui generis<\/em> orientado a satisfacer la demanda de materias primas y mano de obra de los pa\u00edses capitalistas dominantes, a trav\u00e9s de un ciclo dependiente del capital. Entre otros, aportes como los de Ruy Mauro Marini, Ren\u00e9 Zavaleta, Vania Bambirra y Florestan Fernandes fueron relevantes a la hora de pensar la relaci\u00f3n entre las formaciones sociales latinoamericanas y el mercado mundial y son todav\u00eda vigentes (con una mirada renovada de nuestra parte, por supuesto) para comprender el presente y las proyecciones futuras de la regi\u00f3n. Destacamos en este sentido algunos conceptos de Ruy Mauro Marini (2008), que representan todav\u00eda una potencia a la hora de analizar las transformaciones del Estado latinoamericano en contextos de capitalismo global. En primer lugar, retomamos la <em>internalizaci\u00f3n<\/em> de la dependencia expuesto por Marini en su cl\u00e1sico texto <em>La dial\u00e9ctica de la dependencia<\/em>, el cual supone que m\u00e1s que una mera imposici\u00f3n proveniente desde afuera &#8211; que por supuesto no se puede descartar por completo, dado que tenemos ejemplos como las medidas de condicionalidad de los organismos multilaterales que presionaron a pa\u00edses endeudados en la crisis de la deuda para llevar a cabo ajustes leoninos que los mismos pa\u00edses dominantes jam\u00e1s implementaron -. Dicho concepto parte del hecho de que la dependencia solo se materializa a trav\u00e9s de la incorporaci\u00f3n al interior mismo de las formaciones dependientes de instituciones, pol\u00edticas, proyectos de Estado y modelos de producci\u00f3n que hacen posible una inserci\u00f3n subordinada y precaria al mercado mundial.<\/p>\n<p>Esto es, m\u00e1s all\u00e1 de una lectura determinista en t\u00e9rminos econ\u00f3micos de las formas contempor\u00e1neas de dominaci\u00f3n o una definici\u00f3n estrictamente topogr\u00e1fica de la dependencia, el concepto de <em>internalizaci\u00f3n<\/em> propuesto por Marini nos invita a entender metodol\u00f3gica y pol\u00edticamente la interacci\u00f3n entre los bloques dominantes en el poder de los pa\u00edses dependientes y las burgues\u00edas transnacionales como un factor generador de profundas asimetr\u00edas sociales, principalmente a partir de adecuaciones en los Estados que pueden llegar a determinar la inserci\u00f3n de los pa\u00edses al mercado mundial. Si bien este enfoque es una alternativa para superar el nacionalismo metodol\u00f3gico, asunto particularmente importante en tiempos de capitalismo global, pues relaciona los cambios de las distintas formaciones sociales en funci\u00f3n de las relaciones que se establecen en el orden internacional, invita a sostener tambi\u00e9n la mirada en las condiciones internas que se expresan en medidas como la apertura econ\u00f3mica, el desmantelamiento de los modelos sustitutivos, la precarizaci\u00f3n laboral, el incremento de la deuda p\u00fablica, los subsidios al capital y la reducci\u00f3n del m\u00fasculo social del Estado como condiciones b\u00e1sicas para la dependencia en nuestros tiempos. Dicho en otros t\u00e9rminos, lejos de ser una realidad dada de antemano, una estructura que se replica a s\u00ed misma de manera aut\u00f3noma, la dependencia opera como un complejo dispositivo pol\u00edtico y econ\u00f3mico que reproduce la desigualdad al interior mismo de las formaciones sociales dominadas y que debe actualizarse constantemente a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n entre el bloque interno en el poder y representantes del capital transnacional con el fin de profundizarse y prolongarse en el tiempo.