{"id":1963,"date":"2008-09-19T17:58:32","date_gmt":"2008-09-19T20:58:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ufrgs.br\/psicoeduc\/?page_id=1963"},"modified":"2008-11-11T09:23:35","modified_gmt":"2008-11-11T12:23:35","slug":"jean-piaget-psicologia-y-pedagogia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ufrgs.br\/psicoeduc\/piaget\/jean-piaget-psicologia-y-pedagogia\/","title":{"rendered":"Jean Piaget &#8211; Psicolog\u00eda y Pedagog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fonte: <\/strong><em>PIAGET<\/em>, <em>Jean<\/em>. <em>Psicologia e Pedagogia<\/em>. Trad. Dirceu A. Lindoso; Rosa M.R. da Silva. Rio de Janeiro: Forense Universit\u00e1ria, 1998. 182p.<\/p>\n<p><strong>Primeira Parte<br \/>\nCap\u00edtulo I<\/p>\n<p>La Evoluci\u00f3n de la Pedagog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed, en absoluto, de partir de consideraciones te\u00f3ricas, sino de los mismos hechos que tarde o temprano las hacen necesarias. A este respecto son instructivos tres tipos de datos a la vez dispares y escogidos entre muchos otros.<\/p>\n<p><strong>Desconocimiento de los Resultados<\/strong><\/p>\n<p>La primera y sorprendente constataci\u00f3n que se impone en el intervalo de treinta a\u00f1os es la ignorancia en la que hemos permanecido en cuanto a los resultados de las t\u00e9cnicas educativas. En 1965, tanto como en 1935, desconocemos lo que queda de los diferentes conocimientos adquiridos en las escuelas de primero y segundo grado despu\u00e9s de 5, 10 o 20 a\u00f1os entre representantes de los diferentes medios de la poblaci\u00f3n. En efecto, poseemos informes indirectos como los de los ex\u00e1menes post-escolares de los reclutas que tienen lugar en el ej\u00e9rcito suizo, y cuya sorprendente historia entre 1875 y 1914 ha contado P. Bovet (especialmente, los ejercicios intensivos de repetici\u00f3n organizados en numerosas localidades para enmascarar los resultados desastrosos a que daban lugar estos ex\u00e1menes cuando no hablan sido preparados por un adiestramiento de \u00faltima hora). Pero nada se sabe con precisi\u00f3n sobre lo que queda, por ejemplo, de las ense\u00f1anzas de geograf\u00eda o historia en la cabeza de un campesino de 30 a\u00f1os o sobre lo que un abogado ha conservado de los conocimientos de qu\u00edmica, f\u00edsica o incluso geometr\u00eda adquiridos en las clases del instituto. Se nos dice que el lat\u00edn (y en ciertos pa\u00edses el griego) es indispensable para la formaci\u00f3n de un m\u00e9dico, pero, para controlar una afirmaci\u00f3n tal y para disociarla de los factores de protecci\u00f3n profesional interesados, \u00bfse ha intentado alguna vez evaluar lo que queda de esta formaci\u00f3n en el esp\u00edritu de un doctor (y haciendo la comparaci\u00f3n con m\u00e9dicos japoneses o chinos tanto como con europeos en lo referente a las relaciones entre el valor m\u00e9dico y los estudios cl\u00e1sicos)? Y, sin embargo, los economistas que han colaborado en el Plan general del Estado franc\u00e9s han exigido que se organicen controles de rendimiento de los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que la retenci\u00f3n de los conocimientos no tiene relaci\u00f3n con la cultura adquirida; pero \u00bfc\u00f3mo evaluar esta \u00faltima al margen de juicios singularmente globales y subjetivos? Y la cultura que cuenta en un individuo particular \u00bfes siempre la que resulta de la formaci\u00f3n propiamente escolar, una vez olvidado el detalle de los conocimientos adquiridos al nivel del examen final, o es la que la escuela ha conseguido desarrollar en virtud de incitaciones o intereses independientemente