{"id":2409,"date":"2016-03-02T00:59:02","date_gmt":"2016-03-02T03:59:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ufrgs.br\/psicoeduc\/?page_id=2409"},"modified":"2016-03-02T01:05:13","modified_gmt":"2016-03-02T04:05:13","slug":"lacan-carroll","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.ufrgs.br\/psicoeduc\/psicanalise\/lacan-carroll\/","title":{"rendered":"Homenaje a Lewis Carroll &#8211; Jacques Lacan"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fonte: <a title=\"lacan carroll\" href=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html\">http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div title=\"\">\n<div title=\"cabeceraconnumero\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/imagenes\/cabeceraconnumero.png\" \/><\/p>\n<div title=\"\">15<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"imagenarticulo\"><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/imagenes\/imagenesnubesyclaros\/lacan_15.jpg\" \/><\/p>\n<div id=\"descargararticulo\"><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"tituloarticulo\"><strong>Homenaje a Lewis Carroll<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"autorarticulo\"><strong>Jacques Lacan<\/strong><\/div>\n<p>Lacan, J.; <i>Art\u00edculo pronunciado el 31 diciembre de 1966<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"textoarticulo\">\n<p>De todo tipo de verdades, Lewis Carroll da en su obra la ilustraci\u00f3n e incluso la prueba. Verdades que, aunque ciertas, no son evidentes. All\u00ed se discierne que sin valerse de ninguna perturbaci\u00f3n, puede producirse malestar, pero que de este malestar se desprende una alegr\u00eda singular. De entrada hago hincapi\u00e9 en esto, para descartar la confusi\u00f3n que amenaza si adelanto que el psicoan\u00e1lisis es el que mejor puede dar cuenta del efecto de esta obra. Tambi\u00e9n porque \u00e9ste no es el psicoan\u00e1lisis que se encuentra a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el psicoan\u00e1lisis esclarece el alcance de objeto absoluto que puede tomar la ni\u00f1ita. Ello se debe a que encarna una entidad negativa que lleva un nombre que no he de pronunciar aqu\u00ed si no quiero embarcar a mis oyentes en las acostumbradas confusiones. De la ni\u00f1ita, Lewis Carroll se hizo el servidor, ella es el objeto que \u00e9l dibuja, el o\u00eddo que quiere alcanzar, ella es a la que, entre todos, \u00e9l se dirige verdaderamente. \u00bfC\u00f3mo esta obra, despu\u00e9s de esto, nos concierne a todos? No se lo entiende bien sin una teor\u00eda determinada de lo que hay que llamar el sujeto, la que el psicoan\u00e1lisis permite. En este punto, la curiosidad indaga para saber c\u00f3mo Lewis Carroll lleg\u00f3 hasta all\u00ed. La curiosidad se quedar\u00e1 con hambre, pues la biograf\u00eda de este hombre que mantuvo un escrupuloso diario, no deja de escap\u00e1rsenos. Ciertamente, en el tratamiento psicoanal\u00edtico de la verdad, la historia es dominante, pero no es la \u00fanica dimensi\u00f3n: la estructura la domina. Se hacen mejores cr\u00edticas literarias cuando se sabe eso. Hacer cr\u00edtica ser\u00eda aqu\u00ed la acci\u00f3n adecuada a la eminencia de la obra que, ha de recordarse, conquist\u00f3 el mundo.<\/p>\n<p>Hecho ante el cual el pedagogo frunce el ce\u00f1o al rebuscar si es algo que se le puede permitir leer a nuestros hijos. Hay que decir que sobre este punto el colmo del rid\u00edculo lo representa un psicoanalista advertido -digamos su nombre, Schilder<a id=\"_ednref1\" title=\"\" href=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html#_edn1\" name=\"_ednref1\"> <\/a>&#8211; que denuncia en esta obra la incitaci\u00f3n a la agresividad y la pendiente ofrecida al rehusamiento de la realidad. No se puede ir m\u00e1s lejos en el contrasentido sobre los efectos psicol\u00f3gicos de la obra de arte.