<\/p>\n<p>En contraste con el r\u00e9quiem del Estado impulsado por la ret\u00f3rica neoliberal, para Marini era claro que en contextos de globalizaci\u00f3n, lejos de extinguirse, el muerto gozar\u00eda de buena salud. Pues el Estado resulta ser no solamente un elemento crucial en cuanto forma pol\u00edtica del capitalismo, sino tambi\u00e9n a la hora de producir y reproducir la dependencia y las nuevas formas que cobra el imperialismo. Si bien en su ensayo sobre la dial\u00e9ctica de la dependencia reconoci\u00f3 como un atributo central de la misma el hecho de que la dependencia se presenta en contextos de independencia formal y que, a diferencia de las invasiones coloniales, no requiere de un ejercicio directo y constante de la coerci\u00f3n, tambi\u00e9n fue consciente de que el uso de la fuerza es un recurso que de manera constante pende como espada de Damocles sobre las formaciones dominadas, en especial sobre los pueblos y movimientos sociales que la interpelan. Es as\u00ed como en una breve conferencia publicada en 1978 y que lleva como t\u00edtulo \u201cEl Estado de contrainsurgencia\u201d, se refiri\u00f3 a las transformaciones que para la fecha presentaban los Estados de la regi\u00f3n en pleno auge de las dictaduras, relacion\u00e1ndolas con un proceso contrarrevolucionario liderado por parte de EE.UU. en el hemisferio.<\/p>\n<p>Dicho liderazgo si bien depend\u00eda en buena medida de las fuerzas de contraguerrilla representadas por los boinas verdes, tambi\u00e9n inclu\u00eda dentro de la estrategia contrainsurgente la formaci\u00f3n, capacitaci\u00f3n y financiamiento de los aparatos represores de los pa\u00edses dependientes, llegando incluso a expresiones aborrecibles como la del ex secretario de defensa de EEUU y expresidente del Banco Mundial, Robert S. McNamara, que al respecto se refer\u00eda como \u201cind\u00edgenas en uniforme\u201d. Es decir, desde los albores mismos de la doctrina contrainsurgente la instrumentalizaci\u00f3n de los Estados nacionales para favorecer procesos de represi\u00f3n, despojo y acumulaci\u00f3n de capital se mostraba a la orden del d\u00eda. En dicho intercambio, por supuesto, las relaciones ideol\u00f3gicas entre los bloques dominantes en el poder y las \u00e9lites norteamericanas era esencial para la internalizaci\u00f3n de la dependencia y la desigualdad asociada con esta.<\/p>\n<p>Dentro de los atributos de los Estados de contrainsurgencia como categor\u00eda te\u00f3rica para pensar las transformaciones pol\u00edticas de la Am\u00e9rica Latina hacia finales del siglo XX, destacaba Marini los siguientes: 1. la aplicaci\u00f3n a la lucha pol\u00edtica de un enfoque militar, que ve\u00eda al contrincante pol\u00edtico no tanto como a un rival que se derrota en democracia, sino como una amenaza interna que deb\u00eda ser aniquilada. En otros t\u00e9rminos, asumir la lucha de clases de manera abierta como una guerra en la cual resultaban leg\u00edtimas las t\u00e1cticas y m\u00e9todos de la guerra misma e, incluso, yendo en ocasiones m\u00e1s all\u00e1 del derecho de la guerra al introducir pr\u00e1cticas opacas que involucraron a la poblaci\u00f3n civil y violaban abiertamente los derechos humanos. El segundo atributo de los Estados de contrainsurgencia consist\u00eda en asumir los procesos y movimientos revolucionarios como consecuencia de una infiltraci\u00f3n externa del enemigo y no como la expresi\u00f3n de las contradicciones que tienen lugar al interior de una sociedad: \u201cEl movimiento revolucionario es, pues, algo as\u00ed como un virus, el agente infiltrado desde afuera que provoca en el organismo social un tumor, un c\u00e1ncer, que debe ser extirpado, es decir, eliminado, suprimido, aniquilado\u201d (Marini, 1978, p. 25). El tercer rasgo caracter\u00edstico de dichos Estados consist\u00eda en el restablecimiento de la democracia burguesa, luego de que en el per\u00edodo de excepci\u00f3n fuera desatado el terrorismo de Estado con el fin de instituir un orden favorable a las burgues\u00edas dom\u00e9sticas y extranjeras.