Mi reflejo me dijo su nombre: cartografía de diez años con Gabriel Drag King

Nancy Cornejo Cázares (Gabriel Drag King)

La primera vez que me maquillé como drag king estaba sola en mi casa. Era 27 de octubre de 2016, un día después de mi cumpleaños. Tomé maquillaje de mi hermana, busqué tutoriales en YouTube para masculinizar el rostro y empecé a dibujarme una barba.

Gabriel Drag King
Primera vez. Fuente: Acervo de la artista.

Para entonces practicaba voguing en House of Drag. Había visto a mis compañeras maquillarse y vestirse infinidad de veces, pero yo era “la jotita que ayuda”, la persona que asiste durante el show. En ballroom participaba en American Runway, una categoría de caminata masculina.

Mi hermano Alex, un chico trans, fue quien me habló por primera vez del drag king. Yo atravesaba mis propias preguntas. Durante buena parte de mi vida había sentido la feminidad como un examen que siempre reprobaba. Había recibido burlas, me habían llamado “machorra”, “hombre”. House of Drag me dio confianza y herramientas para experimentar con mi apariencia. No pensaba todavía en presentarme ante un público. Quería saber cómo me vería.

Seguí los tutoriales. Algunos eran de drag king; otros enseñaban técnicas para conseguir passing. No encontré referentes mexicanos ni latinoamericanos. Cuando terminé me miré al espejo y supe mi nombre. Gabriel. Nunca consideré otro. Fue como si una parte de mí que no había visto antes me devolviera la mirada y se presentara conmigo.

Al principio Gabriel era simplemente yo en masculino. Incluso pensé que sería mudo. Me equivoqué.

Mi primera aparición pública fue en una fiesta ballroom. Participé en una batalla de voguing. No pensaba en lo que vería el público, sino en cómo me sentía yo: me sentía guapo. Cuando mi mamá me vio como Gabriel, sonrió y me dijo que me parecía a mi papá. 

Gabriel Drag King
House of Drag. Fuente: Acervo de la artista.

Hacer drag king no provocó que empezara a observar las masculinidades. Creo que llevaba toda la vida haciéndolo. Sabía cómo caminaban los hombres, cómo se sentaban, cómo saludaban. Era un destino que ya conocía, un lugar que deseaba ocupar. Siempre admiré a Pedro Infante y esa masculinidad viril pero afable, leal y valiente.

Nunca me interesó construir a Gabriel desde la agresividad. Quise una masculinidad delicada, elegante, sutil, no violenta y no invasiva. La barba fue fundamental. Durante un tiempo vendé mis pechos y usé cinta industrial para ocultarlos. Después dejé de hacerlo. Algo empezó a parecerme absurdo: hay hombres con pechos. ¿Por qué los míos tendrían que desaparecer para que Gabriel pudiera existir? 

Otras cosas fueron más difíciles. No sabía cómo convivir en público siendo Gabriel. Sentía que se esperaba de mí una energía sexual más arrojada. Sobre el escenario podía ser altivo, arrogante y seguro. Esa seguridad transformó también la manera en que otros cuerpos miraban al mío. La revista Time Out me llamó “Latin Lover”. Me dio cringe, aunque tampoco voy a negar que disfrutaba sentirme atractivo.

Gabriel Drag King
Espejo. Fuente: Acervo de la artista.

Tampoco sabía muy bien dónde colocarme dentro del drag. Quería pertenecer a una escena, pero muchas veces el público no reconocía lo que hacía como drag. Una noche intenté entrar a un bar donde las drags no pagaban cover. En la puerta pusieron en duda si yo era drag o no.

Con los años descubrí que antes de Gabriel había existido Original Drag King México, un grupo que había actuado en espacios culturales y universitarios y que para entonces había desaparecido. Entendí que no era el primero, aunque al comenzar no hubiera encontrado esa historia.

Si tuviera que decir de dónde era el primer Gabriel, respondería que nació gitano. Mis primeras referencias estaban atravesadas por cómo interpretaba mis propios rasgos y por personajes como Aladdín. México llegó después de otra manera.

En 2019, la polémica alrededor de La Revolución, el Zapata pintado por Fabián Cháirez, me llevó a preguntarme por el cuerpo, la masculinidad y los símbolos de la historia nacional. Por esos mismos años conocí la historia de Amelio Robles. Aparecieron la camisa blanca, el pantalón negro, las carrilleras y una masculinidad revolucionaria que Gabriel podía habitar, pero también torcer. Y aquel personaje que había imaginado mudo empezó a hablar.

Gabriel Drag King
Zapata. Fuente: Acervo de la artista.

Con el tiempo homologué nuestros discursos políticos porque entendí que Gabriel tenía una proyección pública que podía utilizar para decir cosas que me importaban. Pero ocurrió también el movimiento contrario: lo que aprendía haciendo drag comenzó a producir preguntas que todavía no sabía formular académicamente.

Durante años vi llegar a investigadoras a los espacios drag para observarnos, entrevistarnos y producir conocimiento sobre nuestras prácticas. Empecé a sentir incomodidad. No porque crea que sólo quienes hacemos drag podemos estudiarlo, sino porque muchas veces no reconocía mi experiencia en las definiciones que encontraba. Sentía que el drag king podía convertirse en el ejemplo que confirmaba una teoría previa sobre la masculinidad, mientras quienes sosteníamos la práctica quedábamos en el lugar de proporcionar la experiencia para que alguien más produjera conocimiento. Sentí la necesidad de dar mi versión.

Para mí hay una diferencia entre ponerse un bigote alguna vez y sostener una práctica drag king durante años. No porque una experiencia sea más legítima que otra, sino porque sostener una práctica produce un conocimiento particular: el que aparece al maquillar el mismo rostro cientos de veces, equivocarse, subir a escenarios, ser deseado, no ser reconocido como drag, construir números, discutir, formar comunidad y seguir haciéndolo cuando el escenario termina.

Por eso decidí escolarizar también ese conocimiento. Diez años después de aquella tarde frente al espejo, Gabriel entró conmigo a una maestría en Estudios de Género. Ahora una parte de mi investigación consiste en preguntarme qué ha sabido este cuerpo durante todos estos años y cómo puede producir memoria y conocimiento desde la práctica.

La contradicción es que investigar la escena exige tiempo que podría utilizar para estar en ella. Me preocupa convertirme en quien registra mientras otras personas hacen. Todavía estoy tratando de resolver cómo investigar una práctica sin dejar de practicarla.

Gabriel Drag King
Primer taller drag king. Fuente: Acervo de la artista.

Tampoco he resuelto del todo qué es Gabriel. No sé si es un personaje, un alter ego o simplemente otra manera de habitarme. Sí sé que en drag aprendí a caminar más erguida, a sentirme segura ante las miradas y a ocupar espacios que antes me intimidaban. Con el tiempo decidí que esa seguridad y ese arrojo no tenían por qué quedarse en el escenario. Me los quedé para la vida cotidiana.

Si pusiera una fotografía de Gabriel en 2016 junto a una de 2026, encontraría un maquillaje más pulido, pero reconocería la misma tranquilidad. La misma sensación de síntesis. Le diría a aquel primer Gabriel que confíe en su intuición. Que alguna vez va a pensar en dejarlo, pero que no lo haga. Que sus sospechas frente al espejo eran ciertas: estaba encontrando un camino que iba a transformar su vida.

No puedo decir que Gabriel me haya creado. Tampoco que después de diez años yo siga siendo simplemente su creadora. Gabriel me ha complementado. Soy quien soy también por las puertas que abrió y por las preguntas que me permitió hacer.

Nancy puede quitarse el personaje de Gabriel. Gabriel no puede huir de Nancy.

Meu reflexo me disse seu nome: cartografia de dez anos com Gabriel Drag King

Nancy Cornejo Cázares (Gabriel Drag King)

A primeira vez que me maquiei como drag king, eu estava sozinha em casa. Era 27 de outubro de 2016, um dia depois do meu aniversário. Peguei a maquiagem da minha irmã, procurei tutoriais no YouTube para masculinizar o rosto e comecei a desenhar uma barba.

Gabriel Drag King
Primeira vez. Fonte: Acervo da artista.

Naquela época, eu praticava voguing na House of Drag. Já tinha visto minhas companheiras se maquiarem e se vestirem inúmeras vezes, mas eu ocupava outro lugar: era “a viadinha que ajuda”, a pessoa que dá assistência durante o show. No ballroom, eu participava de American Runway, uma categoria de passarela masculina.

Meu irmão Alex, um homem trans, foi quem me falou sobre drag king pela primeira vez. Eu atravessava minhas próprias questões. Durante boa parte da minha vida, senti a feminilidade como uma prova na qual eu sempre era reprovada. Sofri deboches, me chamaram de “machorra”, “homem”. A House of Drag me deu confiança e ferramentas para experimentar com a minha aparência. Eu ainda não pensava em me apresentar diante de um público. Queria saber como eu ficaria.

Segui os tutoriais. Alguns eram de drag king; outros ensinavam técnicas para conseguir passing. Não encontrei referências mexicanas nem latino-americanas. Quando terminei, olhei para o espelho e soube meu nome. Gabriel. Nunca considerei outro. Foi como se uma parte de mim que eu ainda não tinha visto devolvesse o meu olhar e se apresentasse junto comigo.

No começo, Gabriel era simplesmente eu no masculino. Cheguei a pensar que ele seria mudo. Eu estava enganada.

Minha primeira aparição pública foi em uma festa ballroom. Participei de uma batalha de voguing. Não pensava no que o público veria, mas em como eu me sentia: eu me sentia bonito. Quando minha mãe me viu como Gabriel, sorriu e disse que eu parecia com meu pai.

Gabriel Drag King
House of Drag. Fonte: acervo da artista.

Fazer drag king não fez com que eu começasse a observar as masculinidades. Acho que passei a vida inteira fazendo isso. Eu sabia como os homens caminhavam, como se sentavam, como cumprimentavam. Era um destino que eu já conhecia, um lugar que eu desejava ocupar. Sempre admirei Pedro Infante e aquela masculinidade viril, mas afável, leal e valente.

Nunca me interessou construir Gabriel a partir da agressividade. Eu queria uma masculinidade delicada, elegante, sutil, não violenta e não invasiva. A barba foi fundamental. Durante algum tempo, enfaixei os seios e usei fita adesiva industrial para escondê-los. Depois parei. Algo começou a me parecer absurdo: há homens com seios. Por que os meus teriam que desaparecer para que Gabriel pudesse existir?

Outras coisas foram mais difíceis. Eu não sabia como conviver em público sendo Gabriel. Sentia que esperavam de mim uma energia sexual mais ousada. No palco, eu podia ser altivo, arrogante e seguro. Essa segurança também transformou a maneira como outros corpos olhavam para o meu. A revista Time Out me chamou de “Latin Lover”. Achei cringe, embora também não vá negar que gostava de me sentir atraente.

Gabriel Drag King
Espelho. Fonte: Acervo da artista.

Eu também não sabia muito bem onde me colocar dentro do drag. Queria pertencer a uma cena, mas muitas vezes o público não reconhecia o que eu fazia como drag. Uma noite, tentei entrar em um bar onde as drags não pagavam cover. Na porta, questionaram se eu era drag ou não.

Com o passar dos anos, descobri que, antes de Gabriel, havia existido o Original Drag King México, um grupo que tinha se apresentado em espaços culturais e universitários e que, àquela altura, já havia desaparecido. Entendi que eu não era o primeiro, embora, quando comecei, não tivesse encontrado essa história.

Se eu tivesse que dizer de onde era o primeiro Gabriel, responderia que ele nasceu cigano. Minhas primeiras referências eram atravessadas pela maneira como eu interpretava meus próprios traços e por personagens como Aladdin. O México chegou depois, de outra maneira.

Em 2019, a polêmica em torno de La Revolución, o Zapata pintado por Fabián Cháirez, me levou a pensar sobre o corpo, a masculinidade e os símbolos da história nacional. Por volta dessa mesma época, conheci a história de Amelio Robles. Surgiram a camisa branca, a calça preta, as cartucheiras e uma masculinidade revolucionária que Gabriel podia habitar, mas também torcer. E aquele personagem que eu tinha imaginado mudo começou a falar.

Gabriel Drag King
Zapata. Fonte: Acervo da artista.

Com o tempo, alinhei nossos discursos políticos porque entendi que Gabriel tinha uma projeção pública que eu podia utilizar para dizer coisas que eram importantes para mim. Mas também aconteceu o movimento contrário: aquilo que eu aprendia fazendo drag começou a produzir perguntas que eu ainda não sabia formular academicamente.

Durante anos, vi pesquisadoras chegarem aos espaços drag para nos observar, nos entrevistar e produzir conhecimento sobre nossas práticas. Comecei a sentir incômodo. Não porque eu ache que somente quem faz drag possa estudá-lo, mas porque muitas vezes eu não reconhecia minha experiência nas definições que encontrava. Sentia que o drag king podia se transformar no exemplo que confirmava uma teoria prévia sobre a masculinidade, enquanto nós, que sustentávamos a prática, ficávamos no lugar de fornecer a experiência para que outra pessoa produzisse conhecimento. Senti a necessidade de dar a minha versão.

Para mim, existe uma diferença entre colocar um bigode uma vez e sustentar uma prática drag king durante anos. Não porque uma experiência seja mais legítima do que outra, mas porque sustentar uma prática produz um conhecimento particular: aquele que surge ao maquiar o mesmo rosto centenas de vezes, errar, subir aos palcos, ser desejado, não ser reconhecido como drag, criar números, discutir, construir comunidade e continuar fazendo isso quando o espetáculo termina.

Por isso, decidi também escolarizar esse conhecimento. Dez anos depois daquela tarde diante do espelho, Gabriel entrou comigo em um mestrado em Estudos de Gênero. Agora, uma parte da minha pesquisa consiste em me perguntar o que este corpo soube ao longo de todos esses anos e como ele pode produzir memória e conhecimento a partir da prática.

A contradição é que pesquisar a cena exige um tempo que eu poderia usar para estar nela. Preocupa-me me transformar em quem registra enquanto outras pessoas fazem. Ainda estou tentando descobrir como pesquisar uma prática sem deixar de praticá-la.

Gabriel Drag King
Primeira oficina drag king. Fonte: Acervo da artista.

Também não resolvi completamente o que Gabriel é. Não sei se é um personagem, um alter ego ou simplesmente outra maneira de me habitar. Sei que, em drag, aprendi a caminhar mais ereta, a me sentir segura diante dos olhares e a ocupar espaços que antes me intimidavam. Com o tempo, decidi que essa segurança e essa ousadia não precisavam ficar no palco. Levei-as comigo para a vida cotidiana.

Se eu colocasse uma fotografia de Gabriel em 2016 ao lado de uma de 2026, encontraria uma maquiagem mais refinada, mas reconheceria a mesma tranquilidade. A mesma sensação de síntese. Eu diria àquele primeiro Gabriel que confiasse em sua intuição. Que um dia ele pensaria em desistir, mas que não desistisse. Que suas suspeitas diante do espelho estavam certas: ele estava encontrando um caminho que transformaria sua vida.

Não posso dizer que Gabriel tenha me criado. Tampouco que, depois de dez anos, eu continue sendo simplesmente sua criadora. Gabriel me complementou. Sou quem sou também pelas portas que ele abriu e pelas perguntas que me permitiu fazer.

Nancy pode tirar o personagem de Gabriel. Gabriel não pode fugir de Nancy.

A magia que transborda de mim*

Mystika Ai

A magia que transbroda - poema drag - Mystika Ai
Paulão. Foto: @gabrielliferza

Quando aceitei a fragilidade que reside em mim,  

As palavras transbordaram pela minha boca,  

Escorreram pelos meus dedos,  

Como se entrassem magias,  

Antigas, mas renovadas.  

Sinto as emoções fluírem por todo o corpo,  

Palavras pulsantes,  

Irradiando para cada ponta dos dedos,  

Com um sentimento voraz,  

Uma determinação que arde,  

Mas uma calmaria que me traz paz.  

Quase consigo enxergar essa energia  

Pulsar da palma da minha mão.  

Ela é forte, potente,  

E traz uma voz ancestral.  

Quem diria  

Que minha fragilidade  

Traria a minha força?  

Quem diria que, nas coincidências da vida  

— que eu nem acredito —  

Eu escreveria com a mão  

Onde habitam uma bruxa, suas vassouras e duas luas?  

É ali que digo: a dança é minha paixão,  

Meu fascínio, meu verdadeiro amor.  

E se as palavras fossem passos de dança,  

Compondo uma coreografia  

Que já vivia dentro da minha alma?  

Enquanto eu existir,  

Enquanto eu respirar,  

Minha alma continuará  

A navegar por mares e oceanos,  

Desvendando novas formas  

De expressar as singularidades que habitam em mim.

* Este poema foi publicado anterioriormente em 5 de março de 2025 no site pessoal de artiste.

Tô de Drag: o coletivo é revolucionário

Anubis Blackwood

Este ano faço dez anos enquanto artista drag e, em outros ensaios literários como RuPaul’s Drag Race é o bastante para uma drag sonhar? (2024), onde  enfatizei minha jornada inicial solo. Ao longo da minha trajetória participei da criação do coletivo Tô de Drag, que hoje será o foco dessa conversa.

Tô de Drag
Primeira formação do coletivo em 2023. Fonte: acervo fotográfico do coletivo.

Aquela história tão recorrente entre as novas gerações de drag também aconteceu para mim: uma drag de banheiro. Para quem experienciou essa jornada sabe que os conhecimentos ao redor da montação giram em torno da internet, e muitas vezes quando colocamos em prática e nos montamos, não há na maioria das vezes sequer perspectiva de sair de casa, ou do banheiro em si. Falta de companhia, repressão familiar, vergonha, falta de confiança e medo da reação pública são alguns fatores que moldam esse estudo em reclusão.

Acontece que somente uma pequena parte dessa arte envolve teoria. A meu ver, sua maior dimensão se constrói no campo social e em exposição pública, e isso se dá por uma herança histórica. Nossa jornada foi escrita em comunidade, onde até nos momentos em que as artistas ficavam dentro de seus espaços de criação, faziam isso em companhia de sua família drag. Por isso, passei mais da metade da minha carreira me sentindo incompleta: por mais que tivessem amigues para sair, esses ocupavam um lugar de suporte na minha vida enquanto comunidade LGBTQIAPN+, mas não podiam ocupar o espaço de suporte artístico e político, e era justamente essa ausência que reverberava em mim.

Assim, ao mudar da capital para o interior de São Paulo,mais especificamente Jundiaí, pude encontrar uma comunidade mais íntima e pouco tempo depois fazer parte da criação do primeiro coletivo drag da região. Meu coração foi finalmente tomado por uma sensação de completude. Hoje, somos 12 integrantes e não possuímos nenhum processo seletivo: queremos que todo mundo agregue e se sinta bem, amparade por nossa família. Dentre muitas entradas e saídas, conseguimos assegurar que somos um grande mecanismo de mudança, tanto no âmbito interno de cada pessoa, uma vez que nossa abordagem serve de apoio para o processo de autoconhecimento,  quanto no âmbito externo, uma vez que nos posicionamos socialmente como grupo. 

Nossa história é, de certa forma, recente, já que iniciamos nossas projeções em 2022, mas a trajetória tem sido extremamente rica e cheia de altos e baixos. Esse é o ponto desse ensaio: registrar nossa jornada para que possamos mitigar as incansáveis tentativas de nos apagar enquanto forças artísticas. Não sei dizer o quanto nosso coletivo vai durar, mas quero hoje, agora, deixar toda nossa graciosa experiência registrada, a fim de evidenciar a importância da organização coletiva e inspirar futuros coletivos drag.

Embora frequentemente enfatize o fato de sermos o primeiro coletivo drag da nossa área, jamais posso afirmar que criamos uma cultura drag aqui. Antes de nós tivemos Divinna Synik, Karol Della Lastra, Kauara Laffity e tantas outras que viveram momentos de glória nas décadas anteriores. 

Tô de Drag
Espetáculo “Drag Através do Tempo”, pela Lei Paulo Gustavo, Campo Limpo Paulista, Sp. Foto: Nala Vizion.

A primeira versão do coletivo Tô de Drag veio em 2022, em uma oficina drag organizada pela própria Divinna Synik. Essa oficina é uma tradição da nossa comunidade em Jundiaí, ocorrendo há mais de dez anos, em setembro, tendo Karol Della Lastra como idealizadora (nossa avó, como ela mesma gosta de ser chamada). Essa oficina culminava em um concurso que elegia a Miss Drag da Parada LGBTQIA+ de Jundiaí, e nós, na época cinco, não conseguimos tratar de forma tão competitiva umas às outras. No fim daquele dia, criamos um certo carinho, por mais que nunca tivéssemos nos visto antes. 

Após esse evento, continuávamos a conversar no grupo do Whatsapp. Tudo começou com um tom despretensioso como: “vocês sabem de algum rolê drag aqui?” ou “onde posso comprar uma lace?”. E não demorou muito para que começássemos a perceber que não havia esses rolês drag, ou que não tínhamos dinheiro para comprar laces e looks caros, o que nos fez conversar sobre emprestar coisas umas para as outras. Desse modo, transformar aquele grupo do Whatsapp em um coletivo foi nada burocrático: foi simplesmente natural, quase inevitável, diante das dificuldades que atravessávamos enquanto indivíduos.

O capítulo seguinte foi cheio de descobertas, ternura e amizade. Havia ali uma ideia simplória: queríamos ocupar palcos e faríamos isso de forma gratuita ou não. Havia um ímpeto em se montar e performar, nada tão longe disso. O que primordialmente queríamos era criar laços emocionais umas com as outras e termos companhia quando saímos por aí, pelas noites de Jundiaí. Era o que precisávamos na época. 

Quando olho para trás, percebo que o Tô de Drag desempenhou um papel vital para cada integrante que passou pelo coletivo. Não possuíamos perspectiva de que poderíamos perseverar na arte drag. Parecia algo impossível no interior, uma vez que não nos contratávam, chamávam ou sequer aparecia uma viva alma para nos dar a possibilidade de ter uma carreira profissional. Drags do coletivo me confessaram que, se não fosse pela força da nossa união, certamente já teriam desistido dessa área de atuação. Isso se dá, pois se manter em regiões interioranas é um desafio avassalador para qualquer artista, ainda mais para artistas drag, que enfrentam, até mesmo em grandes cidades, enormes dificuldades em não só capitalizar, mas tornar a execução do que fazemos viável.

Além disso, desde seu primeiro dia o coletivo é mecanismo direto de autoconhecimento e expressão. Sempre dialogamos sobre o livre-arbítrio de cada pessoa e para onde cada uma direcionaria a arte. Tínhamos drag DJ, drag cantora, drag dançarina de vogue, drag teatral…cada uma em seu nicho, mas sempre compartilhando vivências, dores e delícias. Para essas cinco (me incluindo nesse número), isso foi suficiente até certo ponto. Em 2024 tivemos a saída de uma integrante e, no ano seguinte, perdemos mais duas. Não porque o coletivo não era bom, mas porque cada uma, dentro de toda a liberdade que sempre demos umas às outras, não se viam mais na abordagem que tínhamos como coletivo ou na arte drag em si. Assim, em 2025 seguimos com um plano que tínhamos desde nossa fundação oficial, em 2023: abrir o coletivo para outres integrantes. 

Tô de Drag Brasil
Noves integrantes do coletivo, 2025. Foto: Alex Balbino.

Ao abrirmos, fomos agraciadas com uma gama diversa e pudemos amparar as novas drags que apareceram na região. Se antes tínhamos uma sensação de que todas estavam no mesmo barco, dessa vez o cenário mudou um pouco. O coletivo já tinha uma história prévia, assim como as drags fundadoras que continuavam nele. Já tínhamos executado eventos de grande porte com auxílio de editais culturais, já tínhamos entrosamento entre nós e, acima de tudo, tínhamos experiência enquanto grupo. Em decorrência disso, passamos por momentos de educação e compartilhamento de causa, ao mesmo tempo que aprendemos com quem chegava. Encontramos a necessidade de fazer mais encontros, oficinas e até mesmo criar um grupo adjacente apenas para compartilhar estudos e referências drag. O coletivo que sempre prezou por educar, e o novo grupo trouxe ainda mais fortemente essa função, e isso mudou tudo.

O nível de complexidade aumentou exponencialmente se compararmos ao período de  fundação do Tô de Drag. O tom despretensioso de se montar e ocupar qualquer palco que nos deixassem subir deu lugar para uma instituição educacional e de apoio para quem está iniciando a jornada drag. Hoje, o coletivo continua com um tom afetuoso, mas devido à demanda interna e externa, ele também necessita que tenhamos uma abordagem quase empresarial. Nós intermediamos negócios com contratantes, fazemos eventos abertos ao público e frequentemente somos convidadas para agregarmos a iniciativas de cunho político e social. O coletivo desempenha um papel muito mais rebuscado na comunidade LGBTQIAPN+, e isso nos força a tratar a arte drag de forma extremamente séria e profissional.

De maneira transparente, posso afirmar que ao longo dos anos percebemos que as demandas não giram em torno apenas de performar no palco. Movimentos sociais precisam de nós, assim como o cenário cultural da região. Em aspecto profissional também, já que nas intermediações com contratantes percebemos que precisamos de um amparo maior, uma vez que já enfrentamos problemas ao redor de remuneração justa e do olhar externo que o mundo tem perante nossa arte. Não nos levam tão a sério como levam demais artistas como musicistas e atuantes de arte visual, o que nos obriga a nos fortalecer enquanto instituição. É como se hoje tivéssemos uma responsabilidade que exacerba nossas necessidades de forma que não as torna mais individuais. Uma vez que nossa região nos avalia como grupo, precisamos coletivamente  nos posicionar como tal. 