<\/p>\n<p>Entonces, primero habr\u00eda que interrogar lo que podr\u00eda llamarse la novela m\u00edtica, t\u00e9rmino vago cuyas ra\u00edces se prolongan en todos los sentidos y bien lejos. Habr\u00eda que volver r\u00e1pidamente con esta preciosa referencia que justamente \u201cel pa\u00eds de las maravillas\u201d, el \u201cm\u00e1s all\u00e1 del espejo\u201d, la pareja angustiante de Silvia y Bruno escapados al pa\u00eds del m\u00e1s all\u00e1, no son ni mitos ni m\u00edtico, y que el imaginario ha de ser diferenciado de eso. Ni el texto ni la intriga recurren a resonancias de significaciones llamadas profundas. No se evoca all\u00ed ni g\u00e9nesis, ni tragedia, ni destino. Entonces \u00bfc\u00f3mo esta obra hace tanta mella? Ese es el secreto que toca la red m\u00e1s pura de nuestra condici\u00f3n de ser: el simb\u00f3lico, el imaginario y el real. Los tres registros mediante los cuales introduje una ense\u00f1anza que no pretende innovar sino restablecer cierto rigor en la experiencia psicoanal\u00edtica, all\u00ed est\u00e1n, puestos en juego al estado puro y en su relaci\u00f3n m\u00e1s simple.<\/p>\n<p>De las im\u00e1genes, se hace un puro juego de combinaciones, pero, \u00bfqu\u00e9 efectos de v\u00e9rtigo se logran entonces? Combinaciones en las que se traza el plano de todo tipo de dimensiones virtuales, pero que son aquellas que dan acceso a la realidad, finalmente la m\u00e1s segura, la de lo imposible que de pronto se vuelve familiar. Uno se explayar\u00e1 a gusto sobre el poder de los juegos de palabras: tambi\u00e9n all\u00ed \u00a1cu\u00e1ntas precisiones pueden darse!, en primer lugar que nadie crea que se trata de una pretendida articulaci\u00f3n infantil, o incluso primitiva. No dar\u00e9 de ello otra prueba que la de buscar su mejor estilo en la boca del burl\u00f3n que se mofa de una oca pedante al hablarle de \u201csiligismo\u201d, lo que ella se traga, sin darse cuenta que ir\u00e1 llevando por todas partes, con esa palabra, su identidad de pobre \u201cchiflada\u201d: Silly. \u00bfMaldad all\u00ed? salubridad, parienta del rasgo a destacar, que el juego de palabras en Carroll es siempre sin equ\u00edvoco.<\/p>\n<p>De esto resulta un ejercicio sin pedanter\u00eda que al fin de cuentas me parece preparar a Alice Lidell, para evocar a toda lectora actual mediante aquella que fue la primera en deslizarse en ese coraz\u00f3n de la tierra que no abriga ninguna caverna, para encontrar all\u00ed problemas tan precisos como \u00e9ste: que s\u00f3lo se franquea una puerta proporcionada a su talla y tomar, con el conejo apurado, la medida de la absoluta alteridad de la preocupaci\u00f3n del pasante. Esa Alicia, digo, tendr\u00e1 cierta exigencia de rigurosidad. Para decirlo todo, no estar\u00e1 dispuesta a aceptar que se le anuncie la aritm\u00e9tica dici\u00e9ndole que no se suman trapos con servilletas, peras con puerros -sandeces que se dicen para atascar a los ni\u00f1os en el manejo m\u00e1s simple de todos los problemas, con lo que luego se cuestionar\u00e1 su inteligencia.<\/p>\n<p>Esto es una transici\u00f3n \u2014ya que despu\u00e9s de todo s\u00f3lo tengo tiempo para empujar puertas sin ni siquiera entrar adonde ellas abren\u2014 para llegar a ocuparnos, en este momento de homenaje, del autor mismo, al que no se le hace justicia, ni a \u00e9l ni a ning\u00fan otro, si no se parte de la idea de que las pretendidas discordancias de la personalidad no tienen otro alcance que el de reconocer en ellas la necesidad hacia donde se dirigen. Se nos dice que hay un Lewis Carroll so\u00f1ador, un poeta, un enamorado si se quiere, y hay un Lewis Carroll l\u00f3gico, un profesor de matem\u00e1ticas. Lewis Carroll est\u00e1 bien dividido, si se les canta, pero los dos son necesarios para la realizaci\u00f3n de la obra. En la inclinaci\u00f3n de Lewis Carroll por la ni\u00f1ita imp\u00faber no est\u00e1 su genio. Los psicoanalistas no tenemos necesidad de nuestros clientes para saber al final adonde va a parar eso: a un parque p\u00fablico. Su ense\u00f1anza de profesor tampoco tiene nada que haga saltar los tapones: en plena \u00e9poca de renacimiento de la l\u00f3gica y de inauguraci\u00f3n de la forma matem\u00e1tica que de all\u00ed en m\u00e1s tom\u00f3, Lewis Carroll, por divertidos que sean sus ejercicios, queda a las rastras de Arist\u00f3teles. Pero es del conjuro de las dos posiciones de donde surge ese objeto maravilloso, sin descifrar a\u00fan y por siempre deslumbrante: su obra.