<\/p>\n<p>Pues bien, lejos de ser una expresi\u00f3n contingente y coyuntural propia del contexto de la Guerra Fr\u00eda, los Estados de contrainsurgencia se han instituido en varios pa\u00edses de la regi\u00f3n y, en casos como el colombiano, resultaron ser la base sobre la cual se erigi\u00f3 el proyecto de Estado y el modelo de desarrollo neoliberal. Deteng\u00e1monos un poco en el singular concreto que nos ofrece dicho caso con el fin de comprender como el Leviat\u00e1n Criollo del que hablaba Kaplan (1983) (categor\u00eda por lo dem\u00e1s cercana a la propuesta por Marini) para referirse a las transformaciones de los Estados dependientes en contextos de globalizaci\u00f3n, m\u00e1s que una abstracci\u00f3n te\u00f3rica representa las entra\u00f1as mismas del presente que tiene lugar en distintos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. A partir del a\u00f1o 1962 el gobierno norteamericano envi\u00f3 a Colombia al general William Yarborough quien asesor\u00f3 una doctrina del enemigo interno que sent\u00f3 las bases jur\u00eddicas para el entrenamiento y armamento de la poblaci\u00f3n civil con el fin de que esta cooperara con el ej\u00e9rcito en tareas contrainsurgentes. Aunque ya para estos a\u00f1os se fue consolidando la guerra sucia del Estado expresada en el asesinato y desaparici\u00f3n de l\u00edderes sindicales y movimientos sociales, el rostro m\u00e1s amargo de este conflicto se expres\u00f3 a partir de la entrada en vigor de la reforma neoliberal del Estado en 1991 e involucr\u00f3 no solamente a operadores dom\u00e9sticos de la guerra sino tambi\u00e9n a agencias norteamericanas, mercenarios israel\u00edes y compa\u00f1\u00edas transnacionales que participaron en la financiaci\u00f3n y entrenamiento de estructuras paramilitares con capacidad de hacer presencia en todo el territorio nacional.<\/p>\n<p>En efecto, y esto es un hecho poco discutido tanto al interior como al exterior de Colombia, el Estado contrainsurgente antecedi\u00f3 en este caso a las luchas de la insurgencia armada y, en cierto sentido, fue la causa de esta \u00faltima. Sin embargo, a partir de los a\u00f1os 1990 el contexto de desmantelamiento del incipiente modelo sustitutivo que hab\u00eda logrado el pa\u00eds en d\u00e9cadas anteriores y una ret\u00f3rica favorable a la atracci\u00f3n de inversi\u00f3n extranjera directa, puso en evidencia que m\u00e1s all\u00e1 de ser una respuesta de los EE.UU. y sus socios latinoamericanos durante la Guerra Fr\u00eda, el Estado contrainsurgente representaba una tecnolog\u00eda imperialista sofisticada que, en casos como el colombiano, pudo prescindir de dictaduras o estados de excepci\u00f3n prolongados, para mantener una democracia aparente y de baja intensidad favorable a las estrategias violentas de acumulaci\u00f3n de capital. En otros t\u00e9rminos, a pesar de que los entornos violentos pueden en ocasiones incrementar los costos de transacci\u00f3n, en econom\u00edas sustentadas en la extracci\u00f3n de materias primas como la colombiana, la relaci\u00f3n violencia-desarrollo deja de ser a menudo una excepci\u00f3n para convertirse en la regla.