Referente ao posicionamento, posso dizer que isso também se ampliou em ação. Encontramos uma ampla gama de objetivos artísticos como sessões de desenho com modelo vivo drag, colaborações fotográficas com fotógrafos, além de ministrar oficinas. Antes, queríamos só um lugar para performar, já hoje queremos nos desafiar a nos inserir em qualquer lugar que queiramos agregar.

Por isso, vejo um futuro brilhante para o Tô de Drag. Sem pseudo-pioneirismo, tampouco menosprezo, vejo a realidade através dos meus olhos: nos organizamos de forma que raramente visualizo no cenário nacional e atuamos com tanta multidisciplinaridade que também compreendo o quão raro é fazer tal feito. Por isso, afirmo que o coletivo Tô de Drag é revolucionário, ao menos nas vidas de quem participa e é atravessado por ele. 

Tô de Drag Brasil
Drag Vibes, festival de performances drag feito anualmente pelo coletivo. 2025. Foto: Ju Tafarelo.

Devido à dificuldade de resistir em uma cidade historicamente ultraconservadora, coletivos são essenciais para Jundiaí. Temos coletivos que trabalham em prol do meio ambiente, dos direitos da mulher, de populações racializadas e me enche o coração perceber que o Tô de Drag se encontra, atualmente, em estado de igualdade em relação a todos esses. Sabemos com toda a certeza do mundo que, mesmo que algo aconteça um dia e tenhamos que finalizar os trabalhos, por muitos anos a cidade se lembrará de nós. Criamos um legado inegável, e dentre tantas oficinas e iniciativas de que já participamos, mudamos a perspectiva de vida de muitas pessoas. O que mais esperamos é que as drags (pelo menos as que estão ao nosso redor) compreendam seu poder artístico e político além do profissional, e nunca aceitem menos do que merecem. Torcemos para que ao longo do tempo possamos atuar tal qual um sindicato e assim possamos remar contra a maré, maré essa que tende a nos inferiorizar. Não é à toa que estamos em processo de nos tornarmos ‘ponto de cultura’ na cidade. 

Em cidades que nos ensinam de forma explícita a reduzir a nossa existência, organizar-se coletivamente é um gesto radical de insubordinação.Depois de anos de experiência compreendo que o Tô de Drag nunca foi apenas sobre performance. Foi e continua sendo sobre permanência. Ocupamos espaços com seriedade, os quais por muito tempo nos foram negados. Transformamos ,a cada ato, a ausência em presença organizada.

Mais uma vez, afirmo que  nossa duração é incerta, mas há algo que já não pode ser desfeito: uma vez que nos vimos em conjunto, uma vez que entendemos a potência de existir em grupo, torna-se impossível desaprender esse gesto.

E eu não sou mais uma drag enclausurada entre quatro paredes, negociando meu reflexo com a possibilidade de existir. Minha imagem não é mais sustentada de forma solitária. Ao olhar meu reflexo, não vejo mais somente eu: meu espelho reflete muitas, em toda sua gama. 

Talvez o Tô de Drag não tenha resolvido todas as lacunas que atravessam a experiência de ser uma artista drag no interior, e nem poderia. Mas ele fez algo que, para mim, parece ainda mais rebeliante: ele tornou impossível voltar à solidão como um estado natural.

Rubão, Ruby: quando o corpo clama por infinitas possibilidades

Entrevista por Ayla Cinema

Tenho uma amiga minha que construiu seu espaço na foice, numa cidade muito conservadora. Uma pessoa em que um corpo e uma existência é pouco para ela, com seu corpo visita o masculino e o feminino que lhe foi privado e/ ou imposto. Nos faz visitar a fronteira de gêneros como poucas, e por vezes já experimentou a metamorfose da fusão entre animal e humano. 

Quando a conheci, Rubia Romani já era uma atriz renomada da cena teatral da cidade de Curitiba. Vi sua carreira florescer de diversas outras formas no seu encontro com a arte Drag King e com o Burlesco, nas quais construiu as personas Rubão e Ruby respectivamente. Tais figuras arrebatam cabarés, galerias e teatros mundo a fora. Performances como Cavalo, em que Ruby, nos convida a vê-la como um cavalo, e ao longo da performance o próprio cavalo vira um animal a parte de seu corpo, até ela montar propriamente no cavalo, embalada pela música Cavalo da diva Liana Padilha. Assim como em Cosmos, no qual ela abre o número como uma viúva e faz um streap- tease ao som de Blu Bel, até culminar em uma projeção de estrelas no teto que saem do brilho de sua cabeça. Performances inventivas, dramatúrgicas, ousadas, debochadas. Como Rubão, vi ela fomentar diversos filhos Drag Kings, porque além de tudo é uma pessoa que tem a generosidade de partilhar sua caminhada. Segundo ela, foram mais de 300 pessoas. 

Rubia, Rubão, Ruby, como preferir, vem conferir esse papo que deu um livre pout-purri da carreira dessa atriz/ ator/ vedete, que inicia com uma constatação da sua performance de gênero no dia-a- dia, atravessando a formações de um coletivo artístico, e em dos trabalhos mais recentes, com a artista japonesa Seaborg, no qual encarnou uma porca inflável. 

Quando escrevo A.C. sou eu quem vos fala, Ayla Cinema, quando coloco R.R. é Rubão/ Ruby com a palavra. 

***

A.C. – Primeiro eu queria saber como tudo começou com o transformismo. E como é dar conta de um corpo que acessa tantos estados e tantas personas?

R.R- Transformista eu já via muito na TV, então já gostava muito desde criança. E toda criança acho que gosta dessa coisa da montação, quer dizer nem todas, mas acho que a maioria. Mas pra mim a montação veio de um lugar completamente diferente, porque eu comecei com o Drag King, não tinha referência disso. E foi como um chamado espiritual, não foi algo que eu pensei nossa eu vi isso em tal lugar, agora eu quero fazer isso, não foi assim. Foi num lugar de muitas sincronicidades, por isso que eu digo que foi espiritual. Um período de muitas transições da minha vida e de uma queda profunda, de muita decepção, muita dor. E eu estava na passagem dos 29 para os 30, que vem retorno de Saturno, que a gente fica bem doido, não sabe o que está acontecendo muito. Muita coisa não se encaixando, uma crise muito grande, eu estava vivendo essa crise. E aí as sincronicidades foram acontecendo, primeiro eu estava em um bar com um amigo, um guardanapo caiu no chão e eu me levantei para pegá-lo. E eu só me levantei para pegar, meu amigo começou a rir do jeito que eu peguei, e eu estava como uma Dita Von Teese, uma Cláudia Raia, acontecendo num estado performático meio burlesco. E já era uma maneira de me portar que me foi colocada desde a infância. Meu amigo perguntou: “Mas porque você está pegando o guardanapo assim?” Eu respondi: “Assim como?”. Ele levantou e imitou exatamente o que eu fiz, na hora que eu vi a gestualidade dele, eu levei um susto porque eu me vi na gestualidade dele. E quando eu fui dizer “Isso é Natural do meu Corpo” , eu não consegui nem terminar a frase. Parece que se abriu uma fenda temporal naquele bar, e parece que eu fiz uma retrospectiva de tudo o que o meu corpo tinha vivido até aquele momento. Até eu pegar aquele guardanapo, coisas tipo as princesas da Disney, 16 anos de ballet clássico, toda a construção de um caminho de ser menina.  Foi a primeira vez que eu tive um estranhamento com essa normatividade compulsória, de pensar que isso não é natural, isso está sendo construído a muito tempo.  Fiquei me vendo como um avatar, e eu não tinha ouvido falar em teoria queer ainda, nada dessas coisas, isso era 2014. E os movimentos feministas, e teoria queer estavam começando a ser mais falados no Brasil ainda. Já existiam os termos, mas essas discussões ainda não estavam acaloradas no Brasil. Fui embora de um jeito muito estranho, me sentindo um boneco, sentindo que eu não tinha feito escolha nenhuma da minha vida. E eu fiquei me olhando nesse estranhamento por muito tempo, estava lendo um livro na época chamado Um, Nenhum e Cem Mil do Luigi Pirandello. Sobre uma pessoa que começa a entrar numa jornada, o um homem que ele pensa que ele é, o nenhum que na verdade estamos sempre mudando, e o cem mil em que a gente é um para cada um que esbarramos na vida. E aí começo a fazer experimentações para perceber quem é esse um, esse nenhum e esse cem mil que sou eu. Comecei a fazer experimentações com o espelho, com meu próprio corpo, olhando pra mim. E me fazia perguntas: Como é o tamanho do meu sorriso? Como é o meu seio? Como é a minha munheca?

E foi por uma experimentação gestual, de entender como esse meu corpo tinha sido construído. Depois disso fui trabalhar num festival de dança contemporânea na Bahia, eu ficava muito tempo no QG do festival. Vale ressaltar que eu estava em crise com as masculinidades da minha vida, sobretudo em relação aos homens que deviam me proteger. No festival eu ficava muito no QG, e eu reparava muito em umas mulheres que falavam alto, que tinha uma energia sexual muito forte e eu ficava me perguntando quem são essas? Elas faziam uma residência com uma coreógrafa húngara chamada Eszter Salomon, ela estava remontando uma peça dela própria que chama Reproduction. E a hora que eu vi a peça, me deu um bug e senti um frisson que eu não conseguia ficar na cadeira. Não eram elas, eram eles, estavam todes montados como a masculinidade hegemônica. Tinha toda uma pesquisa erótica, porque a certa altura do espetáculo eles faziam posições do kama sutra em câmera lenta. E depois eles retornavam montados como mulheres, e os gêneros se pulverizavam, não eram mais aquelas mulheres, não eram mais aqueles homens, eram vários outros. E aí eu fui embora de lá muito louca, querendo experimentar isso, como é que faz? 

Nem sabia ainda dessa palavra Drag King, e eu refletindo como seria isso apareceram os diretores Débora Zanatta e Estevan de La Fuente, me convidaram para fazer um filme chamado Lovedoll, li o roteiro e encontrei ali a possibilidade de uma primeira experimentação que ia de encontro com a minha busca. Uma mulher que se despe dos códigos femininos após receber uma boneca inflável pelo correio. Foi uma busca pelos códigos do gestual, ainda sem os códigos da montação. Logo veio o carnaval, que é o celeiro das nossas Drags, e eu ganhei uma lace de bigode natural de um amigo. Quando eu vesti o bigode, um mundo se abriu, me senti atraída por mim mesma. Quase como aquele personagem o Máscara, o que elementos de montação vão provocando em diversas partes do corpo, é como se você conseguisse acessar outro estado a partir de elementos. Meu corpo foi sentindo outras coisas, que eu não sabia que eu poderia sentir. Quando eu saí na rua aconteceu o êxtase erótico, político, de tudo, eu estava me sentindo com um poder, que eu era quase um super herói. E eu pensei: isso é muito forte, eu quero mais, e aí comecei a me montar, não porque eu queria levar para a cena, mas porque eu queria sentir de novo o mesmo êxtase.

Me montava para aparecer nos lugares, convidavam a Rubia para um churrasco, eu aparecia de Rubão, me montava para andar de bike, para ir num boteco sozinha. Fiquei uns 3 anos, me montando e invadindo outros espaços. Uma experiência quase que invisível, não impondo que eu fosse um novo Drag King, e nem pensava sobre ir para a cena. Hoje em dia teria muito medo de fazer umas coisas que eu fazia, por isso eu digo que foi uma espécie de chamado espiritual, como ir no boteco sozinha, falar com os homens, entender mais do mundo masculino. Eu estava precisando subverter a raiva que eu estava sentindo das masculinidades, subvertendo na criação de outro corpo, subvertendo em riso o que me doía. No meio disso encontrei o burlesco e comecei a fazer performances como Ruby, mas logo Rubão veio reivindicar seu lugar em mim e comecei as fazer as performances de burlesco misturando com drag king, assim Rubão começou a ter vida própria de uma forma que eu quase não controlei. Meu trabalho ficou conhecido, as pessoas começaram a me chamar para dar aulas. 

Análtica do Brasil Recruta
Análtica do Brasil Recruta. Foto: Adeloyá OjúBará.


A.C.- Como surgiu o projeto de formar novos Drag Kings? E qual o sentimento de introduzir tantas pessoas nesse universo?

R.R.- Desde a minha primeira performance, que até hoje é a minha melhor performance de Rubão que chama Análtica do Brasil Recruta. Apresentei pela primeira vez no Ruído em Cena, um festival de performance que a Juana organizou, assim que eu sai de cena tinham muitas mulheres impactadas de como que eu estava fazendo aquilo, e perguntando se eu não dava oficinas. E eu pensei olha, nunca dei oficina mas eu tô 3 anos investigando essa criação, eu comecei a pensar que podia partilhar o que eu estava vivendo. Passou umas 3 semanas, eu dei a primeira oficina. Queria que as pessoas experimentassem o frisson e a subversão dos desconfortos, como o que eu estava vivendo. Então comecei a oficina em processos de mergulhos em nossas dores e nossas delícias, em códigos corporais estabelecidos, para ir trazendo coisas à tona. Não é uma coisa só de fora pra dentro, aí outra coisa acontece quando se monta. ( ou seja o processo interno traz bastante material e quando se monta outras coisas acontecem, a experiência é mais tridimensional, do que pensar de fora para dentro) Então tem um momento de escavação, de buscar referências, escavação de repulsas e atrações. Tem um momento que cada pessoa traz um pouco da sua vivência, então não é uma verdade absoluta a minha oficina, deixo isso bem claro para as pessoas. Eu parto da minha vivência, mas provoco as pessoas de coisas que elas podem ir atrás e pesquisar. Tem um lugar de pesquisa corporal, tem um lugar que eu trago também um pouco do erótico, eu tenho formação em terapia orgástica, é algo que atravessa a minha vivência e criação King, como se trabalha o erótico dentro dessa pesquisa. E aí uma coisa que pra mim não fazia sentido era fazer uma oficina, e acabar ali dentro da sala, porque para mim estava no lugar de ir pra vida, entender como esse seu avatar se relaciona com as pessoas, sem ensaio, respondendo a uma lógica em tempo real. Eu queria que as pessoas também sentissem isso, então na época eu criei junto com outro King o David Grelow a festa Kings of The Night. Uma festa para introduzir as pessoas na cena, e ter essa experiência na sociedade fora da sala de ensaio. Tinham pessoas que nem eram artistas, tinham pessoas que às vezes tinham o desejo mas não queriam investigar sozinhas, então eu criava uma performance coletiva dentro da festa para as pessoas se sentirem seguras de performar pela primeira vez, e performar ao meu lado. O paizão Rubão, ali junto para a pessoa decidir depois se gostaria de continuar com a pesquisa. Dessa história surgiu um coletivo chamado Kings of The Night, criei um grupo para quem quisesse continuar na investigação e trocando referências, também havia pouca informação sobre Drag Kings na época. Muitas pessoas estavam me questionando desde 2014 porque que eu estava me montando de homem, num momento tão feminista, que era um desserviço pro feminismo e eu não tinha explicações exatamente porque era um chamado do meu corpo, e aí fui tentando pesquisar teorias pra ter como responder. Acabei encontrando coisas em inglês, fui traduzindo e tentando construir um pensamento para explicar mais profundamente porque aquilo estava me orbitando tanto. Dar oficina, foi uma realização minha, quando eu era criança e adolescente eu dizia que eu tinha um negócio no peito que eu queria distribuir, não sei o que era. Eu entrei em muitas cagadas na vida tentando distribuir isso pro mundo, eu sinto que com Rubão isso aconteceu. De repente eu tava compartilhando algo grande que eu sentia no peito, e ver as pessoas também sentindo esse frisson esse êxtase. Gente dizendo que a vida tinha feito sentido, gente dizendo que gostaria de transacionar de gênero porque estava se sentindo melhor nessa outra pele. Como se fosse um processo de entrar em sintonia com o próprio corpo, pessoas descobrindo fazer piada com coisas que são muito duras, descoberta de outras masculinidades e que abraçar sua masculinidade também fortalece sua feminilidade. Foi me surpreendendo os lugares que tocavam as pessoas, por isso essa arte para mim é muito especial, porque cada pessoa que faz, cria um sentido próprio, único e particular. Sabe, eu acho que é sair desse lugar eu quero ser como tal pessoa, você se colocar nesse lugar do que tem de único dentro de si é um caminho muito potente para autoconhecimento, para muita coisa. De 2017 até agora, dou bastante oficinas, não sei quantos filhos eu tenho exatamente, mas talvez umas 300 pessoas passaram por essas oficinas, presencialmente eu já tinha ido para diversas cidades, mas na pandemia acabei dando aulas online para pessoas de diversos lugares do país.

A.C.- Você acredita que existe um feminino e um masculino que nos é negado de acessar independente de identidade de gênero? Como essa subversão dos gêneros, o masculino no King e a feminilidade do burlesco te atravessam e o que isso trouxe pra sua vida?

R.R. – Eu tenho lugares bem ambíguos com tudo isso, eu não acho que existe exatamente UM homem, UMA masculinidade, UMA feminilidade. Mas eu acho que todas essas leituras binárias estão intrínsecas em nossa estrutura, por leituras muito errôneas e até históricas. Mas eu acho que existem essas pulsões que a nossa vida toda ela vão se dando em opostos e que tem um monte de coisa no meio. Tem dois pólos, e um monte de coisa que acontece nesse intermédio, e acredito que isso valha para tudo, como a dicotomia entre dor e prazer. Não existem lugares puros, mas a construção binária está tão arraigada, que a gente faz as leituras dos códigos quase que automaticamente. E as estruturas hegemônicas nos negam a experimentar outras coisas, nos negam de experimentar a fronteira, e eu acho que é na fronteira que a gente vai descobrindo coisas, o que faz sentido para nós mesmos. Eu tenho um amigo trans, que ele diz: “Eu acho que existem tantos gêneros, quanto existem pessoas no mundo”. Quando a gente faz esse mergulho de como a gente se vê, do que a gente quer expressar, é muito único. Às vezes falar da não-binariedade, não vai expressar tudo que tal pessoa sente no conceito em si. Eu acho que no lugar de trânsito a gente descobre o que faz sentido, foi nesse lugar que minha feminilidade foi se transformando. Foi dentro de entender as masculinidades, que outras feminilidades foram brotando em mim. E aí eu vejo que quando me monto tanto de Ruby, quanto de Rubão, outros homens e outras mulheres que estão dentro de mim surgem. A Ruby é formada de expressões que estão aqui dentro, Rubão são outras expressões de outra parte de mim. 

A.C-Você tem diversos números emblemáticos mas no burlesco destaco Cavalo e Cosmos. Queria que você comentasse um pouco sobre a criação desses números porque eles transcendem o esperado de um número burlesco, um é sobre acessar o estado animal, o outro nos leva a viajar pelo universo ambos mistérios quase que extrafísicos. 

R.R.- Eu acho que realmente são números emblemáticos, são os carros chefes. O Cavalo foi meu primeiro número no Burlesco, ambos os números eu acho que vieram da ignorância que eu tinha do que era a coisa. Então se eu puder dar um conselho para os jovens a referência também é muito interna, porque se ela fica só externa você acaba só reproduzindo uma fórmula pronta. Meus melhores números vieram da ignorância que eu tinha do que era a coisa. Eu tinha feito um workshop pequeno com a Miss G (Artista grande referência do burlesco nacional) de Burlesco, então não tinha muito conhecimento, mas eu sempre transitei por diversas artes, me considero meio promíscua das artes. Quando eu vi o Burlesco pela primeira vez, tinha uma coisa muito interessante de acessar muitas artes, mas ao mesmo tempo ter um lugar muito próprio, é dança mas não é dança, é teatro mas não é teatro, é cômico, mas não é cômico. Com a Miss G, fui descobrir que existiam muitos estilos de Burlesco. O Cavalo eu sinto que foi um número que eu recebi ele, eu fazia muitos animais no ballet clássico quando criança. Eu decidi que queria trabalhar com um falo que não fosse humano, eu queria trazer o fetiche, mas o fetiche não estereotipado. Eu sou o cavalo, e aí vai trazendo a narrativa que vai se transformando na cena, depois eu sou uma amazonas, depois eu sou a amazonas desse cavalo e uma relação tão íntima e delicada com esse Cavalo. Tem algo muito erótico, mas depois de toda essa trajetória eu escolho alguém do público para se transformar em meu cavalo. 

( Vale ressaltar que essa performance é embalada pela música Cavalo da banda Noporn, cantada por Liana Padilha que já nos primeiros versos entoa – Meu amor é seu, meu amor é seu cavalo. A performance foi apresentada em diversos tipos de espaço, e em diversos lugares do Brasil, chegando a ser comparada a uma possibilidade de atravessamentos a Teoria King Kong.)

A narrativa foi vindo depois, mas partiu de um lugar muito chulo, o desejo de trabalhar com um dildo e descaracterizá-lo da forma humana, mas sempre parte de um lugar e depois vou complexificando. 

Falo para os jovens, às vezes pode vir de um lugar muito esdrúxulo, e depois você pode aprofundar. Porque como eu venho da dança contemporânea, sempre vem de um lugar muito cabeção, às vezes eu sinto que as pessoas não conseguem nem aprofundar. Estou generalizando, mas às vezes você querer elucubrar demais, como demonstrar que leu Foucault, mas a sua obra não está comunicando, não está falando nada com nada, ninguém está entendendo, ninguém saiu com nada. Porque você está querendo prestar uma conta ao Focault que você leu, e não uma coisa que realmente tem sentido para você, que tenha a ver com suas sombras e brilhos e que gere conexão com o público. 

O Cosmos é um número muito querido para mim, ele vem de outra história profundona da minha vida. Porque eu tenho três histórias profundonas na minha vida que são o Drag King, o Burlesco e a pesquisa erótica. As três coisas aconteceram meio que ao mesmo tempo, tive até de tirar um ano sabático depois. Como eu estava vivendo um lugar soturno da alma com separação, decepção das masculinidades, eu tive uma experiência na Califórnia que eu tive um orgasmo cósmico que me pegou de surpresa. 

Aconteceu com um cara que ia ser monge, uma história hollywoodiana que se eu for contar inteira, é uma coisa louca. Foi um lance pelos chacras, meu corpo se debatia, sem toque, sem nada. Depois que passou essa experiência, eu voltei para casa, parecia que eu estava drogada de tanto êxtase. Contei pra minha mãe o que tinha acontecido, ela disse que era Tantra, ela me revelou que ela estudava o Tantra mas nunca tinha me contado sobre porque sofria muito preconceito numa cidade pequena. Me mostrou uma biblioteca secreta com todos os livros dela de Tantra, comecei a estudar e fui ao caminho das terapias orgásticas. Depois dessa experiência minha criatividade se abriu de um jeito, e foi quebrando amarras, muita coisa caiu por terra, o amor romântico caiu, o amor próprio surgiu, ainda não tinha tido amor próprio dessa forma. Entrei em meditações, que meu corpo criava uma erótica e uma energia que era para mim mesmo. O número Cosmos é a narrativa dessa minha história, eu começo como se fosse uma viúva, era como eu me sentia antes, tudo morto me sinto como Hades e Perséfone que vai lá e planta nesse terreno morto o que vai nascer dali é muito mais forte. E quando essas sementes nasceram, elas nasceram muito potentes de tudo que morreu de mim. Vou me despindo, troco para um figurino vermelho e vou ficando mais safadinha como se fosse um despertar dessa sexualidade, que rompe com o que eu tinha aprendido de sexualidade até então, e isso me levou ao cosmos. E depois dessa experiência, eu tenho orgasmos cósmicos, eu vejo luz, eu vejo brilho, muitas criações minhas vem de meditações, desses transes de sexos diferenciados. Depois de um tempo contei tudo a um amigo e ele disse: “Rubia eu ouvi uma música, e ele é a história que você me contou.” E ele me apresentou Cosmos da Blue Bel, meu corpo até levantava da forma como ela canta o ápice, e praticamente veio instantânea a criação e terminar com uma imagem que pudesse ser um planetário a olho nú sem filtros que saísse da minha cabeça. 

Espetáculo Super Farm de Seaborg
Espetáculo Super Farm de Seaborg. Fonte: Arquivo pessoal do entrevistador.

A.C-  Falo do extrafísico refletindo como o excesso de materiais sobre o corpo nos leva a um lugar de profunda reflexão dos papéis de gênero desenhados pelo status quo e acho que você nos provoca em todas as instâncias o que é transcender o ser estar de gênero com performance e pra mim é quase como transcender a matéria. E como comentei você já vinha nessa pesquisa do mundo animal. Mas recentemente fez o espetáculo Super Farm* da artista japonesa Seaborg, onde somos provocados o limite do humano, animal e artificialidade. Queria que você contasse um pouco dessa experiência e como essa experiência atravessa a sua trajetória Drag/ Burlesca.

*(Super Farm é um espetáculo interativo apresentado no Sesc Consolação em São Paulo, onde a artista Seaborg constrói um grande cenário de fazenda todo em látex, e os animais que povoam essa fazenda são performers vestidos de animais em látex, foi aberta uma seletiva no Brasil de atores, atrizes e performers, Rubia foi uma das selecionadas).

