Por Félix Pablo Friggeri*
Presento aquí algunos elementos para repensar el Estado desde América Latina y el Caribe. Fundamentalmente se trata de hacerlo desde la praxis popular de lucha por la vida. Asumiendo la unidad de lo político y lo epistémico en un planteo que se pretende revolucionariamente transformador, la inspiración en Mariátegui (2010: 271) es fundamental: hay que realizar esta tarea con los mismos criterios de la construcción del Socialismo Indoamericano, debe ser “creación heroica”, no puede ser “calco, ni copia”. Desde aquí se busca la construcción de un planteo popular y descolonizador.
Toda construcción de conocimiento asume un lugar desde donde producirlo. Este lugar determina las cercanías y las lejanías. Eso ocurre con todos los que producen conocimiento. Pero los que construyen y reproducen el conocimiento dominante lo ocultan. Niegan el lugar porque pretenden escudarse en la pretensión de universalidad. Justamente, desde este reconocimiento de la importancia fundamental del lugar en la producción de conocimiento es que queda invalidada esta pretensión, y también la de neutralidad e imparcialidad que la acompañan. Los que entendemos la construcción de conocimiento como un compromiso con las luchas populares tenemos que hacer claramente esta opción por el lugar desde donde lo hacemos. Opción epistémico-política, y junto a eso ética y afectiva.
Propongo como lugar epistémico-político de creación del conocimiento para todos los ámbitos, pero en este caso específico, para repensar el Estado en nuestra región, a la praxis de lucha popular por la vida, tanto en las luchas manifiestamente politizadas como en la lucha cotidiana por la vida de cada familia y de cada comunidad. Uno de los espacios intelectuales donde se trabajó más sólida y tempranamente la importancia de este lugar es la Filosofía y la Teología de la Liberación. La búsqueda de un conocimiento latinoamericano comprometido con las mayorías populares y de los sujetos del mismo, fue expresada por Ignacio Ellacuría (1981) entendiendo la lucha de los pobres como “lugar teológico”, traducible a mi entender como lugar epistémico-político y por Rodolfo Kusch (1978: 73) al sostener que se debe “replantear el problema del pensamiento desde el subsuelo mismo de nuestra sociedad”. En la clarificación del carácter epistémico-político de este lugar fue clave el aporte de los Movimientos Indígenas. Esto se evidencia por el proceso de politización de lo étnico que se consolidó a fines del siglo XX impulsado especialmente por dos fenómenos: el protagonismo indígena en la contestación al neoliberalismo y la reflexión en torno a los quinientos años de la invasión europea en nuestro continente. Allí se afirmó la convicción de que una reconstrucción política debía ser acompañada de una reconstrucción epistémica (Macas 2005).
El otro tema fundamental son las fuentes en las que buscar la materialidad del conocimiento. Propongo fundamentalmente tres. La primer fuente clave son las sabidurías populares que surgen de esta praxis de lucha, principalmente las indígenas y las campesinas que tienen una alternatividad más clara. El aporte popular desde su “positiva exterioridad cultural” (Dussel 1977: 69) al sistema capitalista tiene una profunda riqueza epistémica alternativa que puede tamizar la tendencia eurocéntrica de la academia, incluyendo la de izquierda. La segunda es la reflexión sobre la historia regional “desde abajo”. Esto posibilita analizar estas praxis de lucha popular desde nuestras propias realidades, en ese sentido la construcción de una Teoría de la Revolución desde América Latina es una tarea clave y pendiente que puede enriquecer el análisis del Estado. La tercer fuente son los autores latinoamericanos originales, que son muchísimos y han sido en general despreciados e invisibilizados por el mundo académico dominante.
Por el peso que tiene en la producción intelectual crítica sobre el Estado en nuestra región es muy importante lo que algunos llaman la latinoamericanización del marxismo. Solamente quiero destacar cuatro elementos que pueden servir de referencia en la búsqueda de un aporte que sea útil en nuestro contexto histórico. El primero: Hay que mirar más a las Tesis de Feuerbach que a la metáfora Estructura-Superestructura. Esta segunda referencia, importante para este análisis, es utilizada muchas veces con tendencia al esquematismo. El tema epistémico-político de la praxis de lucha como punto de partida ha sido popularizado especialmente por los trabajos de Gramsci, pero tiene una riqueza particular planteado por Mariátegui (2010: 308) que sitúa e historiza el tema para nuestra región y lo refiere centralmente en los “elementos de socialismo práctico” ancestrales y existentes en los pueblos y naciones indígenas. El segundo es el Proletariado como sujeto epistémico. En relación con otras temáticas marxistas, es un aspecto poco y lateralmente trabajado. El carácter de “Ciencia de la Revolución” como ciencia proletaria es clave. Justamente porque el sujeto de la praxis revolucionaria en la cual se gesta el conocimiento transformador es el Proletariado. Aquí es importante la búsqueda y ampliación del Proletariado latinoamericano que realiza Mariátegui (Flores Galindo 2008, 371). El tercero es la propuesta de Marx de pensar la organización política desde lo comunal. Evidenciado especialmente en su relación postrera al populismo ruso con la propuesta del protagonismo de la comuna rural como camino al socialismo sin pasar por el capitalismo y en la idea de “reconstrucción de la comunidad ancestral en una ‘forma superior del tipo arcaico’” y su proyección universal (García Linera, 2010: 366). En este sentido la recuperación del Marx Tardío o del Último Marx es algo clave para su valorización en América Latina (Tarcus 2015: 56). El cuarto elemento es el capítulo XXIV de El Capital I sobre la acumulación originaria, importante para entender la relación del avance capitalista en nuestra región siempre, como proceso continuo. También para entender el papel violento que está relacionado con el Estado como represor o cómplice y la “inserción” de nuestra región y del Sur Político en el orden mundial que es determinando en la conformación de los Estados-Nación latinoamericanos.