<\/p>\n<p>Ahora bien, el an\u00e1lisis de las formas de profundizaci\u00f3n de la dependencia en un caso como el mencionado anteriormente, implica el abordaje de la siguiente cuesti\u00f3n: \u00bfC\u00f3mo fue la composici\u00f3n del bloque en el poder dom\u00e9stico que internaliz\u00f3 y profundiz\u00f3 la dependencia a trav\u00e9s de la incorporaci\u00f3n de un orden contrainsurgente en el Estado? Tomando como punto de partida la idea poulantziana de que el Estado no es un sujeto que opera con una racionalidad que le es intr\u00ednseca, ni tampoco un simple instrumento que funciona bajo la voluntad plena de la clase dirigente, sino m\u00e1s bien un campo selectivo y estrat\u00e9gico que condensa y refracta las luchas sociales, pasamos a reconocer que el bloque dominante en el poder resulta decisivo a la hora de activar o desactivar ciertas selectividades estrat\u00e9gicas con el fin de hacer prevalecer sus intereses y desarticular las luchas populares. De all\u00ed su importancia a la hora comprender las transformaciones del Estado en distintos momentos hist\u00f3ricos y la intermediaci\u00f3n que, en las formaciones dependientes, lleva a cabo en favor del capital transnacional. En el caso colombiano la composici\u00f3n de dicho bloque en el poder de acuerdo con Franco (2009) puede ser vista a partir de dos escalas (una mayor y una menor), estando la escala mayor compuesta por la burgues\u00eda financiera, la cual pas\u00f3 a ocupar el lugar de fracci\u00f3n dirigente en el bloque en el poder a partir de los a\u00f1os 90 y la burgues\u00eda industrial, especialmente aquella agrupada en torno a grandes monopolios y contratos con el Estado, pues la peque\u00f1a y mediana industria result\u00f3 afectada por las reformas neoliberales. Aunque sus intereses son los m\u00e1s favorecidos por el orden contrainsurgente, su papel en el conflicto a menudo aparece como el de meros espectadores, aun cuando su agencia colectiva ha determinado el rumbo de la guerra a trav\u00e9s de la financiaci\u00f3n a grupos paramilitares y candidaturas pol\u00edticas encargadas de ejecutar las acciones de la guerra.\u00a0<\/p>\n<p>Por otra parte, tenemos una escala menor del bloque en el poder, en la cual se torn\u00f3 m\u00e1s evidente el recurso a mecanismos ilegales y el involucramiento directo en la guerra. Esta escala menor se caracteriz\u00f3 a partir de los a\u00f1os 90 por los siguientes elementos:\u00a0 articulaci\u00f3n de mercenarios nacionales y extranjeros de la lucha contrainsurgente, redes de poder pol\u00edtico o coaliciones pol\u00edticas dominantes en la escala regional, fuerza p\u00fablica, especialmente brigadas y comandos de polic\u00eda entrenados por los EE.UU., comerciantes (distribuidores o intermediarios), empresarios del transporte, empresarios de la explotaci\u00f3n minera, empresarios del agro negocio (cafeteros, floricultores, arroceros, bananeros, azucareros, etc.), terratenientes ociosos, narcotraficantes y agentes empobrecidos en b\u00fasqueda de supervivencia. Este entramado de agencias colectivas se vio complementado por la privatizaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n que a partir de entonces ejercieron un monopolio sobre la hermen\u00e9utica de la guerra y el conflicto, el cual result\u00f3 decisivo en la consolidaci\u00f3n de la hegemon\u00eda y la creaci\u00f3n de un consenso social en torno a la eliminaci\u00f3n de los grupos los movimientos sociales y la aceptaci\u00f3n de reformas que favorec\u00edan fundamentalmente a las clases dominantes dom\u00e9sticas y extranjeras.<\/p>\n<p>Asimismo, ambas escalas del bloque en el poder contrainsurgente se vieron complementadas por un enjambre de agencias norteamericanas y compa\u00f1\u00edas transnacionales que se beneficiaron (y en algunos casos siguen benefici\u00e1ndose) del conflicto. Entre las agencias vinculadas se encuentran la U.S. Agency for International Development, Central Intelligence Agency (CIA), DynCorp Aerospace Operation y Northrop Grumman Corporation. Entre las compa\u00f1\u00edas transnacionales que\u00a0 han sido investigadas o se\u00f1aladas por operarios de la guerra por nexos y financiaci\u00f3n, se encuentran British Petroleum, Oxy, Occidental Petroleum Corporation, Repsol, Drummond Ltda., Drummond Inc., Cemex, Holcim, Muriel Mining Corporation, Chiquita Brands International (recientemente condenada en los mismos tribunales de EE.UU. por la financiaci\u00f3n de las Autodefensas Unidas de Colombia), Dole, Texas Petroleum Company, Union Fenosa, Coca Cola (vinculada en varios casos de asesinatos a l\u00edderes sindicales), Glencore-Xtrata, Anglo American, BHP Billiton (Franco, 2009, pp. 205-206).