R.R.- Trabalhar com a Seaborg foi muito incrível, eu acho que vou atrás de muitas experiências diversas na arte, para poder sentir coisas diferentes. Só uma existência como Rubia, seria muito pobre. Então como eu posso ir ali catar uma experiência diferente em relação a mim, e que isso possa me trazer de reflexão. Muitas pessoas me enviaram o trabalho dela e depois também quando abriu a convocatória. Tinha uma época que eu fazia muitas coisas com boneca inflável, número do Rubão, eu me montava de boneca inflável também. Esse lugar do artificial, em que a mulher é sempre colocada como objeto, querer explodir esse lugar artificial sempre me interessou como uma revanche de como somos tratadas enquanto mulher. Ia de encontro com muitas coisas que eu já havia feito, coisas de pós-pornô para ver até onde eu vou com a dor, ou até onde eu vou com uma asfixia ou algo assim, e é na arte porque na vida cotidiana eu nem gosto dos extremos. Tem esse lugar de entender os limites do corpo, um lugar artificial, também animal. Ali dentro fui entendendo outras coisas, a Seaborg também veio do lugar do fetiche, do BDSM, ela quem fazia as roupas de látex. Dentro do BDSM, tem esse lugar de falar sobre o cuidado, e a gente não fala muito sobre. O trabalho dela como se chega muito limites do corpo, tem de se falar de cuidado o tempo todo. Ela fala sobre o cuidado, em todos os lugares do trabalho dela, se você assistir é sobre cuidado. A gente ali vestidos com grandes roupas de látex, no meu caso vestida de leitão, vendo como as pessoas vão se relacionar com leitõezinhos que acabaram de nascer, estão super vulneráveis, de quatro para as pessoas, poderiam pensar em chutar. Como as crianças se relacionam? Elas vão bater? Elas vão amamentar? Os adultos vão debochar? Toda a obra dela vai revelando camadas sobre cuidado, e aí aprendi que esse cuidado reverbera nos bastidores, tudo tem conversa e somos ouvidos. É muito difícil ficar dentro daquela roupa, mas tudo é feito com cuidado para ficar num limite possível dentro do desconforto. Não imaginei que eu ia extrapolar os limites de me emocionar nessa experiência, o primeiro dia que eu vi de dentro do porco uma senhora dançando comigo, e eu emocionada de ver a alegria dessa pessoa. Como performer e eu achei incrível, a conexão que parte da vulnerabilidade tanto dos performers quanto do público. O público está vulnerável, porque também é obrigado a interagir, é uma conexão para ambos. Como vou me expressar num corpo que já não é meu corpo, sem falas, dentro de um grande porco de látex. Encontrar sutilezas dentro de um grande avatar, a dramaturgia também tem muitas camadas, as roupas e o cenário são fantásticos, você pode se divertir só com isso, mas se pega as camadas reflete em muitos outros lugares. A forma como os japoneses trabalham achei um primor, uma gentileza para os feedbacks e para escuta. E Seaborg me selecionou por conta do Rubão, porque como ela vem do cabaré de outras coisas, surgiu uma conexão. O espetáculo termina numa grande celebração, meio baladinha, então se conecta com a minha trajetória e lugares que eu já passei. 

A.C.-O que você diria para quem está começando nas artes do montação e burlesco? 

R.R.- Primeiro calma, eu acho que esse momento de redes sociais parece que tudo tem que estar lindo e perfeito para ontem. Curte o negócio, curte o lugar de não saber, as coisas vão sendo reveladas. Viva seu processo sem estar preso ao olhar externo, isso mina coisas. Se ainda não acha que é momento de colocar nas redes, não coloque. Não busque validação e aprovação, se você está disposto a mostrar seu processo sem estar refém disso, publique o seu início, mas veja como reverbera em você, como você se sente em relação a isso. Um ano de Drag é igual a de um cachorro, um ano é igual a sete anos, o trabalho vai mudando muito. Então vai curtindo as fases, não atropele os momentos. Segundo é, viva profundamente as coisas, veja o que faz sentido para você. E terceiro é estude, estude mesmo, para também não achar que você está inventando a roda, tudo já foi feito, adoro encontrar referências similares do que estou querendo fazer. Como para cavalo fui encontrar referências de 1920, mas não para ser capturada pelas coisas que eu vi. Para estar aí nas coisas que estou criando, e que orbitam no inconsciente coletivo. Estudando a gente também honra quem veio antes, e estudar também para não falar merda e entender o que você está fazendo. E digo, não seja capturado no sentido de querer ser igual a tal pessoa. Para mim a criação tem que partir de você e ela surge dessa dicotomia de dor e brilho, dor e brilho.

 A.C.- Qual o futuro das artes da noite pra você? E o que podemos esperar dos seus próximos trabalhos?

R.R.- Eu acho que as artes das noites são muito potentes e muito maravilhosas, mas não são valorizadas. Não vai haver futuro se a gente não fizer uma revolução (risos). Ainda tem muito lugar que só quer que a gente dê close por drink, ou que paga tão pouco que não cobre nem o transporte. Não vai ter artista foda, se a gente não for pago, então as pessoas vão estar doentes, tenho visto muita gente com a saúde mental muito debilitada. Porque fazemos muito e no fim do mês estamos fudidos, sou a favor de uma greve das artes da noite. Daqui a pouco vai ter só iniciantes, e a gente não vai ter uma história duradoura, o que é muito triste de ver. A gente vê pessoas do passado se encontrando numa velhice muito precária, nossos ídolos das artes da noite nessa situação. Eu estou querendo me distanciar das artes da noite, mas só porque quero sair da lógica desse mercado que não paga. Mas amo as artes da noite, porque sou desse lugar, e de lá que eu quero fazer essa volta pro teatro. Não que o teatro pague bem, mas a gente acessa outros lugares. Mas eu acredito muito no cabaré, nessas artes que não vem do lugar convencional, porque elas estão conectadas com lugar de política e dor que precisam ser  faladas. Não precisa esperar o edital, vai lá e faz e precisa se colocar nesses lugares, e não é de hoje, é de sempre. Foi desses lugares que saíram as vanguardas então eles vão continuar existindo, mas eu gostaria que elas existissem com mais dignidade. Para os performers serem duradouros e terem dignidade para existir. Sobre meus próximos trabalhos, estou em processo de dois solos teatrais, a performance do Cavalo vai virar um solo de uma hora que terá outro nome. E um solo do Rubão de comemoração de 11 anos de existência. Será uma celebração da minha própria existência, mas também de 11 anos pesquisando essas duas personas Rubão e Ruby, vou estrear os dois juntos. Personas que revolucionaram a minha arte e minha vida, antes disso eu era artista dos outros. Acho que vai ser bem legal, convido vocês para verem, será no primeiro semestre de 2026. Por enquanto é isso que estou por realizar, mas nunca se sabe o que as peripécias da vida nos reservam.

A primeira noite de um king

Catharina Conte

A pandemia já se anunciava, como o céu nos segundos que antecedem a tempestade, quando me montei de drag pela primeira vez. Eu estava em Londres, início de 2022, e, quase por instinto, me inscrevi para performar em uma noite drag no TRAMSHED, um espaço cultural no sul da cidade coordenado pelo brasileiro André Pink. A proposta era uma scratch night (em português, uma noite de rascunhos), ou seja, um espaço para apresentar números ainda em processo. Mal sabia eu que quem estava em processo era eu.

primeira noite de um king Reynaldo grafia drag
Reynado. Fonte: Acervo pessoal da artista,

Eu não fazia ideia do que exatamente queria apresentar. Só sabia que queria me montar e subir ao palco. Sabia que dublaria, dançaria, seduziria e viveria, ainda que por uma noite, meu sonho de diva pop.

Performances drag me emocionam desde pequena. Filha de atores, cresci entre as coxias dos teatros de Porto Alegre; os camarins eram extensão da minha casa, e minha família se estendia na classe artística. Foi ali que aprendi a me encantar com o que acontecia no palco. Desde cedo eu assistia a João Carlos Castanha, com seu estilo ousado e debochado. Nunca esqueci dele tirando um peixe de dentro da roupa enquanto dublava, à sua maneira particular, My Heart Will Go On, de Celine Dion. Também me fascinava com Dandara Rangel, que me ensinou a amar Alcione através de seus números. Heinz Limaverde fazia uma Kelly Key irreverente; Laurita Leão me encantava com sua beleza e doçura; Caio Prates me arrancava risadas com seu Fábio Júnior e sua Julie Andrews.

Com as drags, aprendi desde cedo que, com uma dose de magia, posso ser quem eu quiser. Mais do que o teatro que eu já conhecia, o drag me mostrou como celebrar com o glamour possível, como se cada gesto tivesse o brilho de um milhão de dólares.

Foi assim, sentada nos ombros de gigantes, que decidi performar pela primeira vez. Comecei pela música: Try a Little Tenderness, de Otis Redding, na voz da minha crush de infância, Cássia Eller. Os gritos de Cássia, o staccato da canção, a batida cheia de violência necessária fizeram surgir em mim uma figura masculina.

Vesti um terno roxo com rosas amarelas, cortei o cabelo e desenhei um bigode. Meu cabelo curto na época ajudava a compor, diante do espelho, uma versão de mim vinda de outro multiverso. Uma versão vigorosa, que não pedia desculpas, que transbordava confiança.

primeira noite de um king Reynaldo grafia drag
Reynaldo. Fonte: Acervo pessoal da artista.

A confiança de um homem hétero.

Preparei meu número com o auxílio de Fernanda Mandagará, Ramiro Silveira, Nicole Cerato e León Franz, porque mesmo sozinha, eu estava acompanhada.
Ao entrar em cena, entendi: a autorização que o masculino carrega para existir no mundo atravessava meu corpo no palco. Ao ser ele, eu me tornava uma versão mais potente de mim. Eu era mais forte do que eu mesma.

No fim daquela noite, voltando de metrô para casa, eu sabia que um sonho tinha se realizado. Eu podia não compreender tudo sobre meu drag naquele dia, mas ele havia nascido. Ainda mamava no meu peito — e eu estava feliz de ter parido.

Explorar Mr. Raba me sustentou durante a pandemia. Preencheu tardes tediosas, deu cor a dias repetidos. Ele foi crescendo: apareceu em participações como MC em noites de drag e burlesco, em vídeos para internet, e até em conversas de bar, quando surgia de repente entre uma cerveja e outra.

O tempo passou. Mudei-me para São Paulo e criei uma amizade com Maíra de Grandi, atriz que também tinha seu king: Cauê. Nossas trocas nos fortaleceram até que decidimos escrever Brodagem, uma peça onde nossos kings pudessem interagir e inventar uma relação.

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Reynado e Cauê. Fonte: Acervo pessoal da artista.

Foi nesse processo que senti a necessidade de entender quem era Mr. Raba para além da performance. E aí nasceu Reynaldo: um homem aparentemente confiante, mas cheio de fissuras na personalidade — como eu. Um adorável detestável que mora dentro de mim.

A peça parte da amizade desses dois homens para discutir, com humor e deboche, temas como masculinidade tóxica, amizade masculina, sensibilidade e poder. Misturamos linguagem de podcast ao vivo, improviso e participação do público, criando um espaço onde o ridículo da masculinidade hegemônica se expõe sozinho. E finalmente, chegamos em maio de 2025, quando realizamos nossa primeira temporada em São Paulo, na Casa de Artes. A cada noite, a plateia se tornava cúmplice do jogo e alimentava o improviso. Criamos BRODAGEM também como um convite ao riso e à reflexão.

Reynaldo, meu drag king, é um projeto infinito como eu. Como diria minha colega de cena, Maíra, depois que se coloca um bigode, não se pode voltar atrás.

primeira noite de um king Reynaldo grafia drag
Reynado. Fonte: Acervo pessoal da artista.

Cada dia que passa, entendo que, no meu corpo, a pesquisa de drag king permeia a performance de gênero, cria uma lente para experienciar o mundo, inverter a lógica, estar no lugar de poder da sociedade, ser o monstro que vos fala que eu tanto temo e amo ao mesmo tempo.

Ao descobrir em mim Reynaldo, descobri um tipo novo de coragem. Se no começo eu só queria dublar, dançar e viver um sonho de diva pop, hoje entendo que o drag king é muito mais do que uma performance: é uma prática de liberdade. É a chance de habitar o impossível e de seguir criando mundos onde eu possa ser quem eu quiser.

Vicente Van Goth: arte, ancestralidade e resistência na cena drag brasileira

Entrevista por Lorde Lazzarus

Vicente Van Goth Grafia Drag
Vicente Van Goth – CONCURSO KING OF KINGS . Foto: Paulo Neobeck

(Lorde Lazzarus) Primeiramente, gostaria de dizer que é muito especial para mim fazer essa entrevista com você, uma vez que sou fã de sua pessoa e seu trabalho, e também por já termos dividido a bancada do júri do Concurso KING OF KINGS de 2023. Foi muito marcante conhecer você no Rio em 2018, no Bixcoito Dregui Festival, organizado por Miranda Lebrão (que hoje, já é RuGirl pela segunda vez, com o Global All Stars). Na ocasião, você fazia parte da “Exposição Viva” e homenageava Ney Matogrosso. Quais foram os pontos de partida para a criação de Vicente Van Goth? Quais são suas referências e influências?

(Vicente Van Gogh) Me aproximei da arte drag através de amigues que se montavam como queen, colaborando no figurino e maquiagem delus. Isso era 2015 ou 2016 e eu não conhecia nenhum drag king na época, ainda que já tivesse muita vontade de estar no palco performando masculinidade. Na época eu era muito fã de um rapper e idol de k-pop chamado G-Dragon e me inspirava nele para absolutamente tudo, inclusive vestir minhas primeiras roupas “masculinas” e cortar meu cabelo curto pela primeira vez, o que seria a semente para a compreensão da minha identidade não-binária e drag king. Também em 2015, em uma viagem ao Japão, assisti a um espetáculo do Takarazuka Revue, companhia teatral tradicional composta exclusivamente por mulheres. Ver as atrizes que interpretavam papéis masculinos foi uma experiência que me mudou e me disse que era possível realizar o que eu há tanto tempo desejava. No final de 2016 me apresentei como Vicente Van Goth pela primeira vez.

(Lorde Lazzarus) Em seus números artísticos e figurinos, é frequente a presença de signos e elementos de cultura asiática amarela (japonesa, como o Butô, e coreana, com as canções de k-pop). Como é trazer para o palco do transformismo a sua ancestralidade? Qual a importância, na sua visão, de pessoas como você ocuparem esse lugar na arte drag/transformista no Brasil?

(Vicente Van Gogh) Essa busca pelo contato com a ancestralidade veio mais de forma afetiva do que qualquer outra coisa. A figura masculina da qual eu era mais próximo na infância até o início da idade adulta foi meu avô japonês. Evocar essa ancestralidade é, acima de tudo, estar mais perto dele depois que ele faleceu. Minha experiência com masculinidade e afeto vem praticamente toda dele. 

Vicente Van Goth Grafia Drag
Vicente Van Goth – CONCURSO KING OF KINGS. Foto: Paulo Neobeck.

(Lorde Lazzarus) Neste ano você participou do Concurso DRAGSTAR, no Rio de Janeiro, que é o antigo RAINHA DE CINELÂNDIA, e que tem lugar no icônico teatro Rival, palco histórico do transformismo brasileiro. Acompanhando a competição, vi que você era um dos favoritos a vencer, mas ficou em terceiro lugar. Você concorda com a sua colocação na ranking do concurso? Você acha que sofreu, de alguma forma, preconceitos diversos por ser um artista AFAB transgênero?

(Vicente Van Gogh) O resultado é algo que escapa totalmente do nosso controle quanto artistas, posso falar apenas do trabalho que apresentei ao longo do concurso, do qual me orgulho muito. Apresentei performances consistentes e tive quase que exclusivamente críticas positivas das juradas. Talvez não fosse a hora de uma pessoa como eu vencer, mas com certeza não por falta de qualidade artística. Sim, sofri preconceito aberto e velado durante a temporada, cheguei a falar um pouco sobre isso nas minhas redes. 

(Lorde Lazzarus) Recentemente você debutou a sua persona drag queen, Zara Tustra. Zara Tustra, em suas palavras, é “o desgraçado feminino, [uma] mística sem deus”. Como se deu a criação dessa persona? Quais diferenças você destaca entre Vicente Van Goth e Zara Tustra?

(Vicente Van Gogh) A Zara se criou na pandemia, a partir de um processo psíquico muito doloroso. Fui tecendo o primeiro figurino dela para lidar com questões mentais e, mais tarde, físicas. Quando vi, havia ali essa persona que eu já tinha idealizado tantas vezes sem desembocar no concreto. Frente a tantos discursos vazios sobre o tal do “sagrado feminino”, o meu desgraçado feminino era real e habitava meu corpo. Para mim, tanto o Vicente quanto a Zara têm sua parcela de desgraçamento e de celebração, ambos calcados nos binarismos que nos são impostos durante nosso desenvolvimento.

(Lorde Lazzarus) Seu trabalho é muito prolífico. Além de drag king e drag queen, você também atua na arte burlesca e como figurinista. Por que a escolha pelo burlesco? Que artistas dessa vertente são fonte de inspiração para você? A arte da montação, da criação dos figurinos e do burlesco caminham junto com Vicente e Zara Tustra ou você se vê desenvolvendo algo diferente nesse espectro?

(Vicente Van Gogh) Tudo caminha junto pra mim. Escrita, figurino, performance. Ferramentas de se contar uma história e de celebrar a vida e a expressão do corpo. O burlesco surgiu na minha vida “por acaso” e foi uma comunidade que me acolheu como performer quando a cena drag sequer me enxergava. Tenho a alegria de dizer que minhas inspirações no burlesco são amigues e pessoas com quem dividi o palco.

Vicente Van Goth Grafia Drag
Vicente Van Goth – CONCURSO KING OF KINGS. Foto: Paulo Neobeck.

(Lorde Lazzarus) Como é a cena drag/transformista do Rio de Janeiro? Você a considera plural o suficiente (com toda a diversidade de corpos e artes possível)? Você se sente acolhido e valorizado por ela?

(Vicente Van Gogh) Sinto que precisei trabalhar como transformista por quase oito anos antes de ser verdadeiramente visto pela cena drag, o que só começou a ocorrer a partir do meu desempenho no DRAGSTAR. Inclusive, ainda que eu tenha sofrido preconceito por ser uma pessoa AFAB durante a temporada, conheci pessoas e artistas maravilhosas que me acolheram e demonstraram respeitar e valorizar meu trabalho. Sobre a pluralidade da cena, acredito que ela ocorra mais em potência do que na prática. São poucas as oportunidades de trabalho, então drags iniciantes acabam se lançando e se desenvolvendo através dos concursos. De certa forma, concursos tendem à padronização. Fazer um bom número drag e fazer um bom número para concurso são coisas diferentes, mas infelizmente grande parte dos performers drag não tem a oportunidade e a liberdade de se desenvolver como artistas fora das expectativas das competições.

(Lorde Lazzarus) Você tem vontade de se inscrever para participar do DRAG RACE BRASIL? Acha que seria possível que alguma pessoa AFAB seja selecionada para essa segunda temporada?

(Vicente Van Gogh) Tenho vontade, um dia. Possível é, mas bem pouco provável.

(Lorde Lazzarus) Vicente e Zara certamente têm planos grandiosos para os palcos onde podem se apresentar. Tem algum número em especial que você gostaria de explorar com cada um deles e aguarda por oportunidade? Poderia dar um spoiler do que seria para todo mundo que acompanha o GRAFIA DRAG? E onde seria um sonho poder se apresentar?

(Vicente Van Gogh) Tenho vontade de fazer um número com os dois juntos, mas ainda não faço ideia de como isso ocorreria. Nunca pensei sobre exatamente onde seria um sonho me apresentar, ainda que já tenha me apresentado em vários lugares dos sonhos (como o Teatro Rival, por exemplo). Mas seria incrível ser convidado para me performar no máximo de cidades possível, no Brasil e fora dele.

(Lorde Lazzarus) Que conselho você dá às pessoas AFAB que estão ingressando no mundo da montação, e que são desencorajadas constantemente com o machismo que ainda impera dentro e fora dos nossos espaços?

(Vicente Van Gogh) Vai ser difícil. Você vai ouvir merda no camarim e vai ser desvalorizade quando estiver no palco, tudo isso vai acontecer. Mas você também vai ter a oportunidade de transformar, pelo menos um pouco, a cena, ousando estar onde não queriam que você estivesse. Nós temos uma vivência única e, na maioria das vezes, somos pessoas multitalentosas que precisam dar conta de muitas habilidades para serem vistas. Ou seja, a cena só tem a ganhar com a nossa presença.

(Lorde Lazzarus) Se quiser deixar algum comentário, convite ou conselho a todas as pessoas que leem e prestigiam o GRAFIA DRAG, deixamos esse espaço. 

(Vicente Van Gogh) Queria convidar a todes a conhecer meu trabalho através dos meus perfis no Instagram (@vicentevangoth / @zaratustradrag) e assistindo a um show meu, se tiverem a oportunidade. Aguardo convites para performar, no RJ e em outros estados. Fortalecer a cena king não é só elogiar e seguir nas redes, é também convidar para performar em shows e festivais.

Um problema genital: o preconceito com a vagina nas artes

Pietro Lamarca (Gabi Coiradas)

Pela primeira vez, trarei temas que, a princípio, parecem muito diferentes, mas eu prometo que o verso fecha no final.

O que pode haver em comum entre King of Drag, Lorde, Drag Race, artes plásticas e performance? Para algumas pessoas, a resposta está num simples olhar para baixo: a buceta (isso mesmo, dito em alto e bom som).

Há pouco tempo, houve o lançamento do novo álbum da cantora Lorde, cuja capa da edição em vinil causou muito falatório – e nem era para tanto, como é possível observar:

um problema genital Lorde

Capa do vinil de Virgin, Lorde. Fonte: Reprodução Pandlr.

O simples fato de existir uma genitália associada ao sexo feminino na imagem, ainda que seja apenas a púbis coberta de plástico, foi motivo de ódio e nojo na internet, principalmente de pessoas mais jovens – o que é preocupante, no mínimo, dados os tempos e eventos conservadores que temos vivido atualmente. Por que um órgão da anatomia humana causa tanta comoção?

Reações semelhantes também podemos observar em muitas áreas da sociedade, basta que se afirme que é uma representação da vagina. Como podemos observar no caso a seguir, existe um repúdio generalizado, que não é visto em tamanha proporção quando se trata de representações fálicas, via de regra:

E não é preciso sair do quintal de casa para sentir na larissinha os impactos do patriarcado. Tomo a liberdade de contar aqui um causo pessoal.

Certa vez, me inscrevi em um concurso drag e quis justamente abordar esse tema, pois uma semana antes havia ocorrido um episódio relevante de misoginia na cena local. Montei a minha música unindo parte de uma música do comediante Ary Toledo, composta nos anos 1940, chamada “O Vendedor de Bucetas”, com “Morena Tropicana”, de Alceu Valença, que sabemos bem de qual manga rosa fala. O dono do concurso, em parceria com outro homem cis gay, solicitou que eu assinasse um “termo de responsabilidade” por causa da música que eu havia mandado. O termo foi solicitado apenas a mim, única pessoa que tem a dita genitália de repúdio, enquanto outros artistas tranquilamente poderiam fazer seus números com funks explícitos. Pica podia, buceta não.

termo de consentimento
Termo de responsabilidade. Fonte: acervo pessoal da autora.

Percebem aonde eu quero chegar?

Tudo isso reflete na arte de pessoas com vagina. O mercado é fechado na cara de pessoas AFAB (termo em inglês que engloba quem é designado mulher no nascimento) apenas porque ter uma vulva incomoda e sentimos isso em críticas muito mais duras, camarins junto a homens cis, que muitas vezes se sentem confortáveis em falar da nossa buceta como se ela tivesse uma profunda conexão com a arte que fazemos, principalmente drag. Não sei vocês, mas eu não faço “pussysync”, os lábios em “lipsync” são os de cima.

A restrição do mercado é tão “vulvar” que podemos entender porque não estamos em reality shows drag. No início de Drag Race, a condição para mulheres trans participarem do programa era não terem feito cirurgias de afirmação de gênero (ou redesignação sexual), e uma delas é justamente relacionada ao genital. Hoje, isso mudou em relação a mulheres trans, mas ainda não em relação a AFABs: em toda a franquia mundial do programa, tivemos apenas um homem trans (Gottmik) e 3 mulheres cis – inclusive, a coroa de Pandora Nox na Alemanha não impede que ela receba ódio diariamente em suas redes sociais. Dezesseis anos de reality e mais de 500 participantes, é essa a “cota” que nos é permitida.

E mesmo quando um reality é voltado para um público majoritariamente formado de pessoas com vulva, ainda sofre com a misoginia virtual. A primeira competição exclusivamente de drag kings, o King of Drag, foi lançado este ano, numa curta temporada de seis episódios. Como todo programa desse tipo, a primeira temporada nunca conta com grandes orçamentos e produções, quase sempre é um sonho de alguém – exatamente como são as primeiras temporada de Drag Race e Dragula. Mas os drag kings foram xingados, atacados, viraram motivo de chacota em recortes na internet promovidos pelo exato tipo de pessoa que abria a boca para dizer: “Ninguém pediu drag king em Rupaul, façam seu próprio show”, “Mulher cis não é drag, é muito mais fácil assim”, “Essa arte é dos gays, eles que fizeram a história e têm direito”. A verdade é só uma: não nos querem em lugar nenhum. O “feminino” só pode ser celebrado se ele for performado por um corpo de homem gay. Dick Von Dickey, competidor do King of Drag, afirmou na final que “sempre foi dito que drag kings não eram para a TV, e eu sempre só aceitava”. Por que não podemos nos ver em cartazes, mídias, boates, grandes eventos?

king of drag
King of Drag. Fonte: divulgação.

