{"id":1671,"date":"2008-09-17T14:47:11","date_gmt":"2008-09-17T17:47:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ufrgs.br\/psicoeduc\/?page_id=1671"},"modified":"2020-06-15T11:28:56","modified_gmt":"2020-06-15T14:28:56","slug":"inteligencia-y-adaptacion-biologica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ufrgs.br\/psicoeduc\/piaget\/inteligencia-y-adaptacion-biologica\/","title":{"rendered":"Inteligencia y adaptaci\u00f3n biol\u00f3gica &#8211; Piaget"},"content":{"rendered":"<p><strong>Autor:<\/strong> Jean Piaget<br \/>\n<strong>Fonte:<\/strong> <a href=\"http:\/\/www.librosgratisweb.com\/html\/piaget-jean\/inteligencia-y-adaptacion-biologica\/index.htm\" target=\"_self\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.librosgratisweb.com\/html\/piaget-jean\/inteligencia-y-adaptacion-biologica\/index.htm<\/a><\/p>\n<p>Toda explicaci\u00f3n psicol\u00f3gica termina tarde o temprano por apoyarse en la biolog\u00eda o en la l\u00f3gica (o en la sociolog\u00eda, aunque \u00e9sta tambi\u00e9n termina, a su vez, en la misma alternativa). Para unos, los fen\u00f3menos mentales no se hacen inteligibles si no se los relaciona con el organismo. Este criterio se impone, efectivamente, cuando se trata de las funciones elementales (percepci\u00f3n, motricidad, etc.), de las que la inteligencia depende en sus primeros movimientos. Pero nunca se ha visto que la neurolog\u00eda explique por qu\u00e9 dos y dos son cuatro, ni por qu\u00e9 las leyes de la deducci\u00f3n se imponen al esp\u00edritu con necesidad. Ah\u00ed se origina la segunda tendencia, que considera irreductibles las relaciones l\u00f3gicas y matem\u00e1ticas, y vincula al an\u00e1lisis de las mismas el de las funciones intelectuales superiores. La cuesti\u00f3n que se plantea consiste en saber si la l\u00f3gica, concebida fuera de las tentativas de explicaci\u00f3n de la psicolog\u00eda experimental, puede leg\u00edtimamente explicar a su vez algo de la experiencia psicol\u00f3gica como tal.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica formal, o log\u00edstica, constituye simplemente la axiom\u00e1tica de los estados de equilibrio del pensamiento, y la ciencia real que corresponde a esta axiom\u00e1tica no es otra que la psicolog\u00eda misma del pensamiento. Distribuidas as\u00ed las tareas, la psicolog\u00eda de la inteligencia debe seguir teniendo en cuenta los descubrimientos log\u00edsticos, pero \u00e9stos no llegar\u00e1n nunca a dictar al psic\u00f3logo sus propias soluciones: s\u00f3lo se limitar\u00e1n a plantearle problemas.<\/p>\n<p>Habremos de partir, por consecuencia, de esta doble naturaleza, biol\u00f3gica y l\u00f3gica, de la inteligencia. Los dos cap\u00edtulos que siguen tienen precisamente el fin de delimitar estas cuestiones previas y buscar, sobre todo, la reducci\u00f3n a la mayor unidad posible -dentro del actual estado de los conocimientos- de esos dos aspectos fundamentales, aunque aparentemente irreductibles, de la vida del pensamiento. Situaci\u00f3n de la inteligencia en la organizaci\u00f3n mental. Toda conducta, tr\u00e1tese de un acto desplegado al exterior, o interiorizado en pensamiento, se presenta como una adaptaci\u00f3n o, mejor dicho, como una readaptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El individuo no act\u00faa sino cuando experimenta una necesidad, es decir, cuando el equilibrio se halla moment\u00e1neamente roto entre el medio y el organismo: la acci\u00f3n tiende a restablecer ese equilibrio, es decir, precisamente, a readaptar el organismo (Clapar\u00e8de). Una \u201cconducta\u201d constituye, pues, un caso particular de intercambio entre el mundo exterior y el sujeto; pero, contrariamente a los intercambios fisiol\u00f3gicos, que son de orden material y suponen una transformaci\u00f3n interna de los cuerpos que se enfrentan, las \u201cconductas\u201d que estudia la psicolog\u00eda son de orden funcional y operan a distancia cada vez mayor en el espacio (percepci\u00f3n, etc.) y en el tiempo (memoria, etc.), y siguen trayectorias cada vez m\u00e1s complejas (rodeos, retornos, etc.).