Por Leonardo Granato (ODELA) y Tatiana Berringer (OPEB)*

En la reunión de coordinadores nacionales del Mercosur, realizada mediante videoconferencia el 24 de abril del corriente año, el Estado argentino, a través de su Cancillería, anunció su retirada de las futuras negociaciones del bloque regional relativas a los acuerdos de libre comercio previstos con Corea del Sur, Singapur, Líbano, Canadá y la India, entre otros. En un comunicado para la prensa, la Cancillería argentina también expresó que la incertidumbre que aqueja al mundo entero, así como la propia situación económica del país aconsejan la decisión tomada, pero también fue afirmado que el país seguirá acompañando la marcha del acuerdo Mercosur-Unión Europea, “sin entrar en debates por ahora estériles”[1]. En el mismo comunicado, el Estado argentino afirmó, también, que la decisión tomada lo diferencia de las posiciones adoptadas por otros Estados del bloque que plantean, en este escenario de la pandemia del Coronavirus, una aceleración de las negociaciones de abertura comercial con otros países del mundo.

Es interesante observar como de esta decisión del Estado argentino derivan una serie de elementos a ser discutidos, que van más allá de una mera discusión de si la “retirada” de Argentina “congelaría” o no al Mercosur[2] -proceso de integración cuyas fronteras, dígase de pasaje, extrapolan la propia dinámica del comercio extrarregional. En términos más amplios, la decisión del gobierno de Alberto Fernández parece reflejar un cuadro estatal e de clases, que confronta con el de su históricamente aliado estratégico, el Estado brasileño.

Sin entrar en una discusión acerca de los modelos de acumulación, estructura de clases y dinámica de las instituciones del Estado en ambos países, lo que excedería los límites de este texto, es posible afirmar que diferentemente de lo que viene sucediendo en Brasil donde, confrontado con un disparo del número de casos y de muertes por Covid-19[3], el gobierno de Jair Bolsonaro debate la pertinencia de un aislamiento social completo o de un asilamiento apenas “vertical”, Argentina ha adoptado, desde el inicio, y con grande apoyo popular, un modelo de aislamiento social, preventivo y obligatorio de combate al Coronavirus, elogiado por la propia Organización Mundial de la Salud.

Aunque no se pueda pensar en la burguesía argentina como un todo homogéneo, entre otros motivos porque la pandemia no ha afectado por igual a todas sus fracciones, parece viable afirmar que esta burguesía -particularmente, sectores vinculados a la industria, al comercio y a la construcción- está dispuesta a apoyar el modelo adoptado de lucha contra la pandemia, dentro de un programa más amplio de “reconstrucción del tejido social y económico” del país, conforme propuesto por Fernández[4]. Si bien la pandemia viene afectando a todas las economías del mundo, inclusive la brasileña, la particularidad de la coyuntura que el gobierno de Fernández está atravesando no se debe apenas a la actual crisis sanitaria, sino a las graves crisis económica y de deuda externa que se arrastran desde el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019)[5] y con relación a las cuales la pandemia del Coronavirus termina siendo un factor agravante.

Probablemente a esta altura resulte lógico entender el apoyo de una parte expresiva de la burguesía a la política del gobierno de Fernández de protección a las empresas, al empleo y a familias más humildes[6], debido a que son momentos de crisis como este que demandan una intervención más robusta del Estado para evitar un mayor y más profundo deterioro social que termine por colocar más obstáculos (con relación, inclusive, a los que Argentina ya tiene) a la dinámica capitalista de desarrollo de las fuerzas productivas del país. Tal vez pueda ser de aqui deducido con cierta claridad, al menos parcialmente, el porqué del gobierno argentino haber decidido no se sobrecargar con la participación en las negociaciones del Mercosur con los países mencionados al inicio de este texto. Dijimos “al menos parcialmente” puesto que, así como el gobierno de Fernández difiere del gobierno de Bolsonaro sobre cómo enfrentar la crisis de la actual pandemia, también lo hacen respecto a sus prioridades en materia de política exterior y con relación al Mercosur en particular.