Já passou da hora de esses cenários mudarem. Arte é arte, não importa o gênero e nem a genitália de quem está por trás dela. Enquanto o mercado consumidor de arte continuar atrelado ao binarismo e aos conceitos de que arte só pode ser válida se não tiver buceta envolvida, quem perderá é o verdadeiro apreciador de grandes obras, pois nunca poderá consumi-las em lugar nenhum, e artistas que seguirão sendo apagados, rejeitados, invalidados e atacados. 

O que você fez por mais representatividade na sua arte hoje? Sua cena local é realmente diversa e você contribui para isso? Ficam os questionamentos, e eles saíram dos meus lábios de cima.

Arte Drag: Florescer nas fissuras

Ptera Dactyla

A Arte Drag é, desde seu início, um movimento de ruptura de padrões estéticos e de gênero. Ruptura da normalidade. O que vemos na mídia, em reality shows e redes sociais é apenas uma superficial camada do que fazer drag é e pode ser. 

Florescer nas fissuras Ptera Dactyla Grafia Drag
Ptera Dactyla na Workroom. Fonte: Acervo pessoal da artista.

Minha experiência com drag iniciou com uma jovem não-binária, trancada em casa com a pandemia, confusa com tudo o que a cercava. Certo dia, nasce Ptera Dactyla como um respiro de alívio. Consegui definir o que era uma expressão artística e o que era uma expressão do meu eu. Colocar um vestido ou fazer um delineado não era sobre drag, e sim sobre a expressão de gênero que eu desejava ter. Assim, separei a Fro, uma travesti não-binária que apenas deseja viver sua vida como qualquer outra pessoa, da Ptera Dactyla, uma criatura sensual e divertida do submundo, representando um exagero dos mais profundos sentimentos de sua criadora.

O processo de criação da minha persona reuniu todos os estudos, referências e interesses artísticos que já tive. Em uma grande mescla de inspirações que vão de filmes de terror trash e gore a figuras elegantes e sedutoras, Ptera Dactyla surge como uma divindade saída do lixo tóxico. Beleza, glamour e um toque de insalubridade. Pelo menos é assim que a vejo. Uma figura que representa as mais profundas loucuras da mente dessa travesti. Com ela, me dou o direito de percorrer caminhos artísticos que me permitem ser tantas coisas, o que vejo como a parte mais bonita de fazer drag. Se eu quiser ser uma dinossaura patricinha, eu posso. Se eu quiser ser uma vampira elegante e assassina de homens eu posso. Se eu quiser ser uma criatura rastejante e horrorosa, eu posso.

Com formação em maquiagem artística e efeitos especiais e estudando teatro, vi na arte drag uma oportunidade de experimentar, casando com influências de artistas como Nina Hagen, Sade, Prince e Drags como Sasha Velour, Juno Birch e Alma Negrot. Tudo isso com um toque de humor e sensualidade. Procuro desafiar padrões de gênero e conformidade com meus looks, minha maquiagem e minha performance. Trazer o inesperado e o chocante. Despertar sensações em quem me vê ou me assiste. Mesclar signos do masculino e feminino, misturar Drag King e Drag Queen em uma grande mistura que eu e algumas pessoas preferimos chamar de Drag Queer. 

Encontrar um nome que realmente represente toda essa maluquice é uma tarefa interessante. Busquei em todos os interesses e influências que tive ao longo da vida e acabei caindo na paleontologia. Dinossauros e fósseis. Me sugeriram apenas “Ptera”, mas adicionei “Dactyla”, dando um toque de humor. Sinto que escolhi um nome que me representa e me diverte.

Levar essa forma de arte como uma maneira de fazer dinheiro é muito difícil e desgastante. É caro e consome tempo. Mas é recompensador. Ver a construção de uma imagem de delírios pessoais e lampejos de criatividade tomando vida é, com certeza, gratificante. Não tenho dúvidas de que não sou a única artista Drag que já pensou em desistir e “aposentar” sua persona, mesmo após um trabalho que te orgulhe. As contas chegam e (ainda) não é possível pagar contas com satisfação pessoal. Mas continuamos, aos trancos e barrancos.

Florescer nas fissuras Ptera Dactyla Grafia Drag
Ptera Dactyla. Fonte: Acervo pessoal da artista.

Sempre achei cafona quando via alguma Drag em algum reality dizendo que fazer Drag salvou sua vida e que formou uma família. Hoje mordo minha língua. Drag me salvou e me salva diariamente, pelas relações que formei, pelas que fortaleci e pelo fato de ter aberto meus olhos para ver quem eu realmente era e o que eu queria expressar. 

Muito obrigada, Ptera.

O conceito Drag*

persephone ephemera pepper

persephone ephemera pepper grafia drag
persephone ephemera pepper. Fonte: acervo pessoal da artista.

Aproximando-me do termo1

O que poderia definir Drag? O termo é polissêmico e ao trocar com artistas brasileires afirmo que temos vocábulos comuns pelo menos nisso, que Drag pode significar: I – a pessoa montada; II – a pessoa que pratica a montação mesmo quando desmontada; III – a prática de montação de uma pessoa; ou IV – o nome da arte da montação. Para evitar ambiguidades, quando o tema for a arte da montação o termo escolhido será Arte Drag. Drag também é frequentemente utilizado em um quinto sentido, como um adjetivo, significando que algo está populado de, tem protagonismo de ou remete a artistas Drag.

Ainda conceituando temos básicos, utiliza-se o termo “montade”, mas também, outras flexões gramaticais como “montação”, “montar-se” e seus inversos também. Eles significam: I — [montar-se]: o processo, frequentemente trabalhoso e demorado, de aplicação sobre si de adereço, maquiagem, roupa, peruca, sapato, enchimento, pelo e afins no intuito de passar da figura do dia-a-dia para a figura Drag; II — [montade]: aparência e estado performático que se encontra alguém entre o momento de montar-se em Drag e o de desmontar-se; III — [montação]2: significa tanto a atividade de montar-se, quanto a camada externa ao corpo, tudo que nele aplicado no processo de montar-se; IV — [desmontar-se]: o processo que normalmente envolve abrir, tirar, guardar, lavar e banhar, que retira toda a montação, a fim de passar da figura Drag para a do dia-a-dia; e V — [desmontade]: artista Drag que não se encontra montade.

Artistas Drag, ao contrário do senso comum das pessoas que não praticam a Arte Drag (e até de algumes artistas Drag mais desatualizades), não são exclusivamente homens cisgêneros gays que “se vestem de mulher”. Há notáveis artistas Drag trans e cis, mulheres, não-bináries e homens, hétero, homo, bi, pan e assexuais. Igualmente, a Arte Drag não se resume a Drag Queens, Drag King; Drag Queers existem. Desnecessário e danoso seria afirmar o que deslegitimaria o trabalho de tantes artistas que não se encaixam na categoria específica de homem cisgênero gay que “se vestem de mulher”. Drag está para além de um jogo de opostos no espectro de gênero (como “homem que se veste de mulher” ou “mulher que se veste de homem”), embora este jogo seja recorrente e relevante. Se assim fosse, como ficariam as pessoas não-binárias que fazem Drag? Cada artista performa o ponto no espectro de gênero que deseja externalizar, podendo até um artista só ter mais de uma figura Drag explorando pontos diferentes do espectro de gênero em cada. Acabou a era, por exemplo, de chamar Drag Queens performadas por mulheres cisgêneras de Faux Queen (falsa rainha), Bio Queen (rainha biológica), Hyper, Diva ou Lady Queen etc. São Drag Queens: título que foi e ainda tem sido reivindicado por elas próprias, as Queens mulheres. Esses termos não cabem pois são respectivamente excludentes, essencialistas e/ou naturalizantes. 

Entende-se a naturalização de processos sociais como sendo o esforço de assumir pressupostos de determinada estrutura social não apenas como impossíveis de construção histórica, mas sobretudo, como impossíveis de se mudar. Naturalização, portanto, é um modo normativo de lidar com a matéria do tempo. (LEAL D. , Performatividade transgênera: equações poéticas de reconhecimento recíproco na recepção teatral, 2021, p. 51).

Abarca-se, portanto, na noção escolhida de artista Drag pessoas de todos os gêneros (femininos, masculinos ou não-binários) que se montem em “Queen”, “King”, “Queer” ou qualquer outra expressão autodeclarada Drag, desde que genuinamente e não como apropriação cultural ou deboche. Explicando em linhas gerais: Drag King é uma figura montada masculina, Queen é uma figura montada feminina e Queer é uma figura montada andrógina. Diz-se também “outras expressões” porque há figuras montadas Drag que não se localizam alinhadas a esses termos, como os tranimal. Tranimal é um estilo de montação que, embora ainda por vezes utilize de significantes de gênero na sua montação, desafia a norma da ideia de humanidade. Em uma montação tranimal os significantes principais estão na desconstrução imagética da ideia universal de “humano”, criando uma identidade “desumana”.

o conceito drag -  Austin Young

Retrato de Austin Young, um artista Drag tranimal, pertencente à exposição Confusatron no Museu de Arte de Berkeley/California (EUA) em 2011. Fonte: Website de Austin Young.

Talvez, no fim o que resta para definir Drag é uma brincadeira performática que envolve o conceito de gênero, mas primordialmente toma como campo de atuação a dialética de expressão/leitura de gênero, através do artifício da montação.

Há pesquisadories, como Amanajás (Drag queen: um percurso histórico pela arte dos atores transformistas, 2014), que perpetuam uma lenda sobre William Shakespeare anotar essa palavra “D.R.A.G.” ao lado do nome das personagens femininas na seção Dramatis Personae de seus textos dramáticos a fim de denotar que o ator homem que fosse interpretar a personagem mulher exerceria a atividade vestido aos modos de tal gênero, já que nessa época elas eram proibidas de atuar no teatro. Nessa lenda, a sigla se referia a Dressed Resembling A Girl, significando em inglês, “vestido como uma menina”. 

Nenhuma fonte consultada indica qual seria o manuscrito ou publicação posterior que alicerçaria essa narrativa e, pelo contrário, a ligação do autor com o termo é dita com incerteza, a nível de lenda. Portanto, minha escolha é atribuir o ônus da prova a quem afirma e tratar como boato o que por enquanto é, até que se prove o contrário. Não creio que se deva homenagear Shakespeare, tampouco atores da Antiguidade grega, por “criar” a Arte Drag. A prática de colocar homens a vestir-se “de mulher” para representá-las não passa de uma artimanha de exclusão machista e a Arte Drag de hoje nada tem a ver com esta função. Em havendo discordância dessa pretensa gênese, bem como seu efeito em sociedade, opto aqui por corroborar com a eleição da figura-emblema de William Dorsey Swann como precursor da Arte Drag, a pessoa na história documentada a autointitular-se uma “queen of Drag”.

Começando tão cedo quanto 1882, Swann foi a primeira pessoa intitular-se uma queen of Drag, a primeira a criar uma organização pela libertação queer e a primeira a incitar membros da sua comunidade queer a manterem suas cabeças erguidas e lutarem pelo seu lugar de direito no país que eles e seus ancestrais ajudaram a construir. Também vale mencionar que em 1896, Swann se tornou o primeiro e único ativista que se sabe a buscar perdão do presidente após ser preso e condenado por sediar um evento Drag. (JOSEPH, s.d.) Tradução minha.

É relevante a informação de que Swann era um homem preto e ex-escravizado, portanto ao trazer o conceito da palavra Drag nessa pesquisa, desloco o referencial de “primórdio” em direção à cultura preta nos EUA do final do Séc. XIX e não ao teatro europeu branco do Séc. XVI. Mas a palavra “primórdio” apresento entre aspas porque seria uma ingenuidade pensar que Swann inventou tudo: que ninguém se montava com as mesmas intenções antes (ou ao mesmo tempo) em outros locais. O destaque à figura de Swann se deve principalmente pela importância da origem do termo que foi provada até então.

Ainda falando sobre termos, embora o referencial de cultura estadunidense preta seja de enorme importância e seja retomado novamente, a pesquisa é feita no Brasil e com ele em foco, por isso destaco mais um termo: “transformismo” aqui é palavra utilizada não como sinônimo de Arte Drag, mas como um termo relacionado.

No Brasil, diverses artistas já praticavam a Arte Transformista antes do termo “Drag” se popularizar e, por conseguinte, tomar o lugar do nome mais utilizado. Opto aqui por não apagar um termo ao utilizar somente o outro por respeito a separação temporal e de tradições. Em relato li em um texto da Drag Queen Jaqueline Ramirez em seu blog (RAMIREZ, 2019), mas também ouvi de sua própria boca, antes da troca terminológica, “Drag” estava para a Arte Transformista como o impressionismo está para uma pintura, ou seja, um estilo, uma forma poética, denotava uma forma de Transformismo que se popularizou nos anos 1990 no Brasil e pode ser exemplificada com a poética visual encontrada no trabalho da artista Tchaka3, ou no filme Priscilla, a Rainha do Deserto (CLARK & HAMLYN, 1994) característica por descompromisso com verossimilhanças e uso de cores fortes.

o conceito drag - Thacka - Grafia Drag

Drag Queen TchaKa fotografada por Paulo Vitale. Fonte: Veja SP.

O que pretendo, quando evidencio os termos e conceitos em disputa e difíceis de serem localizados com exatidão temporal e geográfica, é mostrar que não há consenso. Artistas de todo lugar reinventam o que fazem o tempo inteiro e intitulam o que fazem de formas diferentes. 

O termo “Drag” não é definitivo nem mesmo para mim, que o adoto dentro do trabalho. Destaco o quanto o uso desse termo pode ser problemático, uma vez que apaga a importância histórica do termo “Transformista” e por conseguinte, ambos “Transformista” e “Drag” se tornam também problemáticos quando se trata de artistas transgênero. Frequentemente a Arte Drag e a transgeneridade são confundidas, e embora haja intersecção entre os grupos, suas bases afirmativas divergem. 

Por mais que ainda possa-se utilizar dispositivos Drag no dia-a-dia, toda montação tem seu fim: a montação é uma janela de tempo onde se utiliza uma “máscara”, tem a ver com farsa. Já a transgeneridade extrapola a ideia de arte, de profissão, e a mera ideia de colocar ambos os fenômenos no “mesmo balaio” ofende um grande contingente de pessoas. 

Porém aqui se faz uma ressalva, ambos os fenômenos contradizem a cisnormatividade. A estrita visão da separação extrema entre identidade de gênero e performance Drag, como aponta Jaqueline Ramirez (O que ser drag tem a ver com gênero?, 2019), parece um grito desesperado por conformidade dentro do que é aceitável dentro da norma. A meu ver, é um grito desesperado para manter a própria identidade no campo de uma “sensatez” da lpógica cisgênera, de forma que que “faça sentido” dentro da cisheteronorma.

Caminhos para o conceito contemporâneo4

Tal como no artigo autoetnográfico Sissy That Performance Script! The Queer Pedagogy of RuPaul’s Drag Race, de Colin Whitworth (BRENNAN & GUDELUNAS, 2017, pp. 137-154), minha própria trajetória foi fortemente influenciada pelo fenômeno global do reality show estadunidense comandado pela Drag Queen hoje sexagenária, RuPaul. O programa de TV RuPaul’s Drag Race (World of Wonder, 2009-presente), doravante abreviado como RPDR, é tem grande parte da responsabilidade pela era de efervescência da Arte Drag que dura da década de 2010 até hoje, contando com 15 temporadas do título principal, além de diversos derivados.

O programa se tornou tão popular que, além das exportações oficiais da marca RPDR para países além dos EUA, só no Brasil são múltiplos os programas criados com alguma inspiração no formato. Algumas das características que frequentemente se repetem são: a hegemonia Drag Queen sobre outras manifestações Drag, a serialização de episódios baseados em um ou dois desafios, a competição entre um grande grupo de participantes, a eliminação de uma por episódio, a coroação de uma “melhor” ao final, uma banca de jurades fixes com convidades que variam e a presença de uma Drag Queen de relativa fama no centro da banca. Alguns exemplos desses programas seriam: Dragula (The Boulet Brothers, 2016-presente), Queen Stars Brasil (FREITAS, RUDGE, GASPAR, & SANTIAGO, 2022); Academia de Drags (ASC audiovisual, 2014; 2016; 2021), TNT Drag (BECK, 2020-2021), entre outros concursos virtuais e/ou presenciais. É claro que os níveis de investimento em cada produção são distintos, resultando em algumas escolhas diferentes e nem todas as características citadas são copiadas ipsis literis, mas num geral há uma proliferação do sistema de concursos.

No ano que finalizo essa dissertação, a caravela5 Drag Race chegou ao Brasil: a colonização cultural estadunidense chega mais uma vez. Mas será que as coisas são assim tão “preto no branco”? 2023 Fica marcado como um ano que pela primeira vez, uma temporada da franquia é lançada na versão Brasil e eu me defronto algumas contradições próprias. Houve uma fase em que eu, já cansada da repetitividade da fórmula do programa e bastante desacreditada e desiludida com a realidade do trabalho com Drag no Sul Global, pensava que não havia nada mais alienado e mantenedor da estrutura neoliberal em minha área do que continuar enaltecendo e contribuindo com a fama do programa que teria “corrompido” a cultura “pura” do transformismo que tínhamos no Brasil. Sentia-me até ligeiramente superior às pessoas que ainda não tinham perdido o fascínio da novidade de RPDR e não haviam migrado seu interesse para a cultura Drag de raiz.

Como diz o ditado: “Você é fã de RPDR ou fã de Drag?”. Mas este ano também fica marcado como o ano que mordi minha língua. Foi o ano que percebi que ao “boicotar” RPDR, na verdade eu me afastei dos referenciais das conversas mais atuais sobre Drag. Que percebi que enquanto a dona da franquia fica cada vez mais rica, quem saiu perdendo em conhecimento fui eu. Percebi também que não posso me eximir desse referencial se vou lecionar Drag, sendo que por vezes, esse é o único referencial de algumes alunes.

Voltei a assistir ao programa de onde parei e de novo senti toda a empolgação que sentia antes. E quando vi, RPDR Brasil aconteceu e eu passei a receber mais chamamentos para trabalhar com Drag. E eu pouco saberia com tecer hoje uma crítica dos aspectos negativos que a vinda da franquia para meu país teria trazido. Na verdade, hoje eu sinto um aquecimento muito maior do mercado na área. Tanto no mercado, quanto nas subjetividades des artistas da montação. Hoje realmente vejo em Drag Race Brasil uma porta muito aguardada para novos horizontes profissionais para quem faz Drag no Brasil hoje. As críticas abaixo correspondem a outro tempo: embora elas ainda tenham seu lugar de verdade, minha atitude para com o reality show mudou.

Sobre competições: destaco que não foi RPDR que criou a ideia de artistas Drag competindo por coroar uma melhor, afinal isso já era visível em contextos mais antigos como os Ballrooms (LIVINGSTON, 1991) nos EUA e na América Latina, o Miss Gay (CRUZ, 2020). Nesses espaços chegavam e ainda chegam a competir juntas artistas Drag e pessoas trans dentro de uma mesma categoria referente a um lugar no espectro de gênero, até mesmo por haver dentro deste recorte cultural uma diferente “taxonomia” para o que se define como transformista, travesti e transexual. Em CRUZ encontra-se um excerto de uma entrevista com Roxana Miranda, artista, militante, funcionária pública, e trans não-binária:

Bem, o que acontece é que em um momento da história, as pessoas começaram a se classificar como transformistas, travestis ou transexuais, e elas começaram a associar esses termos às suas corporalidades… mas não necessariamente às suas identidades de gênero. Então, na época era assim: a gente era transformista (se ainda não tivesse começado a transição de gênero), travesti (quando já tinha seios, cabelos compridos e vivia o dia inteiro como mulheres) ou então transexual (se já tivéssemos feito a redesignação genital do sexo) (Roxana Miranda, 11 de julho de 2018). (CRUZ, 2020, p. 4)

Quando me deparo com esse excerto, de certa forma me choco com quanto isso não condiz com terminologia e significado utilizados geralmente pela militância LGBTQIAPN+ que eu até então conhecia em 2020. O próprio autor do artigo, Paul F. Cruz, faz a discussão sobre a disputa de significados presente no continente americano sobre o que significa “travesti”, “transformista”, “transexual”. 

Embora o aprofundamento dessa questão não esteja em foco deste trabalho, um fato é que, principalmente na época quando se usava o termo “transformismo” e nunca “Arte Drag”, pois o segundo ainda não havia se popularizado em países latinos, havia artistas transformistas que se denominavam “travestis”, alguns destes até hoje utilizam assim o termo a despeito do movimento travesti reivindicar a separação de um conceito e outro. 

Em contextos históricos como o da memória revivida no filme Divinas Divas (LEAL L. , 2016) travestis dão shows performáticos que são indistinguíveis do tipo que é associado à Arte Drag, contando com dublagens (lipsync), dança, atitudes cômicas e/ou trágicas, tais como costumam ser as apresentações de artistas Drag hoje em dia, sejam homens, mulheres, NB, trans ou cis. Artistas da cena travestis são parte importante da construção da Arte Transformista brasileira tanto quanto, quiçá mais, do que cisgêneres. As contribuições e fundações da cultura transformista no Brasil são heterogêneas, por exemplo, a artista Elke Maravilha6 também hoje é vista como transformista importante da época, sendo uma mulher cisgênera, contradizendo alguns preconceitos sobre mulheres cisgênero não pertencerem a essa cultura. Se é que pode-se chamar Elke de cisgênera defronte suas declarações explícitas de não se reconhecer como mulher, mas muito mais como o que hoje chamamos de NB, porém ela não está viva para poder se definir nos termos de hoje em dia.

Eu atribuo parte da responsabilidade de instauração dos ditames preconceituosos sobre gênero na Arte Drag atual, que excluem as pessoas que não são homens gays cisgêneros, à falta de representatividade em produtos midiáticos que lucram com esta cultura, RPDR e suas “cópias” por exemplo. Ora, o programa se chama Drag Race, não Queen Race, não é mesmo? Segundo o artigo de opinião The Case for The Kings (CHEMECHE, 2022), as regulações corporais e performáticas que RPDR impõe são, não apenas frustrantes, mas perpetradoras de opressões. Não apenas a seleção de competidories do programa tem um problema com pessoas trans, como tem com pessoas cisgênero do gênero feminino. Para a curadoria, que não envolve apenas RuPaul, não seria justo colocar na mesma competição quem teria vantagens sobre os homens gays cisgêneros que já competem no reality. RPDR foi obrigado a se reinventar quando, dentro e fora do tempo de tela, Drag Queens reivindicaram sua identidade como mulheres trans ou NB, por exemplo: Kylie Sonique Love, Carmen Carrera, Stacy Layne Matthews etc. 

As vantagens, embora nunca detalhadas por RuPaul, especula-se que consistiriam num corpo já dotado de: uma silhueta curvilínea, fruto de cirurgia, transição pré-pubere ou da puberdade dita feminina; uma voz aguda e, talvez, modos já característicos de mulher. Mas curiosamente, cirurgias plásticas como as de Trinity Taylor nunca foram um problema. Depois de uma década e meia de RPDR é possível encontrar exceções e inclusive mudanças de regras. Antes as competidoras transgênero entravam sem revelar a transgeneridade porque “não haviam feito nenhuma alteração corporal”, mas hoje temos Queens que já entram mulheres (como Kylie Sonique Love), um competidor homem trans (Gottmik) e, surpreendentemente, uma competidora mulher cisgênero e lésbica que chegou a se montar como Drag King dentro do programa (Victoria Scone, edição Canada VS The Worlds). Aparentemente, o programa está mudando, embora a passos de caramujo.

o conceito drag - Victoria Scone

Victoria Scone fazendo história desfilando como King no 3º episódio de RPDR Canada VS The World em 2022.
Fonte: IN Magazine.

As regulações e parametrizações que aconteciam em RPDR me lembram a divisão binária nos esportes. Perguntas:

  1. É justa a divisão atual por gênero no esporte? Tendo em vista que entre as pessoas existem injustas diferenças de condições genéticas, diferenças de acesso a treinamento e equipamento, os doppings, as eugenias, a existência de pessoas intersexo e as normativas de enquadramento de pessoas transgênero a partir do processo transexualizador?

Também me lembram a temida questão do banheiro:

  1. Será que o uso do banheiro masculino é seguro para alguém, tendo em vista que os autores da maior e mais grave parte das agressões sexuais e/ou transfóbicas do mundo são homens cisgêneros?
  1. Não é indigno e injusto que quem frequenta cada banheiro precise passar por uma checagem de conformidade de gênero? Checagem esta que é inconsistente em número de inspetories e parâmetros. Checagem esta que existe a fim de determinar se a pessoa ali será aceita ou expulsa, resultando na recorrente violência transfóbica e até mesmo na expulsão de pessoas cisgênero que não se encaixam no gênero idealizado por tais inspetories presentes.

E aqui, ecoam em minha mente as palavras do meme: “Cadê o banheiro dos não-bináries?”.


Influencer Belle Belinha no momento de criação do bordão-meme que, na verdade é um importante questionamento. Fonte: TikTok.

Não-bináries designades homens ao nascer (DHAN) entram em RPDR, mas não-bináries designades mulher ao nascer (DMAN7) nunca apareceram. Mulheres trans agora entram, mas homens trans só tiveram um representante. Essa disparidade mostra uma parametrização corporal que trabalha muito mais a favor do que contra a cisheteronorma.

 Assinalo aqui que quando faço minhas críticas à empresária RuPaul e ao seu produto RPDR, não é num lugar de ódio, de hater, é por conhecer e consumir demais, assim percebendo suas contradições no lugar de maior formador de público da Arte Drag no mundo. Assim como também devo relativizar a importância da representatividade dentro de RPDR para a Arte Drag como um todo. No final das contas, um reality show sempre será um reality show e tratá-lo como responsável pela transformação social é ingênuo e ruim estrategicamente como procurar pelo em ovo ou debater o sexo dos anjos.