Uno de los autores claves aquí -siguiendo lo dicho de la tercer fuente- es Mariátegui. Aparte de lo ya dicho sobre su planteo de la praxis popular ancestral y la ampliación del Proletariado, es importante ver la lectura que hace de lo que se llamará luego Heterogeneidad Estructural (Quijano 2014: 288) con un acercamiento a lo que será el planteo del Buen Vivir; las características del Socialismo Indoamericano; el tipo de integración latinoamericana; entre tantos aportes.
Es muy importante retomar el tema de la Soberanía Popular desde el lugar y las fuentes propuestas. Sobre todo, recolocando desde allí a la Soberanía Popular por encima de la Soberanía Estatal que la terminó prácticamente reemplazando en la discusión política y académica. Esto estuvo presente en los procesos más populares de la lucha independentista a principios del siglo XIX y puede verse en los proyectos de Gaspar Francia en Paraguay, de Artigas en Uruguay y de Hidalgo y Morelos en México. En todos ellos, la referencia fundamental del tema es el planteo de la neoescolástica “populista” suareciana en la cual ellos y muchos de los intelectuales que los acompañaban se habían formado. En la historia reciente, esta proposición reaparece en las discusiones en torno a los procesos del Nuevo Constitucionalismo en América Latina (Serbín, 2010: 17).
Justamente, y como último elemento propuesto, otro proceso que entiendo clave en el aporte para esta reflexión es el del Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano, sobre todo por la presencia de los principios indígenas en ellos y los que surgieron de ese Diálogo de Saberes que se dio en él. Específicamente, el concepto de Plurinacionalidad es uno de los aportes centrales y constituye, por lo menos como proyecto, el cuestionamiento más importante a la configuración de los Estados-Nación regionales en toda su historia. Este concepto se proyecta hacia las llamadas “Relaciones Internacionales” y las teorías que pretenden analizarlas. Es cierto que estas concreciones políticas, jurídicas e ideológicas enfrentaron procesos de subsunción desde, principalmente, planteos desarrollistas que son más enmarcables en la ideología del Estado-Nación y su correspondencia capitalista. De todas formas, los procesos de avance popular sobre las estructuras estatales -con retrocesos y ambigüedades- abren campos de lucha política y reflexión académica que merecen ser continuados.
Los elementos presentados parecen lejanos del debate predominante sobre el Estado. Quizás lo son. Pero entiendo que desde estas perspectivas se pueden crear conceptos y caminar a teorías originales y latinoamericanamente propias, justamente por su evidente alteridad a los planteos hegemónicos.
(*) Professor da Universidade Federal da Integração Latino-Americana (UNILA). fpfriggeri@hotmail.com
Referencias
Dussel, Enrique (1977). Introducción a la Filosofía de la Liberación Latinoamericana. México: Extemporáneos.
Ellacuría, Ignacio (1981). “Los pobres, lugar teológico en América Latina”. Misión abierta, n. 4-5, pp. 225-240.
Flores Galindo, Alberto (2008). Obras completas. Tomo V. Lima: Sur.
García Linera, Álvaro (2010). Forma valor y forma comunidad. Aproximación teórico-abstracta a los fundamentos civilizatorios que preceden al Ayllu universal. Buenos Aires: Prometeo/CLACSO.
Macas, Luis (2005). “La necesidad política de una reconstrucción epistémica de los saberes ancestrales”. En: Dávalos, Pablo (coord.). Pueblos indígenas, estado y democracia. Buenos Aires: CLACSO, pp. 35-42.
Kusch, Rodolfo (1978). Esbozo de una Antropología Filosófica Americana. San Antonio de Padua: Castañeda.
Mariátegui, José Carlos (2010). Ideología política y otros escritos. Caracas: El perro y la rana.
Quijano, Aníbal (2014). Cuestiones y horizontes: de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. Buenos Aires: CLACSO.
Serbín, Andrés (2010). “Regionalismo y soberanía nacional en América Latina: desafíos”. Documentos CRIES, no. 15, pp. 29-34.
Tarcus, Horacio (2015). “Introducción. Leer a Marx en el siglo XXI”. En: Marx, Karl. Antología. Buenos Aires: Siglo XXI, pp. 7-58.
Como citar este post
FRIGGERI, Félix Pablo. Desde dónde repensar el Estado en América Latina y el Caribe, Blog ODELA, 2020 [publicado em 21 de junho de 2020]. Acesso em: https://www.ufrgs.br/odela/2020/06/21/desde-donde-repensar-el-estado-en-america-latina-y-el-caribe/