de lo que parec\u00eda esencial en la formaci\u00f3n llamada b\u00e1sica? Incluso la cuesti\u00f3n central del valor de la ense\u00f1anza de las lenguas muertas, a t\u00edtulo de ejercicio susceptible de transferir sus efectos bienhechores en otros dominios de actividad, sigue estando hoy tan poco contrastada por la experiencia como hace treinta a\u00f1os, a pesar de un cierto n\u00famero de estudios ingleses. Y el educador se encuentra reducido a dar sus consejos sobre temas tan capitales apoy\u00e1ndose no en un saber, sino en consideraciones de buen sentido o de simple oportunidad (tal como el n\u00famero de las carreras inaccesibles a quien no ha pasado por el tr\u00e1mite prescrito).<\/p>\n<p>Por otra parte, hay ense\u00f1anzas evidentemente privadas de todo valor formativo y que contin\u00faan imponi\u00e9ndose sin saber si cumplen o no el fin utilitario que se les ha conferido. Todo el mundo admite, por ejemplo, que para vivir socialmente es necesario saber ortograf\u00eda (sin discutir aqu\u00ed la significaci\u00f3n racional o puramente tradicionalista de una obligaci\u00f3n tal). Pero lo que no se sabe nunca de forma decisiva es si una ense\u00f1anza especializada de la ortograf\u00eda favorece, es indiferente o se hace a veces perjudicial para este aprendizaje. Algunas experiencias han mostrado que los registros autom\u00e1ticos debidos a la memoria visual conducen al mismo resultado que lecciones sistem\u00e1ticas: entre dos grupos de alumnos, uno de los cuales hab\u00eda seguido una ense\u00f1anza de la ortograf\u00eda y el otro no, se dieron calificaciones equivalentes. Sin duda, esta experiencia contin\u00faa siendo insuficiente al faltarle la extensi\u00f3n y las variaciones necesarias; pero es casi incre\u00edble que en un terreno tan accesible a la experimentaci\u00f3n y en el que entran en conflicto los intereses divergentes de la gram\u00e1tica tradicional y de la ling\u00fc\u00edstica contempor\u00e1nea, el pedagogo no organice experiencias continuadas y met\u00f3dicas y se contente con resolver las cuestiones bas\u00e1ndose en opiniones que el \u201cbuen sentido\u201d recubre, de hecho, m\u00e1s de afectividad que de razones efectivas.<\/p>\n<p>En realidad, para juzgar el rendimiento de los m\u00e9todos escolares s\u00f3lo se dispone de los resultados de los ex\u00e1menes con que se finaliza el per\u00edodo escolar y, en parte, de ciertos ex\u00e1menes de oposiciones. Pero en ello hay a la vez una petici\u00f3n de principio y un c\u00edrculo vicioso.<\/p>\n<p>En primer lugar, una petici\u00f3n de principio porque se postula que el \u00e9xito en los ex\u00e1menes constituye una prenda de adquisici\u00f3n duradera, mientras que el problema, no resuelto en absoluto, consiste en establecer lo que despu\u00e9s de algunos a\u00f1os queda de los conocimientos testimoniados gracias a los ex\u00e1menes superados, y en qu\u00e9 consiste lo que subsiste independientemente del detalle de los conocimientos olvidados. Sobre estos dos primeros puntos no sabemos apenas nada.<\/p>\n<p>(&#8230;)<\/p>\n<hr \/>\n<p><font size=\"2\">O texto integral est\u00e1 dispon\u00edvel na fonte indicada acima. <\/font><\/p>\n<hr \/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fonte: PIAGET, Jean. Psicologia e Pedagogia. Trad. Dirceu A. Lindoso; Rosa M.R. da Silva. Rio de Janeiro: Forense Universit\u00e1ria, 1998. 182p. Primeira Parte Cap\u00edtulo I La Evoluci\u00f3n de la Pedagog\u00eda No se trata aqu\u00ed, en absoluto, de partir de consideraciones te\u00f3ricas, sino de los mismos hechos que tarde o temprano las hacen necesarias. 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