Na Tese de Doutorado de Dodi Leal, primeira travesti a se efetivar no ensino superior público em artes8 (LEAL D. , Performatividade transgênera: equações poéticas de reconhecimento recíproco na recepção teatral, 2021), a Professora afirma que a transgeneridade, através da parametrização cisnormativa, sofre uma pressão de “verossimilhança”, o que alguns se referem ao usar o termo “passabilidade”. Ou seja, a partir de uma ideia estreita de gênero, as pessoas trans só são respeitadas (e olhe lá) na sociedade cisnormativa quando submetidas pelo processo transexualizador (p. 52). “Quanto mais legível à normalidade for um corpo, mais legítimo ele será” (p. 28). Quando Dodi afirma que ser trans “é estar em cena o tempo todo” (p. 65), isso não significa a mesma coisa que a interpretação literal, que penso que talvez seria o caso de artistas Drag em determinados contextos, significa que a pessoa trans é lida o tempo todo, e lida através de efeito de estranhamento, havendo de negociar sentido constantemente, uma vez que o olhar de quem enxerga a pessoa trans passando é convocado a se posicionar. Os mesmos processos de estranhamento e da convocação de posicionamento do olhar acontecem com artistas Drag durante o tempo que estão montades, embora estes corpos, quando cis, não são vítimas da inescapabilidade temporal das pessoas trans que Dodi fala.

De forma apenas análoga, já que não se trata de vivência de gênero, poderíamos relacionar o tensionamento que Dodi introduz na sua Tese entre a mímese do drama burguês e o recurso épico com as formas (ou estilos) diferentes de Arte Drag, junto com suas diferentes recepções. Um problema da união de tantas manifestações montadas dentro do guarda-chuva conceitual “Drag”, afinal, é a disputa entre uma poética mimética e uma poética épica, que assume, expõe, comenta e explora de forma metalinguística os recursos e mecanismos cênicos utilizados. De um lado há a ideia de realness e do outro uma vanguarda, que se monta mirando outras concepções menos cisnormativas. 

Realness é um conceito encontrado sendo utilizado tanto em Paris Is Burning, quanto RPDR e poderia ser traduzido talvez como “realismo”, não fazendo referência ao movimento artístico com letra maiúscula surgido no século XIX, mas como uma qualidade de entrega de algo que não é real da forma mais real possível. Por exemplo, nas balls retratadas em Paris Is Burning, havia categorias de competição onde a banca de jurades examinava o realismo de entrega de uma aparência e atitude de uma classe social e ocupação, como “executive” ou “universitárie”. O contexto que fez emergir essa manifestação era justamente, na verdade, a exclusão das categorias demográficas presentes nos Ballrooms (pessoas pretas, latinas, dissidentes sexuais e/ou desobedientes de gênero) dos cargos de poder e/ou formas de mobilidade social. Da mesma forma, a sociedade no entorno demonstrava poucos sinais de que dissidências da cisnormatividade poderiam ganhar alguma aceitação, poder e mobilidade social, então categorias que exaltavam a transgeneridade e/ou montação Drag foram criadas. Esses são movimentos de uma estética artística camp, que segundo Diane Torr9, notável pe-drag-oga e um dos Kings entrevistados no documentário Venus Boyz (BAUR & MAEDER, 2001), não só é comédia e paródia, mas também “subversão da dor”. O conceito de camp ainda se provará importante posteriormente neste trabalho para compreender suas implicações políticas dentro da Arte Drag e sua colocação econômica em relação às instituições.

Bibliografia

AMANAJÁS, I. (set-dez de 2014). Drag queen: um percurso histórico pela arte dos atores transformistas. Revista Belas Artes, 16. Fonte: https://www.belasartes.br/revistabelasartes/?pagina=player&slug=drag-queen-um-percurso-historico-pela-artedos-atores-transformistas

ASC audiovisual. (2014; 2016; 2021). Academia de Drags. Brasil. Fonte: https://www.youtube.com/@academiadedrags

BAUR, G., MAEDER, K. (Produtores), & BAUR, G. (Diretor). (2001). Venus Boyz [Filme Cinematográfico]. USA. Fonte: https://vimeo.com/ondemand/venusboyz

BECK, D. (2020-2021). TNT Drag. Fonte: https://www.youtube.com/playlist?list=PLSd4D3_OeXoPTWvH0vCEhUAsHGTd8UtFm

BRENNAN, N., & GUDELUNAS, D. (2017). RuPaul’s Drag Race and the Shifting Visibility of Drag Culture: The Boundaries of Reality TV. London, Inglaterra: Palgrave MacMillan.

CHEMECHE, A. (22 de Abril de 2022). The Case for the Kings. Acesso em 06 de Março de 2023, disponível em Jezebel: https://jezebel.com/drag-kings-rupauls-drag-race-history-inclusion-1848824617

CLARK, A., HAMLYN, M. (Produtores), ELLIOT, S. (Escritor), & ELLIOT, S. (Diretor). (1994). Priscilla, a Rainha do Deserto [Filme Cinematográfico]. Austrália: Roadshow Entertainment.

CRUZ, P. F. (Julho-Setembro de 2020). Transformistas vs Travestis: as experiências transgênero no Miss Gay Internacional by Theatron. Revista Brasileira de Estudos da Presença. Acesso em 7 de Março de 2021, disponível em https://www.scielo.br/j/rbep/a/hqcX4S6LBnjnCPQ3HpQnY3r/?lang=fr#

FREITAS, N., RUDGE, R., GASPAR, E., SANTIAGO, C. (Produtores), & PEREZ, R. (Diretor). (2022). Queen Stars Brasil [Filme Cinematográfico]. Brasil: HBO Max.

JOSEPH, C. G. (s.d.). Texto The First Queer American Hero. About House of Swann: Where Slaves Became Queens — and Changed the World. Fonte: Site oficial Joseph Channing: http://www.channingjoseph.com/elements/discoveries.html

LEAL, D. (2021). Performatividade transgênera: equações poéticas de reconhecimento recíproco na recepção teatral. São Paulo, SP, Brasil: Hucitec.

LEAL, L. (Diretor). (2016). Divinas Divas [Filme Cinematográfico]. Vitrine Filmes.

LIVINGSTON, J. (Diretor). (1991). PARIS IS BURNING [Filme Cinematográfico]. USA: Off-White Productions Prestige Pictures. Fonte: https://www.youtube.com/watch?v=mBVBipOl76Q

RAMIREZ, J. (21 de fevereiro de 2019). O que ser drag tem a ver com gênero? Acesso em 19 de abril de 2023, disponível em Blog “Jaqueline Ramirez”: https://jaquelinefuracao.blogspot.com/2019/02/o-que-ser-drag-tem-ver-com-genero.html

The Boulet Brothers. (2016-presente). Dragula. USA.

World of Wonder. (2009-presente). RuPaul’s Drag Race. USA.

*Ressalvas

1. Uma das pessoas citadas na bibliografia acumulou denúncias de violências de diversas naturezas e roubo de propriedade intelectual que, inclusive, resultaram na perda de múltiples orientades e o desligamento de um programa de pós-grauação. Para as vítimas, peço sua licença. O fato da sua citação não é de nenhuma forma uma tentativa de atenuar sua reputação. Não creio que o seu “cancelamento” (e não uso esse termo para diminuir a gravidade) não deve “cancelar” a minha produção intelectual, que dialoga com sua obra. Não explicitar seu nome é uma estratégia de autopreservação jurídica e coerência para com o tom e a forma que as acusações chegaram a mim, em forma de notas de repúdio e cartas afins acompanhadas da instrução de não divulgar demais.

2. Esse texto foi entregue em 2023 na minha defesa de Mestrado. Há fatos e sentimentos que não estão atualizados, mas mesmo assim refletem boa parte da construção de pensamento de hoje. Somos metamorfoses ambulantes.

Notas de rodapé

  1. Subcapítulo do capítulo I – O Conceito Drag da tese “UMA ANDANÇA POR PEDAGOGIAS DRAG”, dissertação de mestrado de Persephone Ephemera Pepper (a.k.a. Jeanne Martins Speckart). ↩︎
  2. Sobre o termo III, já ouvi também as variações “montagem” e “montaria”, mas prefiro “montação” por ser mais corriqueiro dentro da comunidade e promover menos confusões. ↩︎
  3. “TchaKa Drag Queen é uma personagem feita pelo ator Valder Bastos, estudou artes dramáticas na Escola Teatro Macunaíma em São Paulo, também tem formação acadêmica no curso de Direito na Universidade Brás Cubas, Mogi das Cruzes. Este ano sua carreira completa 20 anos na arte de encantar pessoas através do humor, com mais de 5.000 apresentações em eventos por todo Brasil é considerada pela mídia a Rainha das Nossas Festas.” Disponível em <http://www.tchaka.com.br/biografia> Acesso em 12 de março de 2021. ↩︎
  4. Subcapítulo do capítulo I – O Conceito Drag da tese “UMA ANDANÇA POR PEDAGOGIAS DRAG”, dissertação de mestrado de Persephone Ephemera Pepper (a.k.a. Jeanne Martins Speckart). ↩︎
  5. Referência ao conceito de “caravela queer” de Jota Mombaça, no texto Para Desaprender o Queer dos Trópicas: Desmontando a Caravela Queer, publicado em 24 de julho de 2016 no site Medium. Disponível em: <https://medium.com/@monstraerrtika/para-desaprender-o-queer-dos-trópicos-desmontando-a-caravela-queer-6ced98495821>. Acesso em 04 de novembro de 2023. ↩︎
  6. Elke Grünupp, conhecida por seu nome artístico Elke Maravilha (Leutkirch im Allgäu, 22 de fevereiro de 1945 — Rio de Janeiro, 16 de agosto de 2016), foi uma modelo, jurada, apresentadora e atriz alemã naturalizada brasileira. ↩︎
  7.  Tradução das siglas AMAB e AFAB, comuns no movimento LGBTQIAPN+. ↩︎
  8. Segundo o jornalismo virtual da Mídia Ninja, na matéria sobre a punição que Dodi sofreu na UFSB por “depredação de patrimônio” e “má conduta”. O fato foi uma pixação política relativamente pequena em um banner vinílico em defesa da qualidade de vida da comunidade universitária: reivindicando por restaurante universitário, estratégia básica de permanência estudantil praticada em diversas universidades brasileiras. A pergunta que fica é: será que a punição de Dodi foi um exemplo para toda a classe docente ou com ela foi pior por ser travesti? Matéria disponível em: <https://midianinja.org/news/intervencao-denuncia-falta-de-restaurante-na-ufsb-e-professora-travesti-sofre-retaliacao/>. Acesso em 08 de março de 2023. ↩︎
  9. Diane Marian Torr (1948-2017) nasceu no Canadá, mas cresceu na Grã-Bretanha. Seu trabalho de dança, performance e Drag foi bastante vanguardista e aprofundou-se no cruzamento entre movimento e percepção de gênero. Sua persona Drag, Danny King, e suas oficinas de Drag viajaram por diversos países, inclusive o Brasil. Seu trabalho com Drag pode ser visto em fontes como Venus Boyz (BAUR & MAEDER, 2001), onde é um dos protagonistas; Man For a Day (Peters, 2012), que se aprofunda em sua metodologia pe-drag-ógica; e no livro Sex, Drag and Male Roles (TORR & BOTTOMS, 2010) que ela escreveu em parceria com Stephen Bottoms. ↩︎

Arte drag e gênero: uma jornada de descoberta

Samantha Rose e Ash Rose

Ao longo dos anos enquanto artista drag, tive uma jornada muito pessoal dentro dos meus processos artísticos, os quais são diretamente relacionados com a experimentação do gênero através da arte. Durante a formação de Samantha Rose e Ash Rose, eu tive a experiência de entender que me identifico como um homem trans. A arte drag me veio como algo que jogou fora os paradigmas que não cabiam mais, assim como as crenças e os preconceitos enraizados. Isso me tirou completamente da minha zona de conforto, permitindo que eu  explorasse todas as coisas que nem sempre me foram encorajadas.

Samantha Rose e Ash Rose Arte drag e gênero
Samantha Rose. Fonte: Acervo pessoal do artista.

Aos 18 anos, experimentei pela primeira vez me montar de drag queen, seguindo os ensinamentos da minha mãe drag Phedra Fur. A expressão feminina mesclada de sensualidade, confiança e beleza sempre havia me encantado muito, ainda que essa mesma feminilidade já fosse algo esperado de mim desde cedo. Muitas das características que eu atribuí a minha drag já me eram cobradas desde a juventude . Eu observava com admiração a performance do gênero feminino desde muito novo, sempre desejei me tornar um artista.  As divas do pop (e do kpop, posteriormente) chamaram minha atenção num lugar de inspiração. A Samantha caiu como uma luva no meu corpo, afinal, me foi ensinado uma performance de gênero atribuída ao meu nascimento, na qual eu desejei me encaixar por anos. Aprendi a ter movimentos delicados, aprendi a postura correta em que deveria me posicionar, aprendi a maquiar muito cedo e sempre tive interesse em moda. Apenas demorei para entender o quanto isso estava mais relacionado com a minha expressão artística favorita do que de fato com  quem eu era enquanto pessoa.

Samantha Rose Arte drag e gênero
Samantha Rose. Fonte: Acervo pessoal do artista.

Quando tinha 21 anos, experimentei pintar meu primeiro bigode após uma oficina do drag king Rubão. Até então, sempre estive confortável com a minha drag queen, a feminilidade era uma performance natural e familiar. Assim era a Samantha, a mulher que eu fui criado para ser, mas que nunca fui de fato. Isso ficou claro quando comecei a experimentar a arte drag king. Naquele ponto, depois de alguns anos, eu já me entendia como uma pessoa não-binária, e os conceitos de gênero estavam cada vez mais se desfazendo e se transformando na minha mente conforme eu aprendia e vivia. 

Quanto mais estudava diferentes formas de masculinidade, quanto mais observava diferentes tipos de homens e suas representações, mais se formava dentro de mim o homem que eu era. Precisei desmistificar preconceitos, convicções e auto-cobranças infundadas em conceitos falidos, como, passabilidade e heteronormatividade. O Ash nasceu do homem que eu desejava ser antes da transição, mas não do que eu sou de fato hoje. Entendi isso melhor quando comecei a desvincular as coisas umas das outras. O drag king foi para o lado da sátira, do exagero, da distância com a realidade e, por trás dele, foi nascendo e se libertando o Nicholas.  

Ash Rose Arte drag e gênero
Ash Rose. Fonte: Acervo pessoal do artista.

Em certo momento, a cidade pequena no interior do Rio Grande do Sul onde eu vivia já não me cabia mais. A vida que eu levava não seguia alinhada com as minhas convicções,  com isso, decidi me mudar para Curitiba. Depois de 3 anos perambulando, performando e produzindo pela cena drag curitibana, consegui me entender plenamente como o homem trans, bissexual e não-mongamico que sou, alinhado agora com as minhas convicções. Isso ocorreu graças ao convívio com diferentes realidades, nas quais pude me encontrar em sociedade e com aqueles que apreciam e respeitam minha identidade. A arte drag me ajudou a encontrar o eu que hoje afirmo e sou.

Entrevista com Adriana Prates: a Cena King de Salvador

Por: Lorde Lazzarus

Adriana Prates Cena King de Salvador
Adriana Prates como Drag King. Fonte: Arquivo Pessoal

Lorde Lazzarus. Sabemos que você é uma das pessoas responsáveis pelo projeto CABARET DRAG KING (atualmente CENA KING) na cidade de Salvador/BA. Como se deu a ideia de criar esse espaço para o trabalho dos drag kings? Quando foi que tudo começou?

Adriana Prates. Entre outras coisas, tive a ideia do Cabaret Drag King (CDK) porque, basicamente, sentia falta de ver artistas performando masculinidades a partir da linguagem drag e achei que seria legal fazer uma proposta neste sentido. Daí fiz uma chamada e algumas pessoas apareceram se propondo a fazer. Como queria que fosse um show de variedades, convidei também artistas de outras linguagens para criar sobre o tema das masculinidades e montei o espetáculo pela primeira vez em maio de 2013, com a ajuda de Eberth Vinicius e Junior Oliveira, meus parceiros no Coletivo Cena Queer.  Tinha de tudo no CDK, embora os Drag Kings fossem o carro-chefe do espetáculo. A Cena King é um projeto diferente do CDK. Surgiu este ano (2024) e foi concebido como um Drag King Show. É uma proposta do coletivo House of Kings, que tem à frente Karol Senna (Kinn Spada), Ramona Gayão (Tonhão) e eu.

Lorde Lazzarus. Você se monta? Já viveu alguma experiência com a montação? Poderia nos descrever como foi? 

Adriana Prates. Me montei algumas vezes mas geralmente não me monto, só uso alguma roupa referenciada em ideias que temos a respeito do “masculino”. A primeira vez que me montei foi para participar de um show da “Solange tô Aberta”, em 2007, quando me inspirei na capa do disco “The Man Machine”, da banda Kraftwerk. Em algumas edições do CDK tentei fazer umas montações mais elaboradas como Andy Wahrol, Robert Smith e também uma montação inspirada no filme “Parceiros da noite”, mas não fiquei satisfeita com os resultados. Para a estreia do Cena King, este ano, concebi uma montação inspirada pela ideia do ciborgue, que critica formas dicotômicas de pensar e evidencia o papel da tecnologia na constituição do humano. Aproveitei para homenagear o Kraftwerk, os quais, como escrevi naquela postagem do instagram, costumam poetizar a dimensão ciborguiana do cotidiano. Usei como referência a capa de outro disco deles, o Electric Café. Além de uma make, rolou um ensaio fotográfico e uma manipulação digital pra reproduzir a capa do disco. Desta vez eu amei o resultado. Rafael Jones (make), Luciana Brito (fotos) e Andrea May (design gráfico) colaboraram comigo para fazer acontecer minha ideia. Acredito que seguirei fazendo experiências nesse sentido, ainda que eventualmente.

Lorde Lazzarus. Além do Cabaret/Cena King, que outros segmentos artísticos lhe interessam e em quais você se engaja? 

Adriana Prates. Eu me interesso por arte de maneira geral, principalmente por trabalhos de viés alternativo. Mas a minha maior paixão é a música eletrônica, especialmente a House Music. Tenho loucura pelo grave e sou DJ há muitos anos.

 Lorde Lazzarus. Você sente que o trabalho de artistas do Nordeste fica invisibilizado diante de outros trabalhos em outras cenas drag/transformistas brasileiras, especialmente do Sudeste e do Sul do país? Gostaria de falar um pouco mais a respeito desse assunto?

Adriana Prates. Infelizmente, sim. Mas isso ocorre de forma geral, pois a mídia só destaca e dá importância ao que acontece no sudeste do país.

Lorde Lazzarus. Que outros/as/es artistas fizeram e fazem parte do Cabaret/Cena King ao longo de todos esses anos? 

Adriana Prates. No início dos anos 2010 eu integrava o coletivo Cena Queer, junto com Eberth Vinicius e Junior Oliveira. Sob este nome a gente se apresentou em várias partes da cidade, junto com outres artistas que abordavam em seus trabalhos temas como gênero, raça e sexualidade, por exemplo. O Cabaret foi meu projeto pessoal dentro da Cena Queer.  Minha ideia, na época, era que cada edição do CDK tivesse artistas diferentes performando, fazendo a direção, a iluminação, como apresentador (a) etc, mas algumas pessoas acabaram tendo presença constante, como Márcia Andrade, que dirigiu e apresentou várias edições, Isabela Silveira, que também apresentou o espetáculo várias vezes, e Rafael Jones, que encantava o público com números maravilhosos de dança do ventre. Os drag kings foram performados por artistas como Karol Senna, Ingridy Carvalho, Nildes Sena, Mirela Matos Sales, Jack Elesbão, Simone Gonçalves, Ramona Gayão, além de outres que fizeram king de forma mais esporádica. Gostaria de citar aqui o nome de todas as pessoas que participaram, porém passaram pelos palcos do CDK mais de 50 artistas (do teatro, da dança, da cena drag etc). Todas essas presenças estão contempladas no perfil do facebook do projeto (sei que muita gente não tem usado mais o FB porém é lá que tem o registro de todas as edições, além de fotos/bio de todes que participaram. Vale uma visita.) 

A Cena King, por sua vez, é uma proposta do Coletivo House of Kings, do qual faço parte junto com Ramona Gayão e Karol Senna. Por ser um drag show, tivemos unicamente performances de Drag Kings (à exceção de Rainha Loulou, que é Drag Queen). Mapeamos a cena e convidamos todo mundo que fez/faz King em Salvador. Participaram Ivan Bernardino, Mungunzah, Kalunga King, Alexandrite Sativa, Nikolai Molotov, Dimitri e Julian Glover (de Ilhéus, interior do estado), além de Tonhão e Kinn Spada, os anfitriões do projeto. Vale mencionar que alguns kings nasceram nas oficinas que fizemos, como Dom Gatto, Ninfo e Astro, entre outros, e que tivemos a presença de Gilvan, artista que faz cover de Ney Matogrosso e possui mais de 40 anos de carreira na cena drag da cidade. Também propusemos a pessoas que atuam ou atuaram como drag queens que fizessem performances como King, a exemplo de Valerie O’rarah, Desiree Beck, Towanda Verde Frita e Kayokan. Por fim, quero destacar a presença de Rainha Loulou, que participou de edições da Cena Queer, do CDK e esteve agora conosco em todas as edições da Cena King. 

Lorde Lazzarus. Você já sofreu algum preconceito por desenvolver esse projeto por ser uma mulher atuando na cena drag/transformista? O projeto já sofreu algum tipo de preconceito em algum momento? 

 Adriana Prates. Acredito que mulheres cisgênero que fazem drag queen enfrentam mais preconceito pois, para o senso comum, “o certo” é a pessoa performar artisticamente o gênero ao qual não pertence. Com isso acham que mulher “não pode” fazer drag queen mas é ok fazer drag king.  Inclusive, algumas pessoas chegaram a me falar que achavam que eu devia convidar somente mulheres para integrar os elencos do CDK mas minha ideia era ter a participação de pessoas de qualquer gênero, fazendo king (ou queen), justamente para não reforçar essa ideia de gêneros “opostos”. Mas de maneira geral tanto o CDK quanto a Cena King foram muito bem recebidos.

Lorde Lazzarus.  Num texto na sua conta do Instagram você escreveu: “Quando fiz minha primeira montação, em 2007, me inspirei na banda Kraftwerk, que tem mais de 50 anos de carreira e sempre utilizou máquinas e computadores para criar suas músicas, que costumam ter a tecnologia como tema. (…) Cantam sobre o rádio e a radioatividade, máquinas de calcular, medicamentos e meios de transporte, poetizando a dimensão ciborguiana da existência. Eu, como todas as pessoas que vivem neste mundo, sou ciborgue. A frase de (Donna) Haraway também me levou a pensar como a gramática da deusa sempre foi complexa pra mim, que apesar de ser uma mulher cisgênero, nunca consegui expressar uma feminilidade mainstream, enquanto muitos homens cisgêneros, maioria dos que personificam drag queens, conseguem alcançar plenamente um lugar entendido como o da diva.” Poderia nos explicar um pouco mais de onde partiu essa sua reflexão sobre montação, gênero e “feminilidade”? 

Adriana Prates. Questões relacionadas à feminilidade permeiam a minha existência desde cedo. Por ser uma mulher cis, sempre convivi com a cobrança para ter uma performance “adequada” ao gênero que me foi atribuído, ou seja, dentro de padrões normativos de feminilidade. Como diz a letra da música “eu vou sendo como posso”. Inclusive houve (há) momentos em que, quando quis ou por experiência, tentei ser “mais feminina”, mas é fato que, em vez de tentar me adaptar ao padrão mais normativo de gênero, optei por observar, refletir, estudar e, de certa forma, questionar esses padrões. Criar o CDK foi uma forma que encontrei de dividir minhas reflexões sobre esses temas e de congregar pessoas para pensarmos nessas questões de forma coletiva. Quanto ao aspecto da montação, frequentar a noite, de maneira geral, e a cena drag da minha cidade natal (Salvador) enriqueceu o meu olhar e as minhas reflexões em uma medida praticamente equivalente ao tempo que dediquei à minha educação formal. Sou grata e apaixonada pela cena drag de Salvador, uma verdadeira escola de vida, arte e resistência.

Lorde Lazzarus. Que conselho você daria para mulheres cisgênero, em especial, para aproveitarmos esse recorte, que estão começando a se aventurar no mundo da montação (sejam elas kings ou queens)? 

Adriana Prates. Entre muitas outras coisas, acho que, além de tensionar supostas verdades sobre o gênero, Drags são especialistas em tensionar, digamos assim, a diferença entre o real e o imaginário, mostrando a dimensão ficcional do que entendemos como real e envolvendo o público nesse jogo. Acho que vale muito a pena experimentar com isso. Outra coisa que tenho pensado é sobre a relação com a personagem drag, tanto no nível da própria pessoa quanto no nível da convivência etc. A depender do seu envolvimento na cena, muitas vezes a personagem não fica no palco, ela se acopla à vida, de uma forma muito fluida, o que é muito interessante. Se você observar, isso pode nos dizer coisas interessantes sobre gênero, performance e performatividade, na prática.

Lorde Lazzarus. Que futuro você vislumbra para os drag kings brasileiros? 