<\/p>\n<p>Entre los resultados del Estado de contrainsurgencia en un caso como el colombiano, destacan las m\u00e1s de 2020 mil v\u00edctimas que ha dejado el conflicto armado hasta la fecha, el despojo de millones de hect\u00e1reas de tierra que estaban en manos de los campesinos, ind\u00edgenas y afrodescendientes, la enajenaci\u00f3n del trabajo social a trav\u00e9s de las privatizaciones, la proliferaci\u00f3n de conflictos socioambientales relacionados con el extractivismo y el exterminio de los movimientos sindicales. Aspectos que se suman al hecho de ser el cuarto pa\u00eds m\u00e1s desigual de Am\u00e9rica Latina y uno de los m\u00e1s desiguales del mundo.<\/p>\n<p>Este caso nos permite confirmar, por una parte, que la intuici\u00f3n de Marini a finales de los a\u00f1os 70 era particularmente acertada a la hora de captar los cambios que podr\u00edan presentar los Estados en la regi\u00f3n en contextos de globalizaci\u00f3n, especialmente el recrudecimiento del autoritarismo relacionado con la doctrina contrainsurgente, la cual, como queda expuesto, trascendi\u00f3 el contexto de la Guerra Fr\u00eda y fue el sustento de la transici\u00f3n al neoliberalismo en pa\u00edses como Colombia. Asimismo, que la dependencia lejos de ser una estructura que se reproduce a s\u00ed misma y de manera aut\u00f3noma, requiere no solamente de agencias concretas representadas en el bloque en el poder, sino tambi\u00e9n de modificaciones en el Estado con el fin de internalizarse y prolongarse en el tiempo. Este hecho resulta de particular importancia, pues m\u00e1s all\u00e1 del determinismo econ\u00f3mico, nos permite observar la importancia de plantear categor\u00edas como el Estado dependiente con el fin de abordar las especificidades pol\u00edticas que hacen posible las formas subordinadas de inserci\u00f3n al mercado mundial.<\/p>\n<p>Ahora bien, revisitar un pensamiento complejo como el de Marini a prop\u00f3sito del Estado y la dependencia, implica tambi\u00e9n de nuestra parte un ejercicio cr\u00edtico con el fin de relacionarlo con los cambios, transformaciones y proyecciones a futuro actualmente en marcha en nuestra Am\u00e9rica. Es por eso que nos permitimos realizar el siguiente interrogante: \u00bfsigue siendo vigente la categor\u00eda de Estados de contrainsurgencia para pensar las especificidades de los Estados dependientes en la regi\u00f3n? Como expres\u00e9 anteriormente, en casos como el colombiano dicha categor\u00eda sigue revistiendo un valor importante a la hora de comprender las positividades, agencias y condiciones de posibilidad para la internalizaci\u00f3n de la dependencia. La econom\u00eda pol\u00edtica de la guerra y el conflicto sigue en dicho pa\u00eds operando bajo formas cada vez m\u00e1s complejas. Sin embargo, cambios importantes tienen lugar en la regi\u00f3n y, sin descartar el retorno de las dictaduras contrarrevolucionarias, vemos tambi\u00e9n que es necesario abarcar las transformaciones que la entrada en plena vigencia del neoliberalismo ha implicado para las democracias y la dependencia misma. En efecto, consideramos al neoliberalismo como una sofisticada expresi\u00f3n de la internalizaci\u00f3n de la dependencia mencionada por Marini, que se tradujo en la adopci\u00f3n de pol\u00edticas econ\u00f3micas tendientes a la reprimarizaci\u00f3n de la econom\u00eda y la precarizaci\u00f3n de la mano de obra. Aun cuando la ret\u00f3rica de los sectores m\u00e1s reaccionarios de las \u00e9lites de la regi\u00f3n plantean la reducci\u00f3n del Estado en favor del libre mercado, observamos tambi\u00e9n una cada vez mayor instrumentalizaci\u00f3n de este para la defensa de los derechos del capital (tanto bajo la forma de subsidios, exenciones tributarias como el uso de la fuerza).