<\/p>\n<p>As\u00ed concebida en t\u00e9rminos de intercambios funcionales, la conducta supone dos aspectos esenciales y estrechamente interdependientes: uno afectivo, otro cognoscitivo. Diremos, pues, simplemente, que cada conducta supone un aspecto energ\u00e9tico y afectivo, y un aspecto estructural o cognoscitivo.<\/p>\n<p>Pero si toda conducta, sin excepci\u00f3n, implica as\u00ed una energ\u00e9tica o una \u201ceconom\u00eda\u201d que constituye su aspecto afectivo, los intercambios que provoca con el medio comportan igualmente una forma o una estructura determinante de los diversos circuitos que se establecen entre el sujeto y los objetos. Es en esta estructuraci\u00f3n de la conducta donde reside su aspecto cognoscitivo. Una percepci\u00f3n, un aprendizaje sensomotor (h\u00e1bito, etc.), un acto de comprensi\u00f3n, un razonamiento, etc., vienen a estructurar todos, de una manera u otra, las relaciones entre el medio y el organismo. All\u00ed es donde presentan ciertos parentescos entre s\u00ed: parentescos que los oponen a los fen\u00f3menos afectivos. Sobre este particular, hablaremos de las funciones cognoscitivas en sentido amplio, incluyendo las adaptaciones sensomotrices.<\/p>\n<p>La vida afectiva y la vida cognoscitiva, aunque distintas, son inseparables. Lo son porque todo intercambio con el medio supone a la vez una estructuraci\u00f3n y una valorizaci\u00f3n, sin que por eso sean menos distintas, puesto que estos dos aspectos de la conducta no pueden reducirse el uno al otro. Es as\u00ed como no se podr\u00eda razonar, incluso en matem\u00e1ticas puras, sin experimentar ciertos sentimientos, y como, a la inversa, no existen afecciones que no se hallen acompa\u00f1adas de un m\u00ednimo de comprensi\u00f3n o de discriminaci\u00f3n. Un acto de inteligencia supone, pues, una regulaci\u00f3n energ\u00e9tica interna (inter\u00e9s, esfuerzo, facilidad, etc.) y una externa (valor de las soluciones buscadas y de los objetos a los que se dirige la b\u00fasqueda), pero ambas regulaciones son de naturaleza afectiva y comparables a todas las dem\u00e1s regulaciones del mismo orden.<\/p>\n<p>Rec\u00edprocamente, los elementos perceptivos o intelectuales que se encuentran en todas las manifestaciones emocionales afectan a la vida cognoscitiva del mismo modo que cualquier otra reacci\u00f3n perceptiva o inteligente.<\/p>\n<p>Lo que el sentido com\u00fan llama \u201csentimientos\u201d e \u201cinteligencia\u201d, consider\u00e1ndolos como dos \u201cfacultades\u201d opuestas entre s\u00ed, son simplemente las conductas relativas a las personas y las que se refieren a las ideas o a las cosas: pero en cada una de esas conductas intervienen los mismos aspectos afectivos y cognoscitivos de la acci\u00f3n, aspectos siempre unidos que en ninguna forma caracterizan facultades independientes.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, la inteligencia no consiste en una categor\u00eda aislable y discontinua de procesos cognoscitivos. Hablando con propiedad, no es una estructuraci\u00f3n entre otras: es la forma de equilibrio hacia la cual tienden todas las estructuras cuya formaci\u00f3n debe buscarse a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n, del h\u00e1bito y de los mecanismos sensomotores elementales. Hay que comprender, en efecto, que, si la inteligencia no es una facultad, esta negaci\u00f3n implica una continuidad funcional radical entre las formas superiores del pensamiento y el conjunto de los tipos inferiores de adaptaci\u00f3n cognoscitiva o motriz: la inteligencia no ser\u00eda, pues, m\u00e1s que la forma de equilibrio hacia la cual tienden estos \u00faltimos.