Consciente de las condiciones históricas de dependencia y de subordinación a la cuales se encuentra sujeta la región latinoamericana, el Estado argentino parece haber encontrado en la decisión que motiva este comentario una forma de contraponerse a los objetivos del gobierno de Bolsonaro de “abrir” el Mercosur a los mercados, rescatando la estrategia del regionalismo abierto de los años 1990 y promoviendo una integración a la economía mundial y a las cadenas globales de valor[7]. Esta abertura comercial externa es para el gobierno brasileño mucho más que una simple promesa electoral aún no cumplida: es un imperativo. Efectivamente, se trata de un imperativo de una parcela de la misma burguesía interna -en especial, de los sectores vinculados al comercio, servicios, industria de la transformación, excepto industria de alimentos y automotriz, y agronegocio[8]– que hoy presiona por la reanudación de las actividades económicas, en el plano interno, como un paliativo para el estancamiento económico derivado de la situación de pandemia.

La burguesía interna brasileña, en virtud de su fragilidad económica, política e ideológica frente al imperialismo, no hace más que demostrar su temor con relación a su desaparecimiento en un contexto de crisis. De esta forma, en la actual etapa de crisis y desaceleración económica del país, al presionar por la abertura comercial externa y por el retorno de las actividades económicas internas, esta burguesía espera mantener su tasa de ganancia, así como su supervivencia con relación al capital internacional. No obstante, es también esa misma burguesía interna la que olvida que, así como la década de los noventa ya lo demostró, la abertura comercial y la atracción de inversión extranjera colocan al Estado en una posición de subordinación pasiva, profundizando su situación de vulnerabilidad y dependencia. De esta forma, a diferencia de la burguesía argentina, esa fracción de clase dominante parece comportarse como una burguesía compradora, en otras palabras, de forma subordinada a los intereses imperialistas, al paso que podría, con apoyo de los sectores populares, aprovechar la actual coyuntura de crisis para presionar por políticas de planificación e inversión públicas de largo plazo, así como por una política exterior no subordinada para la inserción de Brasil en el capitalismo neoliberal. Por fin, volvemos nuevamente al inicio de este comentario: nos encontramos ante un escenario mercosureño que no hace más que reflejar las irreconciliables visiones sobre política y economía de Brasil y Argentina.

*Observatório da Política Externa e da Inserção Internacional Brasileira (opeb.org)

[1]Ver el comunicado para la prensa de la Cancillería argentina en: https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/el-gobierno-argentino-y-el-mercosur. Acceso en: 26 abr. 2020.

[2]Ver, por ejemplo: https://elpais.com/internacional/2020-04-25/la-retirada-parcial-de-argentina-congela-mercosur.html. Acceso en: 26 abr. 2020.

[3] Ver: https://www.cronista.com/economiapolitica/Coronavirus-empresarios-apoyan-las-medidas-pero-les-preocupa-llegar-de-pie-al-dia-despues-de-la-cuarentena-20200420-0069.html. Acceso en: 26 abr. 2020.

[4]Ver el comunicado para la prensa de la Cancillería argentina en: https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/el-gobierno-argentino-y-el-mercosur. Acceso en: 26 abr. 2020.

[5]Para más informaciones sobre el escenario político post-Macri, ver el artículo: https://www.ufrgs.br/odela/2020/04/28/argentina-post-macri-elecciones-pandemia-y-despues/

[6]Ver el comunicado para la prensa de la Cancillería argentina en: https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/el-gobierno-argentino-y-el-mercosur. Acceso en: 26 abr. 2020.

[7]Ver el discurso del ministro Ernesto Araújo en la reunión cumbre del Mercosur que tuvo lugar en Bento Gonçalves, Rio Grande do Sul, el 4 de diciembre de 2019: http://www.itamaraty.gov.br/pt-BR/discursos-artigos-e-entrevistas-categoria/ministro-das-relacoes-exteriores-discursos/21131-discursos-do-ministro-ernesto-araujo-na-lv-reuniao-ministerial-do-mercosul-bento-goncalves-4-de-dezembro-de-2019. Acceso en: 26 abr. 2020.

[8]Para entender las fracciones de clase y la política contra la pandemia del Coronavirus, ver el artículo: https://aterraeredonda.com.br/fracoes-burguesas-na-crise-atual/

 

Nota dos autores: Para acessar a versão em língua portuguesa do presente texto, publicado no blog A terra é redonda, clique aqui

 

Como citar este post

GRANATO, Leonardo; BERRINGER, Tatiana. La cuarentena del Mercosur, Blog ODELA, 2020 [publicado em 02 de maio de 2020]. Acesso em: https://www.ufrgs.br/odela/2020/05/02/la-cuarentena-del-mercosur/