\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>De tal manera que m\u00e1s all\u00e1 de una reducci\u00f3n integral del Estado, vemos en marcha una profunda reorganizaci\u00f3n de las selectividades estrat\u00e9gicas del mismo, as\u00ed como el vaciamiento de las democracias, las cuales canalizan cada vez en menor medida las luchas populares para adoptar el modelo del Estado empresa. Dicho Estado empresa, a falta de un nombre mejor, representa un momento de reorganizaci\u00f3n y reposicionamiento de los bloques en el poder, cada vez m\u00e1s articulados con el capital transnacional (tanto econ\u00f3mica, pol\u00edtica como culturalmente) que tiende a propiciar escenarios de crisis e inestabilidad, en contextos en los cuales la desigualdad avanza de forma pronunciada.<\/p>\n<p>Asimismo, aunque aportes como los de Marini siguen siendo valiosos para pensar las transformaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas de la regi\u00f3n, alrededor de tales planteamientos se puede sugerir otro punto de entrada que consideramos clave para el debate venidero y tiene que ver con los costos ambientales y sociales de la dependencia. En efecto, la cada vez mayor demanda de materias primas necesarias para sostener el estilo de vida imperial ha implicado para la regi\u00f3n un estr\u00e9s bastante significativo en los ecosistemas y las comunidades que los habitan, especialmente a trav\u00e9s de la extracci\u00f3n de petr\u00f3leo y minerales para las industrias tecnol\u00f3gicas y de transporte. Lo anterior nos suscita, entre otros, los siguientes interrogantes que, consideramos, pueden nutrir estudios futuros sobre el tema: \u00bfqu\u00e9 nuevas formas est\u00e1 cobrando la dependencia en Am\u00e9rica Latina y cu\u00e1l es el papel de los Estados a la hora de permitirlas? \u00bfCu\u00e1l ha sido (y sigue siendo) el costo ambiental de la dependencia? \u00bfDe qu\u00e9 maneras pueden los movimientos sociales revertir los efectos sociales y ecol\u00f3gicos de tales dependencias? \u00bfEncontrar\u00e1 Am\u00e9rica Latina una alternativa para insertarse al mercado mundial m\u00e1s all\u00e1 de la exportaci\u00f3n de materias primas?<\/p>\n<p><strong>A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Lo anterior no solamente es una senda para enriquecer los estudios sobre las formas concretas de reproducci\u00f3n de la dependencia en cada pa\u00eds, sino tambi\u00e9n un principio pol\u00edtico de realidad con respecto a las posibilidades de revertirla en Am\u00e9rica Latina. La dependencia, como nos ilustr\u00f3 Marini, no es el destino fatal de nuestras sociedades, sino la expresi\u00f3n concreta de agencias dom\u00e9sticas y transnacionales que la han hecho posible y prolongado en el tiempo. De all\u00ed que promover alternativas que interrumpan su internalizaci\u00f3n es, al d\u00eda de hoy, una tarea crucial para los pueblos y movimientos sociales del continente. Y en esta tarea resulta fundamental el Estado: m\u00e1s estrictamente, la condensaci\u00f3n de las luchas sociales en nuevos proyectos de Estado que tengan en su centro el desmantelamiento del neoliberalismo, la reducci\u00f3n de las desigualdades y preparen a las sociedades para un contexto de crisis clim\u00e1tica y ambiental cada vez m\u00e1s aguda.