<\/p>\n<p>Ello no significa, naturalmente, que un razonamiento consista en una coordinaci\u00f3n de estructuras perceptivas, ni que percibir equivalga a razonar inconscientemente (a\u00fan cuando ambas tesis hayan sido sostenidas), pues la continuidad funcional no excluye en forma alguna la diversidad ni tampoco la heterogeneidad de las estructuras. Cada estructura debe concebirse como una forma particular de equilibrio, m\u00e1s o menos estable en su campo restringido y susceptible de ser inestable en los l\u00edmites de \u00e9ste. Pero esas estructuras, escalonadas por sectores, deben considerarse como sucedi\u00e9ndose seg\u00fan una ley de evoluci\u00f3n tal que cada una asegure un equilibrio m\u00e1s amplio y m\u00e1s estable a los procesos que interven\u00edan ya en el seno de la precedente. La inteligencia no es as\u00ed m\u00e1s que un t\u00e9rmino gen\u00e9rico que designa las formas superiores de organizaci\u00f3n o de equilibrio de las estructuras cognoscitivas. Este modo de hablar implica primero una insistencia sobre el papel capital de la inteligencia en la vida del esp\u00edritu y del mismo organismo: equilibrio estructural de la conducta, m\u00e1s flexible y a la vez durable que ning\u00fan otro, la inteligencia es esencialmente un sistema de operaciones vivientes y actuantes. Es la adaptaci\u00f3n mental m\u00e1s avanzada, es decir, el instrumento indispensable de los intercambios entre el sujeto y el universo, cuando sus circuitos sobrepasan los contactos inmediatos y moment\u00e1neos para alcanzar las relaciones extensas y estables. Por otra parte, este mismo lenguaje nos prohibe delimitar la inteligencia en cuanto a su punto de partida: ella es un punto de llegada, y sus fuentes se confunden con las de la adaptaci\u00f3n sensomotriz en general, as\u00ed como, m\u00e1s all\u00e1 de ella, con las de la adaptaci\u00f3n biol\u00f3gica misma.<\/p>\n<p>Naturaleza adaptativa de la inteligencia. Si la inteligencia es adaptaci\u00f3n, convendr\u00e1 que ante todo quede definida esta \u00faltima. Ahora bien, salvo las dificultades del lenguaje finalista, la adaptaci\u00f3n debe caracterizarse como un equilibrio entre las acciones del organismo sobre el medio y las acciones inversas. \u201cAsimilaci\u00f3n\u201d puede llamarse, en el sentido m\u00e1s amplio del t\u00e9rmino, a la acci\u00f3n del organismo sobre los objetos que lo rodean, en tanto que esta acci\u00f3n depende de las conductas anteriores referidas a los mismos objetos o a otros an\u00e1logos. En efecto, toda relaci\u00f3n entre un ser viviente y su medio presenta ese car\u00e1cter espec\u00edfico de que el primero, en lugar de someterse pasivamente al segundo, lo modifica imponi\u00e9ndole cierta estructura propia. As\u00ed es c\u00f3mo, fisiol\u00f3gicamente, el organismo absorbe substancias y las transforma en funci\u00f3n de la suya. En el terreno de la psicolog\u00eda sucede lo mismo, salvo que las modificaciones de que se trata no son ya de orden substancial, sino \u00fanicamente funcional, y son determinadas por la motricidad, la percepci\u00f3n y el juego de las acciones reales o virtuales (operaciones conceptuales, etc.). La asimilaci\u00f3n mental es, pues, la incorporaci\u00f3n de los objetos en los esquemas de la conducta, no siendo tales esquemas m\u00e1s que la rama de las acciones susceptibles de repetirse activamente.