Adriana Prates. Já ouvi algumas pessoas dizerem que drag king não tem graça, que não favorece a fechação ou que não tem glamour, mas hoje já temos uma certa quantidade de artistas fazendo drag king e mostrando que esse tipo de performance/show pode ser muito rico e divertido. Há um mundo de possibilidades para explorar. Resta ao público se abrir e prestigiar mais nosso trabalho.

Grafia Drag, 3º ano: a herança das montações

Profª Luná Maldita (Douglas Ostruca)

São três anos desde a inauguração do Grafia Drag como projeto de extensão na Universidade Federal do Rio Grande do Sul. De lá para cá, tornamo-nos um coletivo composto por pessoas de diferentes regiões do Brasil, um grupo atuante na produção escritural de ensaios e entrevistas em conexão com as cenas drag e transformistas. Além de publicar 68 textos, já realizamos três rodas de conversa sobre a arte da montação, incentivando a troca de saberes entre artistas de diferentes gerações.

Neste ano, nosso núcleo de produções foi integrado por: Anubis Blackwood, Bruno Arthur Voss Bernardy, Juana Profunda, Kam Middle Space, Lady Lazzarus, Marcos Moraes, Mia The Witch, Persephone Ephemera Pepper , Pietro Lamarca, Professora Luná Maldita eTiffany Plazza. Também tivemos contribuições de Dara Deon, Giselle, Christy Moon e Miss Dangerr.

Ao longo dos últimos 12 meses, foram 20 textos, dos quais 15 são ensaios e 5, entrevistas. Também realizamos, em parceria com o espaço Zona Cultural, a primeira exibição pública do registro do espetáculo “Mulheres do Pau Brasil” (1991), dirigido por Zé Adão Barbosa e Mário Maya, seguida por uma roda de conversa com Gloria Crystal, Everton Barreto e Lauro Ramalho.

Dandara Rangel Grafia Drag
Dandara Rangel no espetáculo “Mulheres do Pau Brasil” (Dir. Zé Adão Barbosa e Mario Maya A1991).
Recuperação de imagem com IA: Guilherme Bressan.

Entre as linhas escriturais dos textos publicados entre outubro de 2023 e outubro de 2024, além de seguirmos partilhando os trajetos e as trajetórias dos processos de montação, seguimos comprometidos com a abordagem das gongações críticas e com a consolidação coletiva das memórias da montação. Ademais, localizamos uma nova vertente com textos conectados às pesquisas acadêmicas, dando a ver traços de composição do que se mostra uma ciência drag. A seguir, desdobramos cada um desses tópicos.

Gongação crítica: “a biblioteca está aberta”

Uma das vertentes de escrita que continua presente é aquela que promove problematizações sobre as desigualdades e preconceitos reproduzidos nas próprias cenas drag e transformistas. Nomeamos essa perspectiva de gongação crítica, a qual torna evidentes aspectos que precisam ser transformados para que nossos territórios se tornem mais acolhedores e abertos às expressões artísticas heterogêneas. Por essa via, Lady Lazzarus analisa a primeira edição do reality show Drag Race Brasil, considerando que, embora seja importante para fomentar a cena local, o programa acaba por valorizar as estéticas de montação que tendem a se aproximar dos moldes norte-americanos. Já Lorde Lazzarus discute os desafios enfrentados pelos drag kings na cena drag, ressaltando que a reprodução do machismo nesses territórios é responsável pelo apagamento de tais montações.

Em seus escritos, Anubis Blackwood chama a atenção para a ascensão dos movimentos conservadores que tomam como alvo a censura da arte drag, partilhando a luta travada em sua própria cidade. Também tratando da cena local, Giselle aborda os desafios de se inserir na cena drag de Porto Alegre, afirmando a necessidade de mais espaço e oportunidades para novas artistas. Outro texto que apresenta um olhar crítico contundente é o de Miss Dangerr, que problematiza o consumismo exacerbado tão recorrente nos processos de montação drag. Em alternativa, a artista propõe práticas de reutilização de figurinos, destacando a necessidade de se quebrar com o decoro burguês que sugere não repetir looks.

Uma ciência drag: entre os palcos e a academia

Seguindo os passos da transformista Laura de Vison e da drag queen Rita Von Hunty, as drag professoras e pesquisadoras passam a ocupar cada vez mais espaço nas universidades. Com isso, os saberes drag e transformistas passam a ser produzidos pelas próprias artistas, que deixam de ser mero objeto de pesquisa para tornarem-se vozes ativas, levando para os espaços acadêmicos as potências da gongação crítica. Nesse grupo de textos voltados para o desdobramento de pesquisas, Kam Middle Space reflete sobre como a arte drag funciona como ferramenta de autoconhecimento e expressão corporal

Já Persephone Ephemera Pepper investiga o uso de terminologias de gênero na arte drag, buscando uma desconstrução crítica. Em outro texto, a artista trabalha o que chama de “pedagogias drag”, descrevendo suas oficinas e enfatizando a formação de novas artistas. Bruno Arthur Voss Bernardy retoma seu trabalho de conclusão de curso, em que estuda a trajetória da drag queen Cassandra Calabouço. Em sua contribuição, Douglas Ostruca apresenta o primeiro capítulo de sua tese, a qual investiga a cena transformista de Porto Alegre a partir de uma perspectiva micropolítica das montações.

Trajetos e Trajetórias: os processos de montação 

Os textos que abordam questões sobre os processos de montação são recorrentes no Grafia Drag desde as primeiras publicações. Nessa linha, Christy Moon relata sua jornada na arte drag, destacando a evolução de sua persona e a inspiração que encontra nas fases da lua. Mia The Witch compartilha suas referências para a construção de sua expressão drag, destacando a influência de ícones do punk e do glam rock.

Tiffany Plazza fala de suas inspirações no grotesco para compor-se como uma drag monstra. Em seu ensaio, Dara Deon descreve a criação de sua peça “Eu, Chromática”, a qual apresenta seu início com a montação drag, incluindo as referências musicais e estéticas. Ainda nesse conjunto de textos, Juana Profunda discute a implementação do Registro Profissional (DRT) para artistas drag em Curitiba, sublinhando que esse movimento é um marco na valorização e regulamentação da profissão.

 Entrevistas: a herança das montações

Neste terceiro ciclo do Grafia Drag, houve aumento do número de entrevistas, as quais se mostram relevantes na partilha das trajetórias e experiências de artistas que compõem as cenas drag e transformistas. Essa é uma forma de recompor memórias, criando uma teia de narrativas que funciona como herança coletiva dos saberes da montação que são vivenciados nos corpos.

Entre as entrevistadas esteve Ikaro Kadoshi, que, em conversa com Pietro Lamarca, menciona os desafios e as oportunidades no mercado drag contemporâneo. Já nas respostas de Brigitte Liberté para Lady Lazzarus, a drag themônia de Belém do Pará fala de seu projeto artivista de vertente feminista, ressaltando a luta das mulheres por mais espaço na arte drag. Além disso, Liberté tensiona as cenas drag do Sul e Sudeste por reproduzirem em demasia os modelos norte-americanos.

A professora Maldita também trouxe a público duas entrevistas com artistas da cena drag e transformista gaúcha. A primeira foi com Cassandra Calabouço, na qual a artista trata de sua trajetória artística, considerando as transformações em sua trajetória pessoal a partir do encontro com a arte da montação. A segunda foi com Everton Barreto, que, além de contar como Lady Cibele aconteceu em sua vida, também ressalta a importância de se valorizar a história de artistas que vieram antes.

Por fim, incluímos no conjunto de textos publicados uma tradução da entrevista dada pelo coletivo Grafia Drag para a revista americana Canvas, onde abordamos a importância da coletividade na construção de conhecimento sobre a arte drag.

Um brinde aos porvires

Pelo trajeto realizado coletivamente até aqui, percebemos que se mantêm as propostas de pensar criticamente os contextos em que estamos inserides. A partir de nossas vivências, complexificamos as compreensões sobre o fenômeno drag e transformista. Evidenciamos que, mesmo em territórios majoritariamente compostos por grupos minoritários, ocorrem reproduções de relações de poder, as quais precisam ser tensionadas e transformadas. Além disso, com as partilhas sobre os processos de montação e as entrevistas, jogamos luz sobre as trajetórias artísticas e memórias provindas das experiências drag e transformistas.

Uma das novidades deste último ano é a consolidação de textos que apresentam conexão direta com pesquisas acadêmicas desenvolvidas nas universidades. Essa vertente demonstra a ocupação dos espaços de produção de conhecimento por saberes subalternos que carregam a potência de tensionar os regimes de verdade que imperam no meio acadêmico.

Para o futuro, além de seguir investindo nos olhares críticos e propositivos, desejamos dar continuidade à realização de rodas de conversa públicas, trazendo para o debate artistas de diferentes gerações. Gostaríamos também de estabelecer mais parcerias com drags e transformistas das regiões Norte e Nordeste, buscando pistas e inspirações para decolonizar as montações no Sul. Encerramos com um brinde à herança de nossas ancestrais e com a aposta em uma perspectiva abrangente sobre a arte da montação, aberta às expressões heterogêneas e às possibilidades de montação ainda desconhecidas que habitam o porvir.

“Quem tem medo de DRAG KING?”: Uma conversa (difícil) sobre representatividade e oportunidade

Lorde Lazzarus

drag king Egon LaSand
Egon LaSand recebendo a coroa das mãos de Lorde Lazzarus, no Concurso King of Kings – 2023. (Carla Carniel/Reuters)

A origem da arte transformista/arte drag é controversa, mas a maioria das pessoas que apresentou ensaios e estudos até aqui concorda que o transformismo nasceu no teatro, que é filho das artes cênicas. É possível que ele não tenha nascido somente no teatro. O outro progenitor do transformismo certamente é a expressão de gênero que, sendo ditada por uma sociedade que precisava ser organizada e dominada, gerou essa “mutação” no código do gênero, esse hackeamento das expressões ditas masculinas e femininas. Judith Butler, por exemplo, se sentiu provocada pela visão da drag queen Divine ao pensar no que definiria uma mulher na nossa sociedade. Bem, ainda há muito a se investigar sobre a ofício das drag queens, mas… e os drag kings? Surgiram antes das drag queens? Depois? Muito depois? Muito antes? É bastante provável que as pessoas que vão ler esse texto sequer sabem o que são drag kings e como eles se manifestam.

Conforme o website Drag King History, criado pelos drag kings estadunidenses Mo B. Dick e Ken Vegas, que iniciaram uma longa pesquisa sobre a arte dos então denominados male impersonators (pessoas que “imitam” homens), há registros desses artistas já no ano 600 d.C, mais especificamente 618 d.C, na China, durante a Dinastia Tang. O início do que seria a Ópera Chinesa, um dos berços do transformismo – assim como o teatro elisabetano, mas tendo sua história pouco difundida e bastante apagada por se tratar de cultura asiática – uma arte que combinava folclore, dança e música já trazia mulheres interpretando papeis masculinos no palco. Até a iminência do ano 1280 existem registros que mostram que a presença de mulheres nos palcos da Ópera Chinesa.

Inclusive, ainda trazendo referências asiáticas, até hoje permanece vivo e potente o Takarazuka Revue no Japão, um teatro que produz espetáculos musicais e cujo elenco é composto exclusivamente por mulheres. Elas fazem os papeis femininos e masculinos. Criado em 1914 por Kobayashi Ichizō, sua primeira apresentação se deu no dia 1º de abril de 1914, com um elenco composto somente por meninas e adolescentes entre 12 e 17 anos. O objetivo de seu fundador era manter uma companhia teatral que fizesse produções capazes de ser assistidas por todas “as pessoas da família”. O grupo se apresentou no Brasil em 1978, em ocasião do 70 º aniversário da Imigração Japonesa no Brasil.

Atrizes do Takarazuka Revue (Instagram/Divulgação)

A partir do ano de 1600, as representações masculinas feitas por mulheres e pessoas AFAB¹ começam a ocupar o espaço do teatro europeu, mais especificamente na Suécia. Um nome desta época é Elisabet Forsellius. Devido à sua aparência delicada, Elisabet conseguia, com muita frequência, os papeis de jovens meninos no Teatro Real Sueco. Era comum que adolescentes pobres estudassem teatro, pois era a única forma de que uma mulher pudesse receber alguma educação formal nessa situação. Elisabet atuou entre 1785 e 1850, sendo um dos nomes mais prolíficos do teatro real.

A atriz e escritora Colette (1873-1954), autora de peças teatrais como “Gigi” e livros como “Chéri”, atuou como male impersonator ao lado de seu parceiro, “Max” DeMorny, uma pessoa transmasculina, chocando a sociedade com seus atos que envolviam sensualidade e comicidade. Recentemente, por conta de uma cinebiografia lançada tendo por protagonista a atriz Keira Knightley, a vida de Colette ganhou popularidade entre a comunidade LGBT mais jovem, e trouxa à tona os feitos de uma mulher bissexual em época de extremo conservadorismo sexual.

Colette e Max DeMorny em cena (Arquivo Best France/Internet)

E a história dos drag kings não se resume somente às mulheres, como vimos acima a participação de uma pessoa transmasculina² num cabaré de variedades ao lado de sua parceira. Claude Cahun (1894-1954) foi um artista surrealista que se definia como pessoa de gênero neutro. Sem assumir nem o feminino e nem o masculino, Claude registrava em suas fotografias a fluidez de sua persona artística, e pode ser considerado um dos primeiros artistas assumidamente não binários que se tem registro. Hoje vemos muitas pessoas trans não binárias também se expressando através arte drag king e enriquecendo sua história, criando novas estéticas e práticas performáticas.

Claude Cahun (Jersey Heritage Collections).

Até aqui vimos que a história dos drag kings não começou com a estética andrógina que se viu popularizada nas décadas de 1970 e 1980, mas muito antes do que se imaginava. E isso que foi apresentado aqui é até onde a história foi até agora, logo sabemos que podem haver registros de manifestação drag king ainda por serem descobertos.

É importante registrar que um drag king estava presente em um momento histórico, que foi o Stonewall Riot, em 28 de junho de 1969, data que se tornou o marco da representação do Orgulho LGBT+ através de Marchas e Paradas da Diversidade no mundo todo. Stormé DeLarverie, um dos mais populares drag kings de sua época, estava ao lado de Marsha P. Johnson e Sylvia Rivera durante o confronto em Stonewall. Sendo mulher, lésbica e negra, sua figura em um momento tão importante da história foi apagada aos poucos, a ponto de raramente ser lembrada quando a história de Stonewall é contada. Stormé atuou em espetáculos e cabarés, sendo o único drag king negro a ocupar o palco do Jewel Box Revue. Ela também inspirou muitas outras jovens mulheres a “se vestir como homem”.

Stormé Delaverie e drag queens (Schomburg Center for Research in Black Culture, NYC – GQ Magazine/Reprodução)

A partir de Stormé, vários drag kings tomaram lugar em palcos importantes da noite estadunidense, conforme a linha do tempo estudada por Mo B. Dick em seu Drag King History. No ano de 2019, o drag king Landon Cider vence o reality show “Boulet Brother’s Dragula”, sendo assim o primeiro artista do gênero a alcançar projeção internacional por conta da popularidade televisiva. Kristine Bellaluna, a artista por trás de Landon Cider, tem hoje quase 260 mil seguidores em sua conta de Instagram, e se tornou referência para várias pessoas que querem atuar como drag kings.

Landon Cider (Instagram/Reprodução)

Antes disso, já havia no Brasil uma forte movimentação drag king se desenvolvendo e lutando por espaço. Lorde Lazzarus iniciou sua trajetória na arte da montação em 2001, em Santa Catarina, e desde então vem desenvolvendo ações e eventos para o fomento da arte drag king no Brasil. Criou o CENSO DRAG KING, pesquisa que já contou com a participação de mais de oitenta pessoas, e em 2021 criou também o primeiro concurso de drag kings do Brasil, o Concurso King of Kings, que já conta com duas edições, uma online em 2021 (por conta da pandemia de Covid-19) e uma presencial em 2023, que ganhou um grande destaque na mídia nesta sua última edição. No ano de 2013 nasce o Cabaret Drag King, criado por Adriana Prates na Bahia, e por onde passaram kings pioneiros como Tonhão, Kinn Spada e Caio Belsetto. O coletivo Drags do Maktub de Ilhéus também conta com pesquisa drag king e tem como protagonista o king Julian J. Glover. No Norte, Príncipe Negro, persona artística de Cedric Ramos, é um drag king pioneiro em sua região (por muito tempo foi o único drag king do Pará). Em 2017, Don Valentim, persona artística do artista trans Valentim Dias, nasce na cidade de São Paulo. Consegue muito destaque na mídia e participa do documentário All that Drag em 2022. No sul do país (Curitiba/PR), em 2018, nasce o Coletivo Kings of the Night, da artista Rubia Romani. Vários drag kings já passaram pelo coletivo e ainda fazem parte dele, como: David Grelow, Juanz Bordello, Wal di Nylon, Netto, Kristo, Lucifernandes, dentre outros. Em 2019, no Rio de Janeiro, um coletivo de artistas composto por Renat Ferrer e Juca criou a experimentação Piratas de Gênero, que consistia em fazer montações de drag king com as mais variadas coisas, tais quais: os próprios cabelos, pelos do corpo, alimentos como macarrão e plantas. Juca se sentiu inspirado por Paul B. Preciado, filósofo transgênero, a promover essas oficinas de montação de onde saíram posteriormente muitos drag kings.

drag king Lorde Lazzarus
Lorde Lazzarus em 2003, em Camboriú/SC (Arquivo pessoal)

Mas, agora vem uma outra pergunta: se os drag kings estão aí há tanto tempo e há uma cena forte se desenvolvendo em quase todo o Brasil, por que não os vemos nas festas e nos diversos eventos LGBT+ que acontecem na noite e fora dela (como os drag brunches, que estão se tornando cada vez mais populares)? A resposta: misoginia e transfobia. E o que é mais decepcionante: isso vem de dentro da comunidade LGBT na grande maioria das vezes.

Por ser uma arte AFAB – que agora avança e abraça também homens cis – a arte dos drag kings é desenvolvida por mulheres, pessoas trans não binárias AFAB e pessoas transmasculinas, grupo que por si só já sofre bastante preconceito quando encontra a cisnormatividade da letra “G” da sigla. Muitos homens cis homossexuais, mesmo os adeptos da arte da montação, com anos de atividade e expressividade, não aceitam dividir seus espaços e palcos com pessoas AFAB. Isso já gerou muita discussão quando pessoas AFAB começaram a aparecer mais e mais na cena atuando como drag queens. A comunidade LGBT entendia que: AFABs poderiam se expressar como drag kings e AMABs³ poderiam se expressar como drag queens, e isso não poderia ser mudado. O apego ao status de female impersonator, ainda muito comum dentro da arte transformista/drag, disseminada massivamente pelo reality show RuPaul’s Drag Race, impunha que mulheres, por exemplo, não poderiam se montar como drag queens por já estarem dentro do espectro de gênero “correspondente” a elas. E o que acontece com os drag kings?

Por trazer em sua estética e em seus números artísticos uma sátira da masculinidade hegemônica, machista, refém do patriarcado e geralmente tóxica, a arte drag king incomoda muito os homens cis de dentro da sigla LGBT. Também se concebeu a ideia – errada – de que drag kings são artistas demasiado “politizados” (como se isso fosse algo pejorativo) e que seus shows se resumem a ridicularizar os homens e o status quo. Também há um forte consenso que kings não usam figurinos ou caracterizações tão elaboradas como as drag queens. Mas, se uma pesquisa simples for feita nos buscadores da Internet, o que se vê é exatamente o contrário. Drag kings são artistas que apresentam o mesmo refinamento que as drag queens, e exploram seus talentos das mais variadas maneiras: dublando, dançando, cantando, atuando na comicidade, dominando habilidades circenses e mais uma miríade de coisas diferentes. Os kings também celebram masculinidades não tóxicas, feminilidades, homenagens a grandes ídolos e uma variedade de performances que merece espaço e palco em todo e qualquer lugar.

Vemos que é difícil para homens cisgênero da comunidade LGBT assumirem que são, essencialmente, misóginos. Por serem pessoas que se relacionam com seus iguais, ver uma mulher dentro dos de seus espaços pode ser considerado uma ameaça. Os homens cis tomaram para si o protagonismo da comunidade LGBT, esquecendo que, nas vertentes artísticas, pessoas transgênero ainda foram e são pioneiras na grande maioria dos segmentos. A arte transformista latino-americana e a brasileira são artes paridas por pessoas trans e travestis. O gráfico da violência aponta para os homens cis porque estes podem estar mais presentes na vida noturna e nas ruas do que as mulheres lésbicas, bissexuais e trans, por exemplo (sem esquecer das demais pessoas AFAB). Obviamente que a violência vai atingir as pessoas que estão expostas, e por conta da vulnerabilidade social e da prostituição, muitas vidas de mulheres trans e travestis são ceifadas todos os anos. Homens cis também sofrem com as violências, algumas fatais, mas que se dão também por exposição.

“Os dois grupos que sofreram mais violência, reunindo 90,5% dos casos, foram os homens gays (45,89%), com um total de 145 mortes; e as travestis e mulheres trans (44,62%), com 141 mortes. As mulheres lésbicas representam 3,80% das mortes (12 casos); os homens trans e pessoas transmasculinas somam 2,53% dos casos (oito mortes).”

(Agência Brasil de Comunicação, 2022).

Para as pessoas que socializaram como mulheres (AFABs), sair de casa e se expor ainda é um tabu. A “boa menina”, a “boa mulher”, a “futura mãe” não pode se “andar pelas ruas”. Sem contar o medo que essas pessoas têm de serem abordadas, roubadas e o pior: serem violentadas. Por esse motivo, as violências das quais elas são vítimas ocorrem dentro de casa (abusos sexuais, agressões físicas e psicológicas, dentre outras violências), e algumas das mortes se dão por suicídio (no caso dos homens trans). Só neste ano, o IBRAT (Instituto Brasileiro de Transmasculinidades) já noticiou a morte de, pelo menos, quatro homens trans. Pessoas AFAB vivem situações de agressão e violência caladas – ou são silenciadas. Também existe muita subnotificação da quantidade de suicídios que acontecem todos os anos, além da falta de denúncia dos agressores por parte das vítimas, por puro medo de fazê-lo e sofrer ainda com as consequências. Precisamos, infelizmente, tocar nesse assunto delicado para seguir esboçando como a misoginia (e agora a transfobia, considerando as pessoas transmasculinas, por exemplo) impede que manifestações como a da arte drag king sejam celebradas e tenham o mesmo espaço que a arte das drag queens.

Neste ano ocorre a terceira edição do Festival Realness, na cidade de São Paulo, famoso por trazer participantes do reality show RuPaul’s Drag Race para o Brasil, e mesclar a participação dessas artistas com artistas locais. Estamos em 2024, terceira edição do festival, e é a primeira vez que um drag king vai se apresentar neste evento tão grande. No flyer de divulgação, parece simbólico o espaço que os kings ocupam dentro desse segmento: o nome de Pietro Lamarca é o último no line de atrações.

fesival Realness
Flyer de divulgação do Festival Realness de São Paulo (Instagram/Reprodução)

Que as mulheres artistas da comunidade LGBT sofrem com a misoginia é algo bastante óbvio, conforme relatos que recentemente elas têm trazido para suas redes sociais, no formato de cards ou vídeos, questionando as atitudes dos homens cis que atuam como drag queens e até do público masculino dos eventos que frequentam. Mas, e quanto à comunidade trans não binária AFAB e transmasculina? Conforme Ian Habib, pessoa pesquisadora e fundadora do MUTHA BRASIL – Museu Transgênero de História e de Arte, não é errado dizer que o que é praticado contra essas pessoas também possa ser categorizado como misoginia, pois ainda não temos um termo cunhado como mais adequado. E como a misoginia se dá? De formas sutis e não sutis como: acreditar que o trabalho de pessoas AFAB careça de pesquisa, polidez e tem apresentação inferior comparada aos demais artistas da comunidade LGBT, que o corpo AFAB seja objeto de vergonha e cause repulsa quando exibido da mesma forma que homens cis expõem seus corpos na arte transformista/drag, do assédio que também acontece em ambientes de ensaio, camarins e lugares não públicos, quando pessoas AFAB são tocadas sem sua permissão ou precisam responder perguntas invasivas acerca de sua vida pessoal,  identidade de gênero ou orientação sexual.

A falta de drag kings ativos no meio artístico se dá, essencialmente, por misoginia. O público não chega a conhecer e experimentar a diversidade dessa arte porque é privado disso, com produtores fazendo com que kings se apresentem somente em eventos específicos ou ainda colocando-os como atração pela cobrança de representatividade, e não por acreditarem que drag kings possam entregar números artísticos até melhores que as drag queens. Infelizmente, ainda são poucos os drag kings que se arriscam a participar de concursos não exclusivos, a enfrentar um line up composto quase que totalmente de drag queens – em sua maioria homens cis – ou tolerar ver sua arte encaixotada como “colocar um terno e um bigode e imitar qualquer coisa parecida com um homem”.

Tenderoni fez história ao ser o primeiro drag king a vencer o concurso Drag Queen of the Year em 2021, produzido por uma das vencedoras de RuPaul’s Drag Race, Alaska Thunderfuck. Apesar de estar construindo uma carreira sólida com seus shows e com sua presença nas redes sociais, Tenderoni engrossou uma polêmica que tomou conta do microblog X (antigo Twitter), quando a drag queen Naysha Lopez falou em uma viewing party que não acha pertinente que kings se unam às queens na competição televisiva de RuPaul Charles. O fandom do Drag Race não se mostra nada empático às lutas de kings do mundo todo para participarem do programa, e o comportamento de colegas drag queens como Naysha Lopez não faz com que as coisas evoluam positivamente. Ela expressou publicamente algo que muitas delas pensam e falam entre si. A grande maioria dos homens tem medo de competir com pessoas AFAB. E por que? Porque sabem que elas podem ser tão boas ou melhores do que eles.