<\/p>\n<p>Si bien en esta ocasi\u00f3n nos hemos centrado en el pensamiento de Marini a prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n entre los Estados de contrainsurgencia y la internalizaci\u00f3n de la dependencia, hay tambi\u00e9n otros pensadores y pensadoras de la tradici\u00f3n del pensamiento social cr\u00edtico que pueden resultar claves a la hora de abordar las transformaciones pol\u00edticas en tiempos de capitalismo global. En particular, destacamos la obra del intelectual boliviano Ren\u00e9 Zavaleta quien, en sus textos, nos propuso una mirada potente a la hora de comprender lo pol\u00edtico estatal en la regi\u00f3n. Su aproximaci\u00f3n al Estado en movimiento, es decir, al Estado como s\u00edntesis de un proceso hist\u00f3rico, nos advirti\u00f3 sobre la importancia de aproximaciones complejas al problema, procurando captar la interacci\u00f3n de fuerzas que de manera constante convergen en el mismo. Denunci\u00f3 todo intento de comprensi\u00f3n del Estado desde una perspectiva est\u00e1tica como la \u201cruina de lo pol\u00edtico\u201d y propuso categor\u00edas como la \u201ccrisis como m\u00e9todo de estudio\u201d con el fin de comprender las transformaciones del Estado y la sociedad en coyunturas cr\u00edticas, en las cuales se revelan las fuerzas en competencia que en tiempos normales tienden a ocultarse.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, coincidimos con Lucio Oliver en ver a Am\u00e9rica Latina como una potencia intelectual la cual tiene todav\u00eda mucho que decirse a s\u00ed misma y al mundo. Hoy tuvimos la ocasi\u00f3n de invitar a revisitar debates cl\u00e1sicos a prop\u00f3sito del Estado, pero somos plenamente conscientes de que los tiempos actuales representan importantes desaf\u00edos para la academia y la sociedad en su conjunto. Sin embargo, pensar la dependencia a la luz de complejas transformaciones como las que tienen lugar en la actualidad, es una labor impostergable a la luz tanto de la justicia social como de la justicia ambiental.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Canclini, N. (1984). \u00bfDe qu\u00e9 estamos hablando cuando hablamos de lo popular? <em>Punto de vista<\/em>, v. 7, n. 20, pp. 28-34.<\/p>\n<p>Marini, R. (1978). El Estado de Contrainsurgencia. Intervenci\u00f3n en el debate sobre \u201cLa cuesti\u00f3n del fascismo en Am\u00e9rica Latina\u201d, <em>Cuadernos Pol\u00edticos,<\/em> n. 18, Ediciones Era, M\u00e9xico, octubre-diciembre, pp. 21-29.<\/p>\n<p>Marini, R. (2008). <em>Am\u00e9rica Latina, dependencia y globalizaci\u00f3n<\/em>. Martins, C. (comp.). CLACSO y Siglo del Hombre Editores.<\/p>\n<p>Kaplan, M. (1983). La teor\u00eda del Estado en la Am\u00e9rica Latina contempor\u00e1nea: El caso del marxismo. <em>El Trimestre Econ\u00f3mico<\/em>, n. 50, pp. 677-711.<\/p>\n<p>Franco, V. (2009). <em>Orden contrainsurgente y dominaci\u00f3n<\/em>. Siglo del Hombre Editores, Instituto Popular de Capacitaci\u00f3n<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">*<\/a> Profesor de la Instituci\u00f3n Universitaria Digital de Antioquia. Co-editor, junto al Prof. Leonardo Granato, de la obra colectiva \u201cLa cuesti\u00f3n del Estado en el pensamiento social cr\u00edtico latinoamericano\u201d (UNAULA, 2021). El presente texto corresponde a la conferencia realizada por el autor en el Programa de Posgrado en Ciencia Pol\u00edtica de la <em>Universidade Federal do Rio Grande do Sul<\/em> en diciembre de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Camilo Arias Mej\u00eda* En primer lugar, aunque los proyectos de Estado neoliberales se hicieron hegem\u00f3nicos a partir de la era de reformas y ajustes estructurales que tuvieron lugar en los a\u00f1os 1980, las perspectivas cr\u00edticas que interrogan la relaci\u00f3n Estado-Dependencia-Mercado mundial cobran de hecho mayor vigencia que nunca. 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