<\/p>\n<p>Rec\u00edprocamente, el medio obra sobre el organismo, pudiendo designarse esta acci\u00f3n inversa, de acuerdo con el lenguaje de los bi\u00f3logos, con el t\u00e9rmino de \u201cacomodaci\u00f3n\u201d, entendi\u00e9ndose que el ser viviente no sufre nunca impasiblemente la reacci\u00f3n de los cuerpos que lo rodean, sino que esta reacci\u00f3n modifica el ciclo asimilador acomod\u00e1ndolo a ellos. Psicol\u00f3gicamente, encu\u00e9ntrase de nuevo el mismo proceso, en el sentido de que la presi\u00f3n de las cosas concluye siempre, no en una sumisi\u00f3n pasiva, sino en una simple modificaci\u00f3n de la acci\u00f3n que se refiere a ellas. Dicho esto, puede entonces definirse la adaptaci\u00f3n como un equilibrio entre la asimilaci\u00f3n y la acomodaci\u00f3n, que es como decir un equilibrio de los intercambios entre el sujeto y los objetos.<\/p>\n<p>En el caso de la adaptaci\u00f3n org\u00e1nica, tales intercambios, cuando son de naturaleza material, suponen una interpretaci\u00f3n entre tal o cual parte del cuerpo viviente y tal o cual sector del medio exterior. En cambio, la vida psicol\u00f3gica comienza, como hemos visto, con los intercambios funcionales, es decir, en el punto en que la asimilaci\u00f3n no altera ya de modo fisicoqu\u00edmico los objetos asimilados, sino que los incorpora simplemente en las formas de actividad propia (y donde la acomodaci\u00f3n modifica s\u00f3lo esta actividad).<\/p>\n<p>Compr\u00e9ndese entonces que, a la interpenetraci\u00f3n directa del organismo y del medio, se superponen, con la vida mental, intercambios mediatos entre el sujeto y los objetos, los que se efect\u00faan a distancias espacio-temporales cada vez m\u00e1s grandes, y seg\u00fan trayectos cada vez m\u00e1s complejos. Todo el desarrollo de la actividad mental, desde la percepci\u00f3n y el h\u00e1bito hasta la representaci\u00f3n y la memoria, como las operaciones superiores del razonamiento y del pensamiento formal, es as\u00ed funci\u00f3n de esta distancia gradualmente creciente de los intercambios, o sea, del equilibrio entre una asimilaci\u00f3n de realidades cada vez m\u00e1s alejadas de la acci\u00f3n propia y de una acomodaci\u00f3n de \u00e9sta a aqu\u00e9llas. En este sentido la inteligencia, cuyas operaciones l\u00f3gicas constituyen un equilibrio a la vez m\u00f3vil y permanente entre el universo y el pensamiento, prolonga y concluye el conjunto de los procesos adaptativos. La adaptaci\u00f3n org\u00e1nica no asegura, en efecto, m\u00e1s que un equilibrio inmediato, y consecuentemente limitado, entre el ser viviente y el ambiente actual, Las funciones cognoscitivas elementales, tales como la percepci\u00f3n, el h\u00e1bito y la memoria, la prolongan en el sentido de la extensi\u00f3n presente (contacto perceptivo con los objetos distantes) y de las anticipaciones o reconstituciones pr\u00f3ximas. Unicamente la inteligencia, capaz de todas las sutilezas y de todos los subterfugios por la acci\u00f3n y por el pensamiento, tiende al equilibrio total, con vista a asimilar el conjunto de lo real y a acomodar a \u00e9l la acci\u00f3n que ella desease de su sujeci\u00f3n al hic y al nunc iniciales.<\/p>\n<p>[&#8230;]<\/p>\n<hr \/>\n<p>O texto integral est\u00e1 dispon\u00edvel na fonte indicada acima.<\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autor: Jean Piaget Fonte: http:\/\/www.librosgratisweb.com\/html\/piaget-jean\/inteligencia-y-adaptacion-biologica\/index.htm Toda explicaci\u00f3n psicol\u00f3gica termina tarde o temprano por apoyarse en la biolog\u00eda o en la l\u00f3gica (o en la sociolog\u00eda, aunque \u00e9sta tambi\u00e9n termina, a su vez, en la misma alternativa). Para unos, los fen\u00f3menos mentales no se hacen inteligibles si no se los relaciona con el organismo. 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