Tenderoni (Evan Jenkins/New York Times)

Só aqui foi possível reunir muito acerca dos drag kings. Agora imagine que: cada pessoa que se interessa por drag queens fizesse a sua pesquisa sobre essa arte que fica tão precarizada de atenção e valorização? Drag kings também merecem e devem estar na TV, nos concursos – sendo tratados da forma correta e pelos pronomes corretos – nos mais variados eventos, nas grandes festas e nos festivais. E que seus nomes, em algum momento, possam encabeçar o topo da lista das atrações e sejam responsáveis por levar o público a todos esses lugares.

***

  1. AFAB: “Assigned Female At Birth” – pessoas designadas como mulher ao nascer
  2. Max DeMorny usava trajes masculinos e referia-se a si no masculino, usando pronomes masculinos e vivendo como homem
  3. AMAB: “Assigned Male At Birth” – pessoas designadas como homem ao nascer

Referências

https://dragkinghistory.com

https://kageki.hankyu.co.jp/english/index.html

https://www.culturajaponesa.com.br/index.php/tag/teatro-takarazuka

https://www.bbc.com/culture/article/20230125-colette-the-most-beloved-french-writer-of-all-time

https://www.imdb.com/title/tt25364172

https://gamarevista.uol.com.br/sociedade/quando-a-masculinidade-se-desmonta

https://agenciabrasil.ebc.com.br/direitos-humanos/noticia/2022-05/numero-de-mortes-violentas-de-pessoas-lgbti-subiu-333-em-um-ano

https://www.bustle.com/entertainment/tenderoni-pride-yearbook-favorite-drag-kings-anti-drag-laws

https://www.instagram.com/p/C4jPL_OPolI/?img_index=1

https://www.instagram.com/transmascstudies

Drag para todes? O machismo que (ainda) invisibiliza Drag Kings

Gabi Coiradas*

“Acredito em fazer a diferença fazendo pequenas reflexões e compartilhando-as amplamente. procuro provocar, aborrecer, incomodar, irritar e divertir“

J. Jack Halberstam (The Drag King Book, 1999).

O discurso de que drag é arte e não há correlação com gênero é relativamente recente.

No início dos anos 2010, Rupaul’s Drag Race virou os holofotes do mundo para o transformismo – que até então era visto como uma manifestação artística à margem, voltada para um nicho. De lá para cá, e dentro do próprio programa, surgiram diversas questões e muitas barreiras foram derrubadas por artistas em relação a quem “pertence” a arte drag, a qual por muito tempo foi dominada por homens cisgênero gays. Vimos muitas mulheres trans brilharem e algum espaço para a não binariedade e mulheres cis – ainda que não exatamente na franquia principal, nos EUA – nas passarelas do maior reality show drag do mundo.

Porém, fora da tela, a realidade é a de que o mercado só absorve e fomenta drag queens e massacra expressões artísticas que não se voltam à performance do feminino, principalmente a arte drag king. Particularmente, não creio que seja uma coincidência que tal arte seja performada, em maioria, por mulheres cis e pessoas transmasculinas e não bináries – justamente as que sofrem maior invisibilização dentro do mundo drag, e mesmo na própria sigla LGBTQUIAPN+.

Há muito tempo, drag kings entregam a performance do masculino em suas diversas vertentes: sátira da masculinidade hegemônica, exaltação das diversas masculinidades existentes, fluidez de gênero. Tivemos uma amostra de até onde pode chegar a qualidade de um artista drag king ao ver Landon Cider, artista dos EUA, ganhar o programa Dragula, reality show voltado a expressões artísticas drag diversas. Do ponto de vista técnico/artístico, ele fez muito mais do que já vi em muitas runways do mainstream. E mesmo assim, até hoje recebe mensagens em suas redes sociais com o teor “por que insistir em drag king? Ninguém gosta”. A performance de gênero dos drag kings é totalmente invalidada.

Então, por que as portas ainda são fechadas diariamente em nossas caras? Por que é preciso ter duas, três vezes mais refinamento e polimento artístico que uma drag queen para ser meramente considerada a nossa contratação ou reconhecido o nosso talento?

Landon Cider drag kings
Landon Cider, primeiro Drag King a vencer um reality show na tv.

A resposta é sempre o veneno que habita a sociedade desde que o mundo é mundo, e que muita gente pensa não circular na comunidade LGBTQIAPN+: o machismo.

O mercado consumidor de drag ainda é predominantemente formado por homens cisgênero que, mesmo sendo parte da comunidade, reproduzem os mesmos mecanismos que mantêm a sociedade patriarcal em pé, e um deles é não permitir que mulheres cis e pessoas que foram designadas mulheres cis um dia façam parte do clube, pois drag sempre foi “coisa de gay”. O mesmo machismo que, ironicamente, relega ao ostracismo homens cis gays fora do padrão de beleza ou que já atingiram os 30, 35 anos. É algo estrutural, de uma cultura que já não serve mais para nós hoje e precisa ser repensada     .

Resulta disso que vemos em todo lugar, não só no Brasil, as baladas e boates cheias de performances, hostess e presenças VIP de drag queens (e, mesmo entre elas, nota-se a reprodução exacerbada da feminilidade hegemônica/padrão, reduzindo o trabalho de corpos gordos, pretos e travestis). Muitas vezes, elencos de eventos de vinte artistas não contam com um drag king sequer, ou, se contam, são homens cis. Não é velado, e talvez nunca tenha sido.

É claro que não há um veto em relação aos drag kings fazerem o que fazem, tanto que houve um certo “boom” de artistas do gênero ao redor do mundo. Mas, como estamos inseridos em um sistema econômico capitalista, é impossível não fazer uma análise do mercado. Arte também é trabalho, pode (e deve) gerar lucro, para que seja aprimorada. Ninguém paga para trabalhar, por que o artista deveria fazê-lo? Afinal, como investir em si mesmo e na sua arte sem retorno financeiro? Drag é caro para todes. Por isso, é muito comum que drag kings se organizem em coletivos: além de a chance de conseguir trabalhos “em bando” ser um pouco maior, cria-se uma rede de apoio para quem ainda não desiste de tentar abrir espaço e ter lucro.

Kings of the Night drag kings
Coletivo Kings of the Night, Curitiba/PR.
Arquivo pessoal da autora.

Já ouvi de muitas pessoas, várias drag queens, que se for atrás, se tiver um bom portfólio, network, “vender seu peixe”, consegue. Sabe aquele papo da meritocracia que a gente sabe que é uma baita falácia? É exatamente esse, mas com glitter. Não adianta drag kings baterem em portas de estabelecimentos que chegam a emitir frases como “não queremos mulheres trabalhando conosco (sic)”. E acreditem, não são raros. E quem educa esses estabelecimentos assim é justamente o público que consome. Conseguem perceber o looping que o machismo pode proporcionar?

Meu objetivo com este texto passa bem longe de qualquer hostilidade a artistas drag queens e/ou homens cis gays, pois somos uma comunidade. Nada nos torna mais fortes do que a união e o suporte mútuo, sejam veteranes, sejam novates, e muitas pessoas que alcançaram um lugar ao sol trazem os drag kings para perto em seus eventos ou divulgam seus shows e conteúdos. O que eu desejo, de fato, é um espaço de reflexão e conscientização sobre ser aliado de performers que lutam para continuar exercendo a sua expressão artística. A competição que o machismo cria é, na verdade, um moinho de vento: ninguém “toma o lugar”, pois este nunca existiu, a arte drag não pode ser reivindicada por um gênero. É sobre praticar de fato o mote “drag é para todes”. É sobre perceber que o machismo afeta a sua própria arte quando padroniza o que é uma drag queen bonita ou não. É gerar na cabeça de quem já tem espaço consolidado alguns questionamentos, como: o que eu faço pela diversidade do mercado drag da minha região? Valorizo e dou suporte a outras expressões artísticas que não sejam a minha? Consigo perceber que o mercado favorece e privilegia a minha expressão artística? Uso a minha voz para que isso seja amenizado?

Também tenho a intenção de provocar a reflexão entre as pessoas que consomem a arte drag: Estou reforçando padrões que a sociedade criou para oprimir? Eu contribuo para invalidar performances de gênero diferentes da feminina? Meu gosto foi moldado unicamente por reality shows? Prestigio a arte drag ao meu redor também, ou somente grandes produções estrangeiras? Tenho a mente aberta para conhecer outras expressões de arte drag e performances de gênero?

Esse é um convite para pensar fora da sua própria bolha e compreender, por exemplo, por que a expressão King é “tolerada” ou aclamada quando é realizada por alguém que é drag queen primariamente, como aconteceu em alguns momentos de Drag Race, com Victoria Scoone e Cookie Kunty, mas invisibilizada, desqualificada, quando realizada por demais artistas.

Em certa ocasião, ouvi uma frase que ficou tatuada na minha mente: Se eu consigo espaço, vou lá e faço caber mais gente nele. É assim que nós, LGBTQIAPN+, chegamos aonde chegamos. A era GLS ficou na década de 80, e tudo o que já derrubamos de preconceitos e dogmas artísticos também deve ficar por lá. Ninguém tem o poder de dizer qual drag é “válido” ou “verdadeiro”.

Tenho consciência de que posso estar batendo portas atrás de mim ao abraçar algumas lutas, mas ninguém corta mato sem que as próprias mãos sangrem no processo. E se as portas fecham para a equidade e a diversidade, isso diz muito sobre a madeira que as compõem. O que eu desejo mesmo é que exista todo tipo de arte drag em todos os lugares possíveis, com uma remuneração digna para artistas. 

Não existem vantagens em ser invisível.

Como citar este texto

COIRADAS, Gabi. Drag para todes? O machismo que (ainda) invisibiliza Drag Kings. Grafia Drag. 2023. Disponível em: <https://www.ufrgs.br/grafiadrag/o-machismo-que-ainda-invisibiliza-drag-kings/>. Acesso em: 07. Ago. 2023.

*Gabi Coiradas faz o drag king Pietro Lamarca há 5 anos, em Curitiba-PR, e tenta levar a arte para todo lugar que consegue. Primeiro artista drag king a performar no Drag Brunch Brasil, de Ikaro Kadoshi, e primeiro a performar na franquia brasileira do Hard Rock Café. Membro do coletivo Kings of the Night. Ativista da arte drag king.

Drag: expressão artística transformadora

Ruby Catuaba

Aos poucos, passam a ser mais recorrentes nas mídias as representações na mídia de pessoas trans, não binárias e GNC (Gender Non-Conforming), o que escancara as centenas de possibilidades da expressão humana em relação a arte e cultura. Através do contato com a internet pude entender muito mais sobre a comunidade LGBTQIAPN+ e perceber o espaço coletivo que construímos juntes a partir dos distintos caminhos que trilhamos. 

Assim como na vida de modo geral, na arte drag encontra-se manifestações da diversidade humana, pessoas de todos os tipos e lugares com suas contribuições e perspectivas únicas. Cada drag traz consigo suas vivências, experiências e conhecimentos acumulados ao longo do tempo. São fantásticas as formas de abordagem que encontramos para compartilhar conteúdos e conhecimentos sobre os mais diversos temas, como, moda, arte, música, dança, design e marketing.

É partindo da etapa de explorar possibilidades que nos vemos transformados em drag queens, drag kings e drag queers. Quebramos as barreiras que nos limitam e nos excluem, usando a arte de maneira transformadora para criar espaços e oportunidades onde cada pessoa possa expressar-se livremente. 

expressão artistica transformadora
Foto: Kamaji Ogino
Fonte: CC Pexels

Por meio da arte pude me conectar com pessoas de diferentes expressões de gênero e de diversos modos de se fazer drags. Os exemplos que eu vi em hyperkings, hyperqueens, transformistas, drag queens, drag queers e drag queens foram fundamentais durante a formação da minha persona que está em constante expressão e transformação. 

Tive inspirações com drags como Lady Lazzarus, Venus Envy, Travis Fiero, John Ferri Venti, Naomi Smalls, Miss Fame, Violet Chachki, Dallas De Vil, Marcia Pantera, Vlada Vitrova, Danny Ma Fanny, Desmond is Amazing, Dima Arrest, Sugar and Spice, Manuel Fenty, Shea Couleé,  Sasha Velour, Manny Dingo, Magna Stone, TJ MAXXX, Rogue, Don Valentim, King Baba Moon, Rud Fiamino, Milo de Mix, Donatellu,  Richard Energy, Arrietty, Targét, Dollya Black, Graveyardvomit, Aurah Sin e Divo Ariel. Destaco ainda artistas como Candy Boom, Inn Sonya, Stella Puzzle Pride e Toxy Petrova que me acolheram e formaram uma família que me incentivou sempre a buscar novas ideias e a pensar fora das caixinhas binárias do padrão cisheteronormativo. Além desses citados, há sempre a inspiração através do contato com maquiadores, designers e artistas de todos os tipos. 

Foi a partir do experimento de possibilidades que surgem com a arte drag queen, que eu, Ruby Catuaba, pude expandir minha expressão de gênero e explodir a categoria binária que me impuseram. É a partir dessas vivências artísticas que me descobri novamente enquanto pessoa e artista. Isso me deu base durante minha transição de gênero e durante meu início na arte drag king. 

Drag king expressão artistica transformadora
Foto: Fernando Capetillo.
Fonte: CC Pexels

De maneira sincera, digo que através da arte drag queen e da arte drag king encontrei um espaço transformativo. Passei a construir e a inventar meu próprio caminho, que em diversos aspectos se choca contra os padrões cisheteronormativos de comportamento e expressão que me foram impostos. Atualmente me afirmo e vivo como uma pessoa trans, não binária e GNC e através das minhas descobertas artísticas permito-me expressar livremente de maneiras libertadoras. 

Pensando no quão importante foi, para mim, ter contato com diversas pessoas através da internet, opto por fazer das minhas mídias sociais (Instagram e Twitter) um lugar onde compartilho minhas vivências e abro espaço para que outras pessoas se inspirem e passem a experimentar novas possibilidades de expressão. Embarcar nessa jornada artística pode ser o seu caminho para a autenticidade, permita-se questionar, explorar o desconhecido e testar sua expressão de gênero.

‘Toda forma de drag?’  A falta de representatividade AFAB* em reality shows brasileiros

Lady Lazzarus

*AFAB: Assigned Female at Birth – diz-se das pessoas “designadas mulheres ao nascer”. Pode identificar mulheres cisgênero, pessoas trans não binárias transmasculinas, transmasculines em geral e homens trans.

Toda forma de drag? Nia Cardalos e Toni Colette
As atrizes Nia Vardalos e Toni Colette interpretam Connie e Carla no filme homônimo. Elas são as drag queens mais bem sucedidas de Los Angeles. Ninguém sabia que elas eram mulheres cisgênero.
Foto: Divulgação

O Brasil vive a febre dos reality shows drag. Influenciado por RuPaul’s Drag Race, muitos produtores brasileiros estão trazendo à TV competições similares, envolvendo desafios, criação e desenvolvimento de persona drag e, agora, com o CARAVANA DAS DRAGS, até o enaltecimento da cultura nacional e regional. Mas será que os profissionais de casting estão recrutando artistas na sua pluralidade – e isso inclui representatividade de gênero – ou seguem reproduzindo preconceitos que a própria atração criada por RuPaul Charles admitiu ter por muitos anos, que é a de não incluir AFABs em seu programa?

O primeiro AFAB a participar da franquia RuPaul’s Drag Race foi Gottmik, homem trans de 26 anos, que já atuava como drag queen antes da transição social e corporal. Gottmik integrou o elenco da 13ª temporada do programa em 2021. Foram necessários quase treze anos para que a produção aceitasse que uma pessoa AFAB pudesse competir entre homens cisgênero e pessoas AMAB (Assigned Male at Birth – designadas homens ao nascer – no caso de mulheres trans e travestis). Nos spin-offs do reality em outros países, Victoria Scone foi a primeira mulher cisgênero a integrar o elenco do Rupaul’s Drag Race UK (2021), voltando posteriormente para o Canada’s Drag Race: Canada vs. the World, em 2022. Agora, o Drag Race España anunciou em seu elenco a drag queen Clover Bish, outra mulher cisgênero, que competirá na terceira temporada da atração no país. 

RuPauls Drag Race Gottmik AFAB
Gottmik, o primeiro AFAB (homem trans) a participar do reality RuPaul’s Drag Race.
Foto: Youtube

Foram 196 participantes até a 14ª temporada do reality show, mas apenas um desses era uma pessoa AFAB – isso falando apenas da franquia estadunidense. Admitindo que RuPaul’s Drag Race não só tem influenciado a comunidade de transformistas e drag queens (e até de drag kings) do mundo todo e que, de alguma forma, dita os “padrões” que a arte segue, é possível imaginar como devem ficar frustrados os perfomers AFAB que, todos os anos, são completamente ignorados por esse fenômeno, chegando a ter suas práticas artísticas invalidadas e conseguindo muito menos trabalho – ou quase nenhum – do que as pessoas AMAB dessa história. 

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Agora, vamos falar da NOSSA realidade: o Brasil. Nosso país tem uma história incrível com o transformismo/arte drag, considerada aqui uma manifestação artística muito respeitada até mesmo em períodos conturbados como a Ditadura Militar e o governo Bolsonaro. A drag queen brasileira Pabllo Vittar é, atualmente, a representante desta arte mais seguida no mundo no Instagram (12 milhões de seguidores). Pabllo rompeu barreiras ao fazer música com produtores e artistas estrangeiros e estabeleceu até mesmo uma nova identidade para drag queens brasileiras. Antes dela, obviamente, temos as nossas incríveis veteranas, as “Divinas Divas”, em sua maioria mulheres trans, que construíram carreiras sólidas e referenciadas aqui e no continente europeu, e serviram por muitos anos de referência não só para outras artistas drag/transformistas, mas para atrizes, performers e cantoras nacionais. A arte transformista brasileira ganhou palco em programas de TV, cinema e até novelas muito antes do fenômeno de RuPaul’s Drag Race chegar às telas nos Estados Unidos. Após a popularização do reality estadunidense por aqui, o primeiro programa brasileiro de TV com drag queens foi o DRAG ME AS A QUEEN, de 2017, no canal E!, que era  uma réplica nacional do DRAG U, criado por RuPaul Charles. A atração era capitaneada por Ikaro Kadoshi, Penelope Jean e Rita Von Hunty e proporcionava uma experiência de montação para mulheres cisgênero. As três drag queens ajudavam as mulheres no processo de investigação e criação da persona drag delas e as montavam por um dia. Ou seja: por UM DIA as mulheres poderiam “ser drag queens”. Um dos talentos que avançou do programa para as baladas, festas e eventos foi a drag queen Morana Evermore, até hoje uma artista bastante requisitada no estado e na cidade de São Paulo.

Toda forma de drag? Morana Evermore
Morana Evermore, drag queen de São Paulo, “nascida” no programa DRAG ME AS A QUEEN.
Foto: Divulgação

Este formato de programa, tanto o de RuPaul como o brasileiro, se analisado com cuidado, não se tratava de uma experiência drag genuína para mulheres (ou pessoas AFAB). Como por muito tempo o mito de que pessoas AFAB não poderiam atuar como drag queens/transformistas foi muito forte, parecia pertinente oferecer a elas essa vivência através das mãos de “drag queens de verdade” – pois também por muito tempo a grande maioria das mulheres, dentro e fora do Brasil, eram denominadas como “falsas queens” (faux queen). Se drag é uma arte como qualquer outra, mas também é uma forma de hackear e brincar com gênero, por que ela não pode ser explorada totalmente por certos grupos de pessoas? Por que é necessário que um homem cisgênero que atua como drag queen “monte” uma pessoa AFAB para que ela se sinta validada artisticamente? É como se disséssemos a uma criança que ela pode “ser o que quiser quando crescer”, desde que ela respeite certas “condições”. Por um dia, podemos sonhar com a maquiagem exagerada, o brilho das roupas e os grandes palcos. Para fazer disso profissão, talvez não. 

Em novembro de 2020 estreou na Netflix um segundo programa dedicado às drag queens, que lembrava um pouco o formato do DRAG ME AS A QUEEN. NASCE UMA RAINHA, apresentado por Alexia Twister e Gloria Groove, contou com seis episódios e em cada um deles uma pessoa seria “transformada” numa persona drag idealizada por si mesma e que teria por mentora/madrinha um outro artista brasileiro(a). Neste programa pudemos ver a presença de dois AFABs. No terceiro episódio “nasce” o drag king Carlão Sensação, persona drag de Caju Bernardes – que inclusive trouxe uma discussão muito pertinente acerca da arte drag king nas mídias e nas redes sociais – e Ginger Moon, drag queen e artista burlesca que atua como mentora num dos episódios. Ginger Moon é mulher cisgênero e integrante de um movimento pioneiro de AFABs em São Paulo, o Riot Queens. Até então, NASCE UMA RAINHA foi o primeiro e único programa de drag queens brasileiras a colocar dois AFABs na TV. Apesar de ter seu formato elogiado e contar com o carisma de Gloria Groove, uma das cantoras drag mais famosas do país, a atração não foi renovada para uma segunda temporada. 

Carlão Sensação Toda forma de drag?
Carlão Sensação, um dos pouquíssimos AFABs num reality brasileiro (NASCE UMA RAINHA).
Foto: Divulgação

Depois de NASCE UMA RAINHA, veio o reality para drag queens cantoras, produzido pela HBOMAX, o QUEEN STARS BRASIL, em 2022. O QUEEN STARS BRASIL foi a primeira produção televisiva de competição entre drag queens que mais se aproximou do formato de uma atração da franquia RuPaul’s Drag Race. Antes disso houve a ACADEMIA DE DRAGS, que contou com três edições transmitidas via Youtube, e vários outros concursos online e shows de talentos variados feitos pelos mais diversos produtores, e que tiveram como plataforma o Youtube e o Instagram.

O QUEEN STARS BRASIL, apresentado por Pabllo Vittar e pela cantora Luisa Sonza, contou com 20 participantes de vários lugares do Brasil. Não havia nenhum AFAB no elenco do reality. Focado em canto, as drag queens competiram em desafios diversos por um prêmio de R$ 100 mil reais, sendo que as três finalistas formariam um trio “drag” de cantoras com direito a um contrato para produzir música com a Universal Music.  Diante de toda a diversidade de performers que temos no Brasil, as equipes de casting não foram capazes de colocar no elenco uma pessoa AFAB sequer. O reality também sofreu críticas com relação às outras representatividades: havia poucas pessoas negras, gordas e poucas pessoas trans (AMABs, no caso). Apenas uma participante se declarou abertamente trans não binária (Ashilleyy Extravaganzza), levando em consideração o período em que a atração foi transmitida. O público também criticou o formato do programa, que eliminou várias drag queens em dois episódios, não dando assim chance para que o público conhecesse o trabalho de cada uma delas. 

No dia 14 de abril deste ano estreou no streaming do Prime Video a competição intitulada CARAVANA DAS DRAGS. Produção de Tatiana Issa e tendo como apresentadores Ikaro Kadoshi e Xuxa Meneghel, a atração já sofreu críticas e backlash antes mesmo da estreia, considerando o background de Xuxa e controvérsias de sua carreira no passado. O programa foi anunciado ainda em 2022 e como toda produção do gênero, não se soube muito sobre o processo de seleção de artistas para compor o elenco. Quando do anúncio da estreia, soubemos apenas que haveria 10 participantes e entre elas, nenhuma pessoa AFAB. 

Até aqui podemos ver que, à frente de RuPaul’s Drag Race, as produções que envolveram talentos drag brasileiros nos últimos dez anos trouxeram à TV mulheres trans, travestis e pessoas trans não binárias AMAB, mas apenas uma produção trouxe dois AFAB (um na condição de participante e outra na condição de mentora). São cerca de trinta e quatro participantes AMAB (94,4%) para apenas dois participantes AFAB (5,6%). Isso seria quase 1 participante AFAB para cada 20 AMAB. 

Clover Bish RuPauls Drag Race Espanha
Clover Bish, participante da terceira temporada do Drag Race Espanha, é a segunda mulher cisgênero a competir no programa, mas fora da franquia principal.
Foto: Divulgação

Ainda este ano foi confirmada a gravação do spin-off brasileiro de RuPaul’s Drag Race. O processo de casting se deu ano passado. O vídeo de audição pedia fotos e gravação de vídeos com os figurinos das possíveis participantes, um número de dublagem do repertório da artista, um número de dublagem de uma música de RuPaul Charles e a gravação de dois personagens para o quadro Snatch Game, um desafio clássico do programa. Foram muitas as drag queens de todo o Brasil que se inscreveram para participar, e sem dúvida deveriam haver muitas mulheres cisgênero e pessoas transmasculinas, mesmo que essas últimas ainda tenham pouco destaque atuando neste segmento. 

O elenco rumorado em redes sociais como o Twitter e plataformas como o Reddit confirma o padrão Endemol Shine de participantes: algumas pessoas negras, um número menor de asiáticas e uma maioria de pessoas brancas. Não há AFABs entre os possíveis competidores. O DRAG RACE BRASIL vai ser um divisor de águas no que tange à arte drag/transformista na América Latina. Mesmo com todo o sucesso que as produções nacionais possam gozar, a produção estadunidense é hipervalorizada entre artistas e produtores, que inclusive preferem empregar pessoas que se moldaram no padrão “Drag Race” de se fazer arte. Nos Estados Unidos as ex-participantes do programa são chamadas de “Ru Girls”. Agora, o Brasil terá seu primeiro time de Ru Girls, que não duvido que serão extremamente requisitadas em eventos posteriores à sua participação no programa, mas que, mais uma vez, não carregará nenhuma representatividade para AFABs e para mulheres e pessoas transmasculinas que gostam e consomem conteúdo do programa. 