<\/p>\n<p>Sabemos de la atenci\u00f3n que le prestaron y a\u00fan le prestan los surrealistas. Tengo ahora la oportunidad de extender mi exigencia de m\u00e9todo, sin pretender disgustar a ning\u00fan partidario.<\/p>\n<p>Lewis Carroll, se los recuerdo, era religioso, religioso con la fe m\u00e1s ingenua y la m\u00e1s estrechamente parroquial posible, aunque este t\u00e9rmino, al que han de darle ustedes su color m\u00e1s crudo, les inspire repulsi\u00f3n. Hay cartas en las que casi rompe con un amigo, colega honorable, porque ciertos temas no deben plantearse, aquellos que pueden despertar la duda, o parecerlo, respecto a la verdad radical de la existencia de Dios, de su bondad hacia el hombre, de la transmisi\u00f3n m\u00e1s racional de esa ense\u00f1anza. Digo que esto tiene su parte en la unicidad del equilibrio que realiza la obra. Esa especie de felicidad que ella alcanza, depende de esa aguada, a\u00f1adidura suplementaria a nuestros dos Lewis Carroll, si as\u00ed lo entienden ustedes, que llamaremos con el nombre con el que es bendito en la orilla de una historia<a id=\"_ednref2\" title=\"\" href=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html#_edn2\" name=\"_ednref2\"> <\/a>, historia a\u00fan en curso, un pobre de esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Quisiera decir lo que me parece como la correlaci\u00f3n m\u00e1s eficaz para situar a Lewis Carroll: es la \u00e9pica de la era cient\u00edfica. No es casual que Alicia aparezca al mismo tiempo que \u201cEl origen de las especies\u201d de la que es, si puede decirse, la oposici\u00f3n. Registro \u00e9pico pues, que sin duda se expresa como idilio en la ideolog\u00eda. La correlaci\u00f3n de los dibujos, con los que Lewis Carroll era tan cuidadoso, anuncia las tiras, quiero decir las tiras de historietas. Voy r\u00e1pido para decir que al fin de cuentas, la t\u00e9cnica asegura all\u00ed el predominio de una dial\u00e9ctica materializada \u2014de paso, que me entiendan los que puedan. Ilustraci\u00f3n y prueba, dije, as\u00ed sin emoci\u00f3n habr\u00e9 hablado de esta obra, y me parece acorde con el aut\u00e9ntico orden de su estremecimiento.<\/p>\n<p>Para un psicoanalista, esta obra es un lugar elegido para demostrar la verdadera naturaleza de la sublimaci\u00f3n en la obra de arte. Recuperaci\u00f3n de cierto objeto, dije, en otra nota que hice hace poco sobre Marguerite Duras, a la que tambi\u00e9n me hubiese gustado escuchar hablar, como novelista, sobre la obra.<\/p>\n<p>Siempre, al final, la teor\u00eda tiene que pasar la mano a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<hr \/>\n<p><b>NOTAS<\/b><\/p>\n<div id=\"edn1\"><a id=\"_edn1\" title=\"\" href=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html#_ednref1\" name=\"_edn1\"> <\/a> Schilder, Paul, \u201cPsychoanaltycal Remarks on <i>Alice in Wonderland<\/i> and Lewis Carroll \u201d; in <i>The Journal of Nervous and Mental Diseases<\/i> , LXXXVII, 1938.<\/div>\n<div id=\"edn2\">\n<p><a id=\"_edn2\" title=\"\" href=\"http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html#_ednref2\" name=\"_edn2\"> <\/a> En los textos fuentes consultados (<i>Pas-tout Lacan y Ornicar?<\/i>) dice \u201c\u00e0 l\u00b4oreille d\u00b4une histoire\u201d. En el audio se produce una especie de confusi\u00f3n homof\u00f3nica entre \u201coreille\/or\u00e9e\u201d. Aqu\u00ed se transcribe \u201c\u00e0 l\u00b4or\u00e9e d\u00b4une histoire\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Fonte: http:\/\/www.ub.edu\/las_nubes\/archivo\/15\/nubesyclaros\/textos\/lacan.html. &nbsp; 15 Homenaje a Lewis Carroll Jacques Lacan Lacan, J.; Art\u00edculo pronunciado el 31 diciembre de 1966 &nbsp; De todo tipo de verdades, Lewis Carroll da en su obra la ilustraci\u00f3n e incluso la prueba. Verdades que, aunque ciertas, no son evidentes. 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