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Que mensagem o mundo do showbusiness passa às muitas mulheres cisgênero e aos homens trans e pessoas transmasculinas que atuam como drag queens? De que a arte que fazem não é válida. Não para eles. Que não é apropriada para consumo de massa. Que seus corpos não são interessantes para a TV. O machismo e a misoginia são maiores que o olhar para a arte pela arte. Mulheres e pessoas trans estão entre os grupos de pessoas dissidentes que mais morrem todos os dias em todo o mundo, além de sofrerem grande abusos, preconceitos e, em alguns lugares, sequer são considerados seres autônomos. 

Se pensarmos como a proposta do movimento negro intitulado “Não me vejo, não compro”, que criou força em 2017 e serviu para mostrar aos consumidores negros o quanto muitos produtos e serviços oferecidos no mercado não pensavam neles – e não os retratavam em propagandas também – nós, pessoas AFAB, não deveríamos consumir nenhum desses programas de TV, uma vez que nossos corpos não fazem parte de sua história e de sua proposta como atração. 

RuPaul’s Drag Race, responsável pela disseminação da arte drag para o mainstream, está tentando corrigir os seus erros, mas ainda assim o número de participantes AFAB do programa está muito abaixo do que seria uma cota justa para o tanto de artistas que temos atuando pelo mundo afora. O Brasil tenta escrever uma história diferente, mas não vai longe: tendo a maior drag queen cantora da atualidade, traz um reality para drag queens cantoras, mas onde AFABs não são recrutados, traz um outro reality sobre cultura nacional e regional, que mais uma vez, não tem artistas AFAB contando suas histórias e mostrando suas abordagens e estéticas para a arte drag. DRAG RACE BRASIL não será diferente, e com isso vamos apagando e silenciando vozes dentro da comunidade LGBT que podem e devem ser amplificadas, justamente para contrapor os erros do passado. 

E se pensarmos no apagamento de drag queens criadas por mulheres e pessoas transmasculinas, o que diríamos acerca dos drag kings? Sequer lembrados por quase todas as produções, seguem ainda mais à margem, sem maiores oportunidades. O reality show The Boulet Brothers Dragula, que prioriza os/as drag monsters, premiou como soberano representante do programa um drag king, na sua segunda edição, em 2019. A notícia de que Landon Cider, persona drag de Kristine Bellaluna, venceu uma competição do gênero revolucionou o mundo dos drag kings nos Estados Unidos e na Europa, mas seu efeito não chegou a provocar uma onda de montação king significativa no Brasil, por exemplo. 

A arte dos drag kings, cuja história remonta oficialmente há mais ou menos 250-300 anos atrás, é uma arte que partiu de pessoas AFAB – mulheres cisgênero e homens trans, essencialmente. Muito se dizia e se diz que “mulheres não poderiam ser drag”, quando não só poderiam como já eram há muito tempo. Estudos realizados pelo drag king Mo B. Dick, do DRAG KING HISTORY, diz ter encontrado registros de artistas de male impersonation dos anos 1660. Como não temos certeza exata de como surgiu a arte das drag queens, podemos dizer que kings existem há tanto tempo quanto elas. Logo, pessoas AFAB estão há muito pavimentando a estrada da arte da montação, e deveriam ser tão respeitadas quanto pessoas AMAB por isso.

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Mas, voltando à nossa reflexão acerca de drag queens, uma última provocação: e se ocultássemos ou apagássemos o gênero de todas as pessoas que conhecemos e que atuam como drag queens? Será que muitas das nossas referências mais caras não seriam pessoas AFAB?

No Brasil, sob o posto de drag queens “honorárias” – pessoas que não se intitularam drag queens, mas usam estética similar – temos várias mulheres cisgênero, que inclusive pautam a estética de vários de nossos artistas favoritos. Elke Maravilha e Maria Alcina são alguns desses exemplos. Ao redor do mundo, divas pop como Lady Gaga e Katy Perry são constantemente comparadas a drag queens devido aos suntuosos visuais com os quais se apresentam em concertos e turnês. Zaldy, estilista de alta moda que veste RuPaul já criou vários figurinos para Katy Perry, por exemplo. O que separaria Katy Perry de RuPaul ou até mesmo Lady Gaga de RuPaul, que já foi jurada do programa nos Estados Unidos? O exagero no visual e o talento estão ali, em todos esses artistas. O que definiria definitivamente a estética drag queen? 

Maria Alcina  Toda forma de drag?
A cantora brasileira Maria Alcina sempre teve sua estética muito próxima das drag queens. Tanto ela como Elke Maravilha são exemplos de drag queens brasileiras “honorárias”.
Foto: Reprodução

Por fim, trago uma sugestão de filme para levar essa reflexão ainda mais à fundo. O longa metragem “Connie & Carla”, de 2004, traz as atrizes Toni Colette e Nia Vardalos como duas atrizes que precisam fugir de Chicago depois que testemunham um crime cometido pela máfia. Uma vez em Los Angeles, elas conseguem fazer uma audição para uma boate onde atuam drag queens – “disfarçadas” de drag queens – ou seja, fingindo serem homens caracterizados como artistas drag queens. Como ambas cantam e dançam, acabam se tornando a maior atração local, fazendo com que o público faça filas para vê-las fazerem seus números musicais. Sob os nomes de Connie e Carla ambas se tornam as drag queens mais bem sucedidas do momento – e não há quem conteste seus talentos, pois ninguém sabe que elas são… mulheres. 

Se o binarismo de gênero, o machismo e a misoginia não viessem à frente da arte não precisaríamos em nenhum momento ler num briefing de casting a famigerada frase: “Precisamos de homens que se vestem como mulheres (drag queens) para compor o cast de um trabalho para a rede social x” – como já li certa vez ao pensar em me candidatar. Uma drag queen não é um homem vestido de mulher. Um homem vestido de mulher não é uma drag queen. O que é vestir-se “de mulher” em dias como os nossos, onde os estudos da Teoria Queer nos dizem que o gênero é uma construção social? 

E se simplesmente recrutássemos artistas para um reality show que mostrasse seus talentos, ignorando completamente o gênero pelo qual a pessoa se identifica? Ou se, para começar, definíssemos que passaríamos a consumir um produto audiovisual a partir do momento que ele incluísse pessoas de todos os gêneros em seu elenco? James Baldwin, escritor e ativista estadunidense, nos disse: “Artistas existem para perturbar a paz. Eles precisam perturbar a paz.” Hoje, perturbo a sua paz e pergunto: artistas AFAB estão vivendo como artistas de fato no mundo da arte drag/transformista ou apenas passando por uma breve experiência comandada por um grupo de homens cisgênero majoritariamente brancos? A nós será dado apenas “um dia de drag” ou teremos no futuro espaço suficiente para competir e mostrar que somos tão bons ou até melhores do que essa hegemonia?

Referências

DOONAN, Simon. DRAG: The complete story. Amazon. 2019.

https://dragkinghistory.com

https://www.imdb.com/title/tt1353056

https://www.imdb.com/title/tt1584942

https://www.vogue.com/article/gottmik-rupauls-drag-race-fashion-star

https://www.huffingtonpost.co.uk/entry/rupauls-drag-race-victoria-scone-first-cisgender-woman_uk_61236e98e4b0e8ac791fc17b

https://www.imdb.com/title/tt7667398

https://www.uol.com.br/universa/noticias/redacao/2017/11/20/drag-mulher-e-tabu-depois-de-reality-ela-virou-drag-queen-profissional.htm

https://www.legiaodosherois.com.br/2022/queen-stars-brasil-pabllo-vittar-luisa-sonza-entrevista.html

https://www.imdb.com/title/tt19063056

https://web.archive.org/web/20150708210227/http://revistalofficiel.com.br/academia-de-drags-estreia-no-youtube/#

https://www.netflix.com/br/title/81140803

https://www.estadao.com.br/emais/tv/netflix-divulga-trailer-de-nasce-uma-rainha-com-gloria-groove

https://www.estadao.com.br/emais/tv/prime-video-divulga-primeiras-imagens-do-reality-caravana-das-drags-veja

https://m.imdb.com/title/tt22003244

https://mundonegro.inf.br/carreira-negocios/nao-me-vejo-nao-compro-plataforma-quer-mostrar-o-poder-do-consumidor-negro

https://agenciabrasil.ebc.com.br/geral/noticia/2020-11/black-money-movimento-favorece-negocios-de-pessoas-negras

https://www.themarysue.com/dragula-landon-cider-drag-king-winner

https://www.imdb.com/title/tt0345074

https://www.elespanol.com/bluper/20230320/drag-race-espana-confirma-participante-clover-bish/749925030_0.html

Como citar este texto

LAZZARUS, Lady. Toda forma de drag?” A falta de representatividade AFAB* em reality shows brasileiros. Grafia Drag. 2023. Disponível em: <https://www.ufrgs.br/grafiadrag/toda-forma-de-drag/>. Acesso em: 24. Abr. 2023.

Lady Lazzarus é transformista. Dirige e produz o espetáculo Drag Night Show, além de realizar festivais, shows de talentos, concursos e oficinas tendo a arte transformista como protagonista. É cantora, fotógrafa, pesquisadora, preparadora de elenco e palestrante. Iniciou sua carreira na montação em 2001. Divide o corpo da artista LGBT Viviane de Paoli com o drag king Lorde Lazzarus, que criou o primeiro concurso de drag kings do Brasil, o Concurso King of Kings. Também realiza pesquisa sobre o transformismo latino americano e, em específico, sobre o transformismo drag king.

Transformista brasileiro/a/e: você conhece a nossa história?

Lorde Lazzarus*

Canal YouTube Lorde Lazzarus

Graças à popularização dos reality shows envolvendo drag queens, drag kings e outras manifestações do transformismo, vemos hoje muitas pessoas interessadas em buscar as origens dessa arte que, por definição, desafia os padrões de gênero. Considerada parte da cultura LGBT nos dias de hoje, há muita controvérsia acerca do que é o transformismo, onde surgiu e até sobre quem pode abraçar essa arte.

Não há dúvidas que o transformismo tenha herdado parte dos seus “genes” do teatro. “Homens” – entre aspas, pois hoje a definição de homem é bastante ampla – interpretando mulheres podem ser considerados “drag queens” – também entre aspas porque é uma forma bastante genérica de colocar essa arte. “Mulheres” – entre aspas pela mesma razão que ‘homens’ – interpretando homens podem ser consideradas “drag kings”. Para situar o transformismo na história da arte consideramos essas manifestações. 

Lorde Lazzarus transformismo brasileiro drag king
Lorde Lazzarus
Foto: Marcelo de Paoli

Também podemos dizer que o transformismo é uma forma de hackear o gênero, um dispositivo utilizado para evidenciar estereótipos de gênero. Em relação a isso, no livro “Problemas de gênero” (2018), Judith Butler parte das expressões da drag queen Divine para perguntar: “Seria a drag uma imitação de gênero, ou dramatizaria os gestos significantes mediante os quais o gênero se estabelece? Ser mulher seria um “fato natural” ou uma performance cultural(…)?” (p.9).

De qualquer forma, se quisermos saber mais acerca do transformismo como arte e porque ele tem fascinado tantas pessoas ao redor do mundo, precisamos entender que em cada país ele se manifesta de uma forma, e é um resultado direto de cada abordagem cultural. Por conta da influência massiva da cultura estadunidense nas televisões e serviços de streaming brasileiros, exibindo programas como RuPaul’s Drag Race e a série Pose, muitas pessoas acreditam que o transformismo, ou a “arte drag”, como se fala por lá, tenha apenas um berço e um certo leque de estéticas padrão. Errado! 

O transformismo latino americano é muito diferente do transformismo norte americano, e o transformismo brasileiro é muito diferente do transformismo estadunidense. Nos Estados Unidos, ele nasce à margem da sociedade, nos salões de “bailes” (cultura ballroom), onde as “casas” (ou “haus”) drag batalham entre si por troféus nas mais diferentes categorias. Também tem origem nos cabarés, nos lugares onde a entrada do cidadão “regular” era proibida. As performances envolvem maquiagem, habilidade com a dança (especialmente o vogue), o canto e a postura do performer. A figura das pessoas transgênero é muito presente nesse cenário. Mães de haus costumavam ser, em sua maioria, pessoas trans. 

Já na América Latina, o transformismo nasce no teatro e nas casas noturnas, inspirado pelas grandes divas do cinema internacional, envolvido de muitos paetês, plumas e pedrarias. As transformistas pioneiras, em sua maioria mulheres trans e travestis, oferecem ao público números burlescos, de canto, de dublagem e dança envoltos em muito glamour e que tomam lugar em palcos nobres e casas especializadas nesse tipo de show, frequentadas por pessoas ricas e, às vezes, também bastante famosas. No Brasil, o transformismo foi muito presente no palco dos teatros e transformistas eram dirigidas por nomes de peso, como Bibi Ferreira. 

Naquele contexto, as transformistas não ocupavam apenas o teatro , mas o cinema e a TV. Rogéria e Elke Maravilha protagonizaram filmes e novelas, inclusive em horário nobre, para um público massivo de brasileiros assistir. Se você achava que Pabllo Vittar ou Gloria Groove haviam sido as primeiras drag queens brasileiras a ocupar esses lugares de importância na mídia, você se engana. Nosso país já foi bem menos “careta” nesse sentido e nossas drag queens já tiveram até mais respeito e prestígio do que têm hoje, considerando, claro, a população e a cultura da época.

E onde descobrimos tudo isso? Onde está registrada essa história? Em livros, em filmes e em arquivos de TV e teatro. Sim, existe também literatura que descreve todo esse cenário e como as coisas se popularizaram e também decaíram, e como nossas incríveis performers, em sua maioria mulheres trans e travestis, começaram a construir essa estrada por onde hoje podemos caminhar com maior facilidade. Dentre os livros para conhecer a era de ouro do transformismo brasileiro temos “Rogéria: uma mulher e mais um pouco” de Marcio Paschoal. Também temos “É o que tem para hoje!”, biografia de Silvetty Montilla, uma de nossas drag queens mais populares, com mais de trinta anos de carreira, escrita por Ricardo Gamba. Recentemente foi lançado o livro “Elke: Mulher Maravilha”, escrito por Chico Felitti, num processo que durou muitos anos de encontros com Elke enquanto ainda viva, com sua família, parceiros e amigos. 

Você sabia que Elke Maravilha é considerada a madrinha do grupo de teatro queer Dzi Croquettes? Para assistir, temos não só o documentário deste mesmo grupo dirigido por Tatiana Issa, mas também, “Divinas Divas” de Leandra Leal, que fala de nossas pioneiras e suas vivências dentro do transformismo e da arte cabareteira, passando inclusive pelo período da ditadura. Para ver de graça no Youtube, o canal Arquivo Transformista traz participações de nossas drag queens em shows de talentos no programa Silvio Santos, no programa de Hebe e em boates e casas noturnas. Nos vídeos do canal se destacam os talentos de Erick Barreto, considerado uma das maiores transformistas brasileiras, Marcinha do Corinto, Luiza Gasparelli, Nubia, Leo (Leonora) Áquilla, dentre tantas outras. Você ainda encontra vídeos de Laura de Vison, uma das figuras mais transgressoras da cena transformista do Brasil, e seus shows nada convencionais que aconteciam em boates underground no Rio de Janeiro.

E com relação aos drag kings? Temos registro dessa manifestação transformista também? Bem, a cena drag king acabou não tendo a expressividade que deveria e poderia ter, devido ao preconceito para com seus performers, que são, majoritariamente, mulheres cisgênero e transmasculinos (homens trans e pessoas transmasculinas). Mas existe um livro escrito por Simon Doonan intitulado Drag: The Complete Story, e que tem todo um capítulo destinado aos drag kings (butch drag). Lá veremos figuras que costumamos hoje acompanhar pelas redes sociais (como Adam All e Mo B. Dick) e também manifestações mais antigas, como as da cantora k.d. lang, considerada o primeiro drag king de sucesso internacional. 

No Brasil, a cena drag king ainda segue se desenvolvendo e ganhando adeptos e adeptas, mas salvo o teatro, temos poucos registros em literatura e vídeo oficiais acerca dos drag kings. Existem coletivos e grupos de drag kings desenvolvendo trabalhos de performance e pesquisa, mas sua incursão no mundo digital é recente (e se deu essencialmente durante o período da pandemia de Covid-19). Cabe a nós mudarmos essa história procurando conhecer o transformismo drag king e incentivando os performers que já estão atuando na área. Landon Cider e Tenderoni, ambos dos Estados Unidos, venceram competições importantes como o do reality show Dragula e o Concurso de Drag Queens “Drag Queen of the Year”, promovido por Alaska, uma das vencedoras do programa RuPaul’s Drag Race. Isso colocou os drag kings em destaque nos últimos três anos, uma grande vitória para quem se monta e atua na área.

E quanto às questões de gênero colocadas em xeque pelo transformismo? Se você quiser ler mais a respeito, eis as minhas indicações de livros: “O corpo da roupa” de Letícia Lanz, mulher trans e psiquiatra brasileira; “Viagem solitária” e “Velhice Transviada”, ambos de João W. Nery, homem trans, psicólogo e ativista pelo direito das pessoas trans no Brasil, e, “Problema de gênero” de Judith Butler, filósofa e estudiosa de gênero e teoria queer.

Ser drag queen ou drag king vai muito além de aprender a fazer uma caracterização através da maquiagem, estilizar uma peruca ou criar um figurino, vai muito além de criar um número artístico ou uma performance. Ser drag queen ou drag king, ser TRANSFORMISTA (creio que precisamos novamente tomar posse deste nosso termo latino americano para designar esta arte, já  que é muito mais abrangente,e agênero, que os demais)  é colocar seu corpo como manifesto social e político, desafiando as normas de controle estabelecidas pelo patriarcado, pelo sistema capitalista e pelas religiões. É uma expressão artística dentro da cultura LGBT que significa muito para a comunidade, pois é um símbolo de luta contra a opressão e o apagamento de um leque imenso de identidades. 

Marsha P, Johnson, que iniciou a revolta em Stonewall – que hoje é celebrada com as Paradas da Diversidade em todo o mundo – era uma drag queen. Para ser uma/a artista transformista consciente, você precisa se posicionar contra a opressão estabelecida pela hegemonia cis-hetero-normativa, e nada melhor do que ter o respaldo da história acompanhando seus passos, atos e palavras. Conhecimento pode e deve ser espalhado por aí, portanto, envie esse texto para o maior número de pessoas que puder, incluindo fãs da arte, que não necessariamente se montam. 

Para que hoje o transformismo pudesse estar tão acessível e também poder ser experimentado por qualquer pessoa, houve muita luta, persistência e resistência dos nossos pares. Continuemos na luta para fazer parte dessa história e inspirar pessoas LGBT que virão depois de nós a seguir na arte da montação com cada vez menos medo e com muita força.

*Lorde Lazzarus é drag king. Iniciou sua carreira na montação em 2001. Divide o corpo da artista LGBT Viviane de Paoli com a drag queen Lady Lazzarus. Lorde Lazzarus criou o primeiro concurso (oficializado) de drag kings do Brasil, o King of Kings, que coroou seu primeiro representante do transformismo drag king brasileiro em 2021 (Rud Fiamino). Também realiza pesquisa sobre o transformismo latino americano e, em específico, sobre o transformismo drag king. Lady Lazzarus dirige e produz o espetáculo Drag Night Show, além de realizar festivais, shows de talentos, concursos e oficinas tendo a arte transformista como protagonista. É cantora, fotógrafa, pesquisadora e palestrante.

Instagram: @theladylazzarus

YouTube: ladylazzarus

Referências

Canal ARQUIVO TRANSFORMISTA

Livros

Rogeria: uma mulher e mais um pouco – Marcio Paschoal

É o que tem para hoje! Biografia de Silvetty Montilla – Ricardo Gamba

DRAG: The Complete Story – Simon Doonan

O corpo da roupa – Leticia Lanz

Viagem solitária – João W. Nery

Velhice Transviada – João W. Nery

Problema de gênero – Judith Butler

Elke: Mulher Maravilha – Chico Felitti

Filmes

Divinas Divas – dirigido por Leandra Leal

Dzi Croquettes – dirigido por Tatiana Issa e Raphael Alvarez

Ser drag sem ser queen

Wendell Cândido

O relato que estou a escrever é sobre a minha vivência enquanto drag king. No Rio de Janeiro, quando comecei a atuar em 2015, era difícil achar referências de maquiagens ou outras dicas de como transformar meu corpo com curvas, seios, em um corpo mais normativamente masculino, com mais pelos e barba. Foi quando me juntei ao coletivo Drag-se e seu canal no YouTube que começamos a criar tutoriais e conteúdos que também contemplavam os artistas drag kings, gerando maior visibilidade para tal prática artística.

Assim, fui entrando mais no ambiente drag e percebi o quanto precisávamos criar espaços habitados por kings. Os espetáculos eram majoritariamente feitos por drag queens, e eu, iniciante, não sentia que era capaz de me igualar a elas. Hoje em dia essa é uma ideia bastante atípica em minha mente, igualar-me a alguém.  Talvez a experiência tenha me feito notar que é pelas particularidades que ganhamos força. Ai…, a idade é uma dádiva, não é mesmo?

Neste espaço, quero partilhar histórias, a primeira delas é de quando me apresentei como drag king pela primeira vez. Fui convidado a fazer essa apresentação em uma das festas produzida pelo coletivo Drag-se, naquele momento, o grupo só tinha mais um king chamado Charlie Wayne, o encontro com ele foi importante para o meu despertar artístico, voltarei a esse ponto adiante.  

Minha persona é casada com a drag Tizi Nebulosa, artista e tatuadora fabulosa, convidei ela para se apresentar enquanto coadjuvante comigo na festa do Drag-se e ela aceitou. Dublamos “How can I go on” do cantor Fred Mercury, na versão onde ele canta juntamente com Montserrat Caballé, cantora lírica catalã. Foi realmente precioso, momento esse que recordarei até quando conseguir me lembrar (tenho costume de esquecer coisas). Temos uma química inegável, ambos com tendências ao drama, criamos uma conexão de tal forma que a boate nos olhava atentamente e apreciava de forma prazerosa o instante. Finalizamos a performance satisfeitos e felizes.

Wendell Cândido ser drag sem ser queen
Wendell Cândido e Tizi Nebulosa
Fonte: Arquivo Pessoal

O público aparentemente também estava contente com a atuação, começaram a parabenizar Tizi Nebulosa pelo trabalho, considerando que era ela a personagem principal da performance. Ninguém levou em conta que eu era o ator principal, afinal estão acostumados a verem Drag Queens em destaque na cena. Isso vai além do fato de quem era o principal ou coadjuvante, as pessoas nem chegaram a  falar comigo! Tizi ficou desconfortável, mas de forma gentil seguia repetindo que era a convidada e que o artista principal era eu, Wendell Cândido. Ela continuou me apresentando a todos que falavam com ela e, nesse instante, percebi que eu precisava atuar mais na cena drag.

As pessoas precisavam de mais referências drag kings na vida delas para terem outras perspectivas de atuação e performance.

Lembram-se que comentei do Charlie Wayne? Pronto! Chegou a hora de explicar como ele foi uma figura importante para o começo da minha carreira. Ele me despertou a vontade de atuar como drag king. Minha referência. Eu, assim como as pessoas presentes na minha primeira atuação só tinha referências de drag queens. Um dia assisti a performance do coletivo Drag-se, antes mesmo de pensar que poderia fazer parte do grupo. No palco estavam artistas maravilhosas em um show lindo, mas apenas um king, Charlie.

Aquela discrepância me fez pensar: por que apenas um King, o único King? Questionando sobre essa situação junto a um amigo, surgiu a colocação que me fez começar a atuar. A frase foi: “Bicha, ao invés da senhora ficar reclamando, vai lá e atua”. Bom… pensando bem, acho que foram duas pessoas que me fizeram começar a atuar: Charlie Wayne e esse meu amigo que foi ferozmente direto e desafiador!

Desde então, tive a oportunidade de performar em algumas boates internacionais e nesses seis anos que se passaram muitas coisas mudaram. Hoje, temos maior quantidade de artistas drag kings na ativa, criando projetos, coletivos, tutoriais, trocando experiências e ideias. Mas ainda assim, o espaço reservado nas boates para as nossas atuações é bem reduzido em relação às drag queens. Obviamente, dependendo do país em questão, o público consumidor de shows de drags tem maior conhecimento de quem são os drag kings, ou sabem o que eles representam para a comunidade LBTQIA+. Mas a caminhada ainda é longa e está para ser feita em conjunto.

Em vista do que eu disse até aqui, me parece que abrir espaços para além dos que nós mesmos habitamos, é de importância infinita. Acredito que é através dessa construção de espaços seguros, de afeto e crença nas coisas que saem do que já nos é conhecido que surgem grandes artistas, grandes propostas e grandes experiências.

É pensando nisso que  pretendo fazer desse espaço de expressão, um diário-afetivo-instrutivo de experiências e discussões sobre como nós podemos alimentar nossos artistas e nossas mentes de coisas novas, para além do já estabelecido.

No nosso próximo encontro, vou compartilhar com vocês um pouco da história do surgimento dos drag kings no mundo e indicar o trabalho de alguns deles. Dentre esses, tive o prazer de trabalhar com alguns e, com outros, sigo trabalhando até hoje